sábado, 4 de diciembre de 2010

Controladores

El descontrol de los controladores aéreos ha obligado al Gobierno de España a declarar el estado de alarma. Es la primera que un gobierno en democracia tiene que echar mano de la letra menuda de la Constitución para restablecer el orden público. La situación de caos -The New York Times, dixit- obliga a inaugurar leyes que no habiamos usado en España en más de cinco lustros. Ni Tejero fue capaz de tanto como ahora lo han sido un millar de trabajadores a los que se les viene acosando desde hace años. AENA es su empresa y ellos -palabras de ministro- unos privilegiados entre los que no faltan los 126 que cobran al año mas de 600 mil euros y los 50 que sobrepasan los 700 mil. Blanco fue el encargado de poner en negro la historia. Los controladores aéreos -controladores hay muchos en España- nos cuestan un riñón y son los menos productivos de Europa. Titulares no faltan ni van a faltar ahora que un decreto los ha puesto a las órdenes del Ministerio de la Defensa. Están servidos y llegar hasta el ¨controladores, hijo putas¨ que pasajeros airados repetían en Barajas para que TVE multiplicara por el mundo ha sido coser y cantar. Ya hay malos para la película: los controladores que nos dejan en casa y nos hacen perder en un periquete parte de ese jugoso 11 por ciento que ingresamos por turismo, sol y playa. La España cainita tirita de frio calentándose con el consuelo de la envidia. Morderán crisis como hijos de vecino, como trabajadores del montón que son casi todos los que consiguen pegar mordiscos a la teta del estado que alimenta tanto y tanto estómago agradecido. Hace unos dias, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero sentaba en el Palacio de la Moncloa a los representantes de las treinta empresas más pomposas que se pasean por nuestra piel de toro. Sorpresa, ellas solitas son alimentadas en más del 70% por las arcas del estado. Son tambien controladoras, perros que ladran pero con distintos collares. Sabemos cuánto se les paga al mes a un puñado de controladores aéros, pero a los empresarios y presidentes que se sientan en los consejos de adminitración solo les exigimos que nos ayuden a encontrar soluciones. La caja de todos, como los medios de comunicación, se utilizan a capítulo de inventario. Dar gato por liebre es tan habitual como vender o dar de comer cerdo por corzo. A pícaros solo puede ganarnos la realidad. Somos los europeos que tenemos el doble de paro que tienen nuestros vecinos. Nuestra deuda es comparable a la de paises con más de 300 millones de ciudadanos. Somos los españoles los que ahora descubrimos con indignación que un trabajador puede cobrar 700 mil euros al año. Leche, hasta dónde hemos llegado. Leña al mono, recortes... que mejor es el todos a casa y con subvención que en la torre de control.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Mario Guitart, el último sueño

Mario Guitart ha sido mi único suegro, mi único father in law que dicen en las Américas imprimiendo un carácter casi sagrado. Esta madrugada sonaba el télefono de las malas noticias. Mario Guitart ha muerto cerrando los ojos para volver a soñar. Nos ha dejado sin saber a quien vender la bodega. Se ha ido sin las silla de ruedas pero en el coche del avi Victor desde el que pellizcaba a las chicas... Este viaje es sin vuelta y por eso se ha marchado lígero de equipaje. El palco del Liceo, los torteles para casa y para la otra casa, Carburos Metálicos, Guitart y CIA, el chalet en la Cerdanya -Maria, puedo quedarme tres meses- las confesiones de John en los aterdeceres del valle... y Nuria, y Nuria, y Nuria... Mario Guitart ha cerrado los ojos para volver a soñar. No importa dónde ni hasta dónde. El secreto -su regalo- era enseñarnos a pensar con los ojos cerrados. Si tenía dos, regalaba cuatro. Si pedías uno, recibías dos. Era abogado pero llegó a ejercer de contable. Era mi suegro pero acabó siendo mi amigo y hasta un poco mi padre. Mario soñaba con los ojos abiertos, incluso bien abiertos cuando se miraba la cartera. La bodega -su bodega- se quedó tan seca como los manantiales que llenaban de truchas los torrentes de Espot (Lérida). Poco importa: la bodega y Espot están en ese sueño que no dejaremos de vivir juntos. Aquí, abro los ojos, me esperan en Barcelona las ostras y el Rioja. Allí, cuando esperes los cinco minutos para despedirte, abraza a la abuelita Maria, escapate de parranda con Fernando, dile a Maella que no discuta y toca la trompeta con Masuet mientras miras y piropeas a todas las chicas bonitas.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Una guerra de memoria

