viernes, 2 de noviembre de 2007

Día de difuntos, pero sin muerto

La familia Toledo vive en un sin vivir cuando quisieron enterrar a su abuela Ondina Toledo en compañía de su esposo Miguel, un mecánico que había fallecido el 23 de diciembre de 1990 y habían enterrado cristianamente en el cementerio Dade South Memorial Park de Miami. La mala costumbre de no visitar a los muertos, limpiar tumbas, poner banderas o flores en la tumba de Miguel ha provocado ahora el terrible desaguisado. La abuela Ondina, 83 años, no ha podido cumplir su último deseo de dormir para siempre en compañía de su amado esposo porque ha desaparecido. La familia Toledo, que no la muerta, esta que echan chispas. Temen que al abuelo lo hayan tirado en cualquier parte después de vender su cuerpo y su ataud, por eso van a demandar a la compañía privada propietaria del camposanto que no ha sabido o podido explicar que ha pasado con la desaparecida tumba y la lapida de la sección 1 que los Toledo pagaban sin mantener religiosamente pero creían con fe ciega que era el lugar elegido para el descanso eterno de los abuelos.