sábado, 10 de noviembre de 2007

Jefferson Jackson: un presidente a la mesa

boomp3.com
Se odian pero se quieren. Sudan pero se abrazan. Son los que están, pero no están todos los que son. Y todos rien, rien felices entre ovaciones y aplausos, figuras esculpidas, matrimonios por lo general de la mano. Solo el senador Dodd tiene unos kilitos de sobra, pero lo justifica la felicidad que le ha dado cincuenton la primera boda de su vida. La noche de fiesta y mitin en un semipolideportivo de la capital Des Moines lleva el membrete libertad en la solapa. Los demócratas de Iowa han organizado una convención de bolsillo. La diferencia es que esta noche no hay que elegir candidato. Solo hay que escuchar pero tambien no perder comba. Analizar cada saludo, cada beso, cada paso de pasarela a pasarela. Medir los segundos que duran los aplausos. Imaginar que se dicen al oido. Que susurran tantas y tantas mujeres que hoy en el centro de un cuadrilatero sin cuerdas pasara a convertirse en altar político del partido demócrata. Nunca en los ultimas tres elecciones presidenciales a las que he tenido la oportunidad de asistir habia visto tanta competencia. Los demócratas se ven por fin de nuevo en la Casa Blanca, pero no saben quien será su mejor apuesta. Quieren todos el cambio. Esa es la esperanza que transforman en pancarta, pero confiesan a renglón seguido que la obligación pasa por elegir primero al mejor candidato para los intereses de la nación. Esa es ahora la cuestión que debaten y van a debatir en Iowa y a la que tratarán de encontrar solución el próximo tres de enero en sus caucus. La cita casi se adelanta a las uvas que aquí se han transformado en besos. No te lo pierdes, ven una semana antes /dice un voluntario de Barak Obama/ y es entonces cuando Nancy Pelosi /siempre chaqueta roja y tambien sonrisa de oreja a oreja/ acaba convertida en orgullosa maestra de ceremonias.
PELOSI CENA CON PRESIDENTES
Nancy Pelosi dice estar convencida de estar cenando ahora con el próximo presidente de los Estados Unidos. Un presidente que cuidará como los demócratas de Iowa la seguridad de los Estados Unidos y de todos sus ciudadanos y amigos. Eso y mucho más. Algo que los demócratas de Iowa hicieron antes. Convertir a los Estados Unidos en un lugar para negocios tan rentable como los que en los últimos diez años han llegado a las tierras de Iowa. Trabajará por la sanidad pública, por la educación integral y para todos, por el liderazgo moral del mundo, sin guerras, sin torturas y por una independencia energética capaz de hacer posible implicarse hasta las cejas en la lucha por el cambio climatico. Los sueños como antaño siguen siendo la ilusión que se pregona a voces. Un nuevo mundo parece tocarse esta noche con los dedos, un mundo –dicen los demócratas aspirantes- donde los dólares sean para el Medio Oeste y no para el Oriente Medio. El nuevo presidente demócrata gastará sin deficit y con disciplina fiscal. Dará escuelas para los niños a los que un veto presidencial no negará ayudas sanitarias. Pondrá a los lobbys de Washington en su sitio y hará de esta nación una nación de la que sentirse orgulloso. Los soldados, las tropas regresaran de Irak en plazos en los que todavía no se apuesto de acuerdo. La guerra terminará el 20 de enero del año 2009, cuando el presidente jure el cargo en las escalinatas del Capitolio. Todo esto es algo más que un programa, llega a ser como pregonan el espíritu y la reencarnación de los padres fundadores. Un espíritu que el gobernador Culver dice haber transformado en esa piedra angular que en los Estados Unidos han sido siempre los imposibles alcanzados. Soñar en un futuro mejor enraizado en los más pequeños, en esos niños de hoy que serán los hombres del mañana a quienes se educa para conseguir los sueños imposibles bajo las eternas premisas de trabajar juntos y entre todos.