Alvaro Perea es un español que habla inglés por obligación después de haber dejado España en febrero del 39. Un barco mexicano con bandera portuguesa -el último con refugiados españoles- le sacó de Niza cuando los alemanes eran dueños de media Francia. Alvaro se acuerda de aquel viaje como si fuera ayer. Hoy me lo ha contado ojeando un album de fotos donde el general republicano Perea Capulino es el protagonista. Alvaro tenía cinco años cuando empezó su éxodo por el mundo. Lo cuenta con el corazón. Teme olvidar detalles, nombres y recuerdos. Tiene 77 años y todavía se le humedecen los ojos cuando escarba en el pasado... Las fotos de la familia Perea llaman la atención porque son fotos de la Historia de España que no nos han explicado en España. Fotos de una memoria que se ha llamado histórica sin todavía haber sido memoria. Alvaro se siente obligado a contar lo que hizo su padre al que nunca vieron -ni tan siquiera en el frente- llevar una pistola al cinto. Juan Perea Capulino se ganó el generalato a golpe de trompeta. Es el único general chusquero que se hizo en el siglo XX. Las fotos del album Perea son por eso fotos diferentes. La familia en una masia de Viladrau, una mujer inglesa, cuatro hijos y dos niñas huidas de Madrid son el contrapunto a la guerra. No son las únicos recuerdos, no son las únicas imágenes en color sepia, blanco y negro. Hay milicianos, soldados, jefes de batallón, delegados comunistas, alcaldes republicanos, jóvenes y alegres mujeres voluntarias, presidentes como Aguirre o ministros como Irujo capaces de pasar revista a unas tropas diezmadas después de perder hasta la esperanza en el frente del Ebro... Perea Capulino ha contado su guerra en un libro de memorias que sus descendientes llamaron Los Culpables. El libro tardó en ver la luz más de la cuenta, como más de la cuenta tardó Juan Perea en volver a intentar reinstaurar la III República desde tierras argelinas. Cerca del mayo francés, un ataque al corazón fue suficiente para conseguir lo que nadie había conseguido en el frente de batalla. Juan Perea murió conspirando contra Franco en el norte de Africa, como antes había conspirado en Madrid contra Primo de Rivera... Aquello le valió seis años de cárcel y un día de reclusión. Paradojas de lo que es el destino. Seis años frente a toda una vida por denfender al gobierno constitucional de la II República. Francia, México, Estados Unidos, Argelia y España segurián guardando por mucho tiempo las andanzas de un chaval-soldado y español que luchó en Marruecos con14 años y acabó exilado al otro lado del mundo. Juan Perea Capulino, sin pistola y casi siempre sin sombrero, no es el general Rojo ni quieren sus herederos que lo sea. Alvaro, su hijo, solo quiere que la Historia pueda dar a Juan lo que es de Juan y... que haya paz y después gloria.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

... y acabarán votando por tí

Si te dejas, acabarán votando por tí. La Junta Electoral Central ha decido que los catalanes se queden sin escuchar y ver un debate entre solo dos de los más de tres millones de posibles candidatos a la presidencia de la Generalitat. Hablan todos o no habla nadie ha sido la decisión salomónica de los ilustres magistrados. Los jueces solo han hecho que aplicar la ley, la misma que dice -por ejemplo- cuantos minutos hablan en las emisoras publicas los mismo políticos que antaño se dieron tan restrictivo manual. Cuando llegan tiempos electorales hay que recordar a los ciudadanos que son tontos. Que deben escuchar y ver en las televisiones y radios que pagamos todos la propaganda institucional y la que elaboran esos mismos partidos que ponen los contadores a cero. Partidos que reclaman tiempos y debates para todos como única formula -dicen- de evitar el peligroso bipartidismo. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Eso es malo es un país tan plurinacional y multiracial como lo es España y en diminuto Catalunya. Malo para todos, para los peces grandes y para los pequeños. Pero peor aún para los que no son peces y solo acaban siendo carnaza ciudadana. La democracia tiene que poner también puertas al campo. Todos los partidos, como todos los ciudadanos, deben tener las mismas oportunidades. No podemos dejar que el pez grande se coma al chico. Hay que reclamar la reflexión para todos. Aligerar problemas y ofrecer soluciones. Menos mal que hay siempre mucha responsabilidad. Menos mal que las fuerzas políticas nos ofrecen listas cerradas para votar. Menos mal que somos adultos para elegir y nos pagan un retiro de silencio las ultimas veinticuatro horas. Manos mal que el lunes todos habremos ganado… y dejaremos las cosas como están en la Ley Electoral que para eso votamos casi todos los años y hacemos siempre lo mismo como si nunca hubiésemos estado equivocados.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Publicidad electoral, el gran negocio

Cuatro mil millones de dólares gastados en unas elecciones de mitad de mandato son un record presumiblemente perecedero en estos tiempos de crisis donde no todo lo bueno abunda. Los candidatos estadounidenses a ocupar puestos de representación se han gastado en publicidad la friolera de tres mil millones. Los medios de comunicación, las grandes empresas que controlan periódicos, televisiones y radios son los que han hecho el gran negocio. No hay que ser muy mal pensado para imaginar como se frotan las manos empresarios como Rupert Murdoch o Ted Turner viendo como por unas horas se corrigen los balances de resultados. Los agoreros del papel impreso recalculan como los anuncios de mitines y programas políticos reconfiguran sus viejos patrones de negocio. Las páginas abiertas de internet y hasta los periódicos gratuitos no han tenido que llorar por otro gran puñado de dólares. Pero son las grandes cadenas de televisión y hasta las radios de esos grandes emporios -las sinergias del mundo global- son televisiones y radios quienes se han llevado la palma de convertir el agua en vino. La paradoja es que ha sido el Tribunal Constitutucional el encargado de engrasar todo este complicado entremado de dineros y millones. Las donaciones sin límite y hasta a cara tapada van a poner rojo de vengüenza a más de uno... Tiempo al tiempo, aunque lo sorprendente sea encontrar entre campanillas de urgente que el primer castigado es un periodista de la tele. El presentador de MSNBC, Keith Olbermann, se ha quedado sin sueldo hasta nueva orden por regalar 2.400 $ a demócratas perdedores después de tirar piedras a sus colegas de la FOX. La supuesta independencia del medio -dijo el presidente Phil Griffin- obliga a sus contratados a ser mucho más neutrales de lo que ha sido Olbermann. Griffin nada ha insinuado de lo que hay detrás de la sanción. Tampoco de lo que MSNBC se ha embolsado en publicidad o ha regalado en donaciones. Las empresas de comunicación de masas en los Estados Unidos no se ganan una licencia así por la cara. Amy Goodman, desde su columna semanal de Democracy Now, tira de la manta. Gajes del oficio de quienes corren y quienes debieran solo contar lo que corren otros por llegar. La paradoja es asistir a una carrera sin fín y donde todos parecen correr por su cuenta. El resultado es el caos: la mala prensa de la que habla en Fiebre del Potomac mi amigo Pedro Rodríguez. Mala para ellos, mala para todos.

lunes, 1 de noviembre de 2010

El test de las elecciones de mitad de mandato

Estados Unidos vuelve a estar de elecciones. Este martes, entre otros muchos compromisos, las urnas repartirán entre demócratas y republicanos los 435 escaños de la Cámara Baja y un tercio, 37 sillones senatoriales. Las encuestas repiten que el cambio de mayorías está casi cantado. El poder legislativo puede quedar en manos republicanas. Barack Obama ha salido en peregrinación para evitar el batacazo. Algunos correligionarios prefieren que les olvide. El presidente está en horas bajas y su popularidad dista mucho de la de aquel senador de Illinois que ganaba adeptos al grito de “sí, podemos”.
Las llamadas elecciones de mitad de mandato han sido siempre un test presidencial del que no siempre se sale bien parado. Ronald Reagan y Bill Clinton son buenos ejemplos de lo que significa el desencanto. Vivieron un martes tan desesperado como el martes que dicen tendrá que aguantar Barack Obama. La más inmediata y equivocada conclusión fue ponerles en cuatro años fuera de la Casa Blanca. Las lecciones que ofrece la Historia son siempre caprichosas. Este país, hasta puede gobernarse sin tener mayorías legislativas. La paradoja es comprobar que no siempre con mayorías se hacen realidad las promesas.
Las elecciones del martes llegan con un apresurado acopio de reformas inacabadas o inalcanzables. El tiempo no ha pasado en balde. Barack Obama ha heredado una crisis económica para la que no existen recetas urgentes. Las apuestas son peligrosas e inciertas cuando el paro no baja de los dos dígitos y el mundo está siendo inundado de dólares. Las clases medias vuelven a ser el fiel de la balanza. En esta ocasión, el reto pasa por los que dicen huir del miedo o tomarse el té de la cinco.
Liberales y conservadores viven su particular encrucijada. No existe una tercera vía, por eso los extremos se toleran cuando el patio está que arde. Las tensiones políticas están en el aire y las exigencias se multiplican. Las disidencias son moneda de cambio. Votos para hoy, hambre para mañana. El tea party es tan legítimo como ese gobernador demócrata que rifle en mano y tirando a la diana aconseja a Obama que no aparezca por Virginia Occidental. Todos votan, por eso hay que dar a cada uno lo suyo y no precisamente hay que votar a lo que dicen o dictan desde Washington.
Las elecciones del martes son tan abiertas como abiertas han sido y seguirán siendo las listas electorales que se confeccionan en los Estados Unidos. Aquí los sondeos como la publicidad llegan a pie de urna. Son adultos o considerados adultos quienes leen o escuchan encuestas y mensajes hasta un segundo antes de votar. Por eso, con recursos, mucho dinero y una buena campaña de imagen, los disidentes azules o rojos pueden acabar sentados en el Capitolio de la nación. Otra cosa es que con sus votos sean capaces de cambiar el sistema. La advertencia no se ha hecho esperar. Si la defensa de los valores es el nuevo ideario conservador, llama la atención como los jerifaltes republicanos del Congreso ya han pedido plenos poderes para dirigir a sus nuevas huestes.
Estados Unidos vota, pero hasta Barack Obama ha tenido que aprender a darse baños de realidad. Las democracias son un buen sistema para corregir errores. Los ciudadanos son los primeros que pueden equivocarse. Nada es imposible, esa es la paradoja, pero todo es susceptible de cambio. Los demócratas, con mayorías hasta hoy, se quedaron con ganas de dar a este país la vuelta como un calcetín. Los republicanos, con mayorías mañana, tendrán que saber legislar para todos sino quieren convertir a Barack Obama en otro Bill Clinton moderador e impulsor de las contradicciones ajenas.

domingo, 24 de octubre de 2010

Wikileaks, una de secretos


Wikileaks vive de la caridad pública y su director, Julian Assange, escondido a pesar de ser Suecia su última residencia oficial. Wikileaks es un página destinada a contar en voz alta los secretos que más pueden avergonzar a los poderosos de este mundo. Desde el pasado viernes, la revista virtual regala 391.832 escalofirantes documentos sobre la guerra de Irak. No queda títere con cabeza y los buenos acaban siendo peores que los malos. Es la ley del ventilador la que mejor funciona. La guerra sigue siendo tan maloliente como siempre. Asesinatos, violaciones y torturas son las monedas de cambio. Todos meten mano, hasta aquellos ayatholas iranies del eje del mal convertidos casi en hermanitas de la caridad comparados con la mano que mece la cuna. Ahora solo falta matar al mensajero. Estados Unidos se ha quedado en pelotas sin necesidad de llamar al KGB o reventar los archivos celosamente guardados por la CIA o el Pentágono. Assange se esconde de los buenos como antes los buenos tuvieron que esconder a Salman Rushdie. Lo que son las cosas. Tomar jamón y hacer una tertulia leyendo Wikileaks es tan peligroso como reirse de las caricaturas de Alá. Los humanos vivimos del cuento y es mejor no salirse del guión establecido. Menos mal que con el paso del tiempo hemos llegado a pensar que todo es susceptible de cambio para ser mejor. Si no hubiese habido un Watergate los presidentes de los Estados Unidos seguirían haciendo de su capa un sayo. Si la guerra de Vietnam no se hubiese encontrado con los Papeles del Pentágono otro gallo nos hubiera cantado. Quien no se consuela es porque no quiere. La verdad nos hace libres y por eso hasta Bill Clinton tuvo que enseñarnos lo que tenía debajo de la mesa de su despacho oval. Al Gore no pudo con Bush ni hasta cuando era un marido modelo. George Bush acabó antes con Saddam Hussein que con Bin Laden. Después llegó Wikileaks con 40 voluntarios y 800 colaboradores para poder sacar los colores a los que dicen siempre estar bien informados.

jueves, 21 de octubre de 2010

Hernaldo Duarte, un mecánico sandinista

Hernaldo Duarte es un personaje de novela. Hernaldo es un nicaraguense con garaje en Rockville. Se gana la vida con la diabetes a cuestas. Lleva arañazos por todo el cuerpo. Tiene cicatrices de balas y hasta media pierna ortopédica. Hernaldo por fuera y por dentro es todo un hombre. Los sandinistas quisieron hacerle alcalde en su pueblo. Tiene dos hijas y una mujer que son mucho mas que un ayutamiento. Hernaldo salió de Nicaragua después de bajar como capitán de las montañas. Su aprendizaje mecánico le llevo a tierras españolas. Su vida ha sido siempre un misterio con sopresas. Marta, su esposa, lo sabe como buena bruja. Conoció al militar y ahora cuida a quien sueña con el campo y sus caballos. A Hernaldo le hicieron un trasplante de riñón en Cuba. Sus drogas en Estados Unidos le valen todo un sueldo. Hernaldo no se arruga, va y viene como si tal cosa. Mil dólares mensuales es la media de su presupuesto médico. No hay seguro que lo aguante ni papa estado que le conceda una baja laboral. Hernaldo Duarte vive soñando con montar a su caballo. Hace un año, el ataque de la guerrilla llevaba nombre de infección. Los médicos arrugaron el ceño cuando vieron que la guerra se llamaba gangrena. Prometieron cortar solo medio pie, siguieron por encima del tobillo y acabaron por debajo de la rodilla. Poco importa, Hernaldo se pasa el dia en pie colocando tuercas en coches ajenos. Esta mañana, Hernaldo ha cogido con prisas un avión a Nicaragua. Esta vez no piensa en vender caballos o montarlos. Esta vez no tendrá que luchar contra la muerte. Esta vez una bala no dejará tocada su femoral. Su padre se muere, aunque mucho mas tranquilo que como pudo morir Hernaldo. Una carretera fue su primer nuevo aviso. Saliendo de una curva, montaña arriba y con veinte mil dolares en el bolsillo tiraron a matar, pero el medio muerto mató primero. Las historias de Hernaldo son todo un libro. Su amistad, un regalo al que sumar solidaridades. Buen viaje, Hernaldo, vuelve pronto y vuelve como siempre aunque se haya ido uno de tus seres queridos.

lunes, 4 de octubre de 2010

Yo soy tú


Hacer