JOHN EDWARDS, SIN CAMBIARSE
Nancy Pelosy, maestra de ceremonias, ha presentado al futuro presidente y abogado de Carolina del Norte. John Edwards, el trabajador incansable por los derechos, los sueños y las esperanzas de los estadounidenses. El que fuera senador y aspirante a vicepresidente de los Estados Unidos defiende un seguro médico para todos, una estabilidad para la clase media, un final de la Guerra de Irak… Eso y más defiende Edwards esta vez sin esposa a su lado aunque como cuando está, el se presenta envuelto en un traje cortado a la medida, chaqueta atada con un botón, y
esa eterna sonrisa a la que no distrae un flequillo natural del que es difícil apartar los trazos delicados de un esmerado y nunca barato barbero. El primer futuro presidente de los seis que esta noche habla a los demócratas de Iowa sigue sin cambiarse ni el traje ni la corbata con los que hablaba a la Union de Carpiteros de los Estados Unidos. Edwards se ha felicitado por las mejores noticias que traía a Des Moines. Bush y Cheney -presidente y vicepresidente de los Estados Unidos- tienen fecha de caducidad. Esa es la referencia para el partido demócrata, la seguridad para saber que Estados Unidos podrá recuperar trabajo. Una economia fuerte donde los lobbys cumplan la ley hasta conseguir una América para todos. Edwards juega sin disfraz a ese zorro que con disfraz robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Su ventaja es hacerlo a cara descubierta, con el capital que ha conseguido de sus clientes como abogado de pleitos imposibles. Edwards sabe que estas elecciones pueden ser su última oportunidad para llegar o acercarse a la Casa Blanca. Da la impresión que no quiere hacer daño a nadie pero si tiene que elegir, Edwards se decanta mas por ayudar a Barak Obama en su común deseo de restar puntos de apoyo a la senadora Hillary Clinton. Puestos a elegir, Edwards tiene solo una oportunidad. Ganar. Esta vez ninguno candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, sea quien sea de los cinco que esta noche van a escucharle antes de abrir la boca, ninguno va a tener excesivo empeño en llevarle como ticket. Huele a perdedor, aunque eso se lo deba solo a John Kerry. Sus ademanes, sus gestos en el cuadrilatero delatan que sigue sin encontrar la formula ideal para comunicar lo que siente mas que lo que sabe. Edwards en la Casa Blanca haría regresar a los soldados de Irak. Elaboraría presupuestos equilibrados, sin olvidar los ataques del 11 de septiembre, pero tampoco a los afectados por el Katrina en New Orleans. Incompetencia ha sido la respuesta de esta adminitración que ha preferido alimentar a empresas como Halybarton mientras pone en peligro la vida de nuestros soldados. La explicación es sencilla. Washington se ha convertido en el reino de lobbys y corporaciones. Eso se acaba con las mayorías demócratas en el Capitolio y mañana tambien en la Casa Blanca. Edwards seguía hablando a cara descubierta, se ganaba el respeto de sus posibles electores, actuaba desde un cuadrilátero que había interiorizado como tribuna judicial desde la que ganarse la atención de un jurado imaginario. Yo seré presidente en enero del 2009 y ustedes tendrán un seguro de salud universal. Una defensa del comercio justo y universal pero sin juguetes chinos peligrosos. Quiero restaurar el poder y la democracia estadounidense, cambiar por la responsabilidad hacia nuestros hijos. Quiero estadounidenses que no midan su patriotismo por algo más que una guerra. John Edwards seguía sin despeinarse, sin sudar una camisa blanca que se puso por la mañana para mitinear por calles y hoteles de Des Moines y aun todavía despues de horas era blanca e inmaculada. Cámbiate fue la palabra que faltó hoy de su esposa y compañera Elisabet, la mujer ausente que aquejada de cáncer de pecho ha vuelto a recordar de mitín en mitín-como a su padre- en esa eterna obligación de aparentar cuanto menos ser un hombre de carne y hueso al que en todo caso es difícil despeinarle. Llegaba la hora del mensaje final, la hora de encargar a la audiencia su tets definitivo. Elegir al candidato mas sincero, mas honesto. Ustedes juzgan para elegir al próximo presidente de los Estados Unido. Es un test moral que deban hacer y rellenar con cabeza y corazón
BILL RICHARDSON , A POR EL CAMBIO CON BOTAS
Salir de Irak es su prioridad después de haber prestado como diplomático y ahora gobernador demócrata en Nuevo México los mejores servicios a los Estados Unidos.
Es el próximo presidente de los Estados Unidos, corbata roja republicana, todos los botones de su chaqueta abrochados, bota negra y brillante… Bill Richardson está fuera de línea, relleno que no gordo, pero con una sonrisa de hispano bonachón que sin ser profiden delata a la legua saberse no apto para el gran sprint. Richardson deberia conformarse con la pedrea. Hillary es tan suya que puede cambiar la reglas y convertir a un perdedor hispano en su mejor escudero. Queda tiempo para saber quien será el futuro vicepresidente de los Estados Unidos. Hoy no toca, incluso a pesar de que Hillary diese a Richardson una palmadita en su mejilla para aviso a navegantes y como saludo especialísimo en el centro de un cuadrilátero donde las cuerdas han sido sustituidas por frescos y verdes ramos florales que -desde cualquier lado que se miren- evitan el recuerdo del otoño y la caída de la hoja. Richardson presidente reclama la restauración del sueño americano. El sueño que se acaba cuando el inquilino de la Casa Blanca se olvida de la constitución y de la ley, cuando se tortura y se ignora que la tortura es contraria a la ley de leyes. Richardson será el primer presidente de los Estados Unidos que dirá al mundo y en español –si fuese necesario- que la tortura no es moneda de cambio diplomático. Quiero hacer volver las tropas en un año, llevar a Irak una política de reconciliación, hacer diplomacia y conseguir para la región una paz estable y duradera. Las botas de Richardson seguían los pasos cortos de su dueño. Seguía siendo un maestro en el uso de las palabras, pero le faltaba esa alegría de años atrás cuando de ministro de Clinton y en Santa Fe mezclaba idiomas y dedicaba unas sentidas palabras aprendidas en un minuto y detrás de una cortina a un vicepresidente español recién casado y ahora separado. Estados Unidos está dividido por una guerra que ha costado muchas vidas y muchos heridos. Pero en esa guerra –decía el diplomático Richardson- tambien han caído muchos iraquíes, el 65 % fruto de fuego estadounidense. La agenda del futuro presidente pasa por respetar el planeta con el uso de una energía eficiente de la que Estados Unidos debe buscar independencia. Los respetos con mayúsculas son para el Planeta Tierra, las convenciones de Génova, la convención internacional de los derechos humanos... Recursos todos para acabar con la tortura, la esclavitud, el genocidio y esa equivocada tarea de enfrentar a los unos contra el otros olvidándose del optimismo y de la que siempre debe ser la actitud positiva de los Estados Unidos hacia el mundo. (continuará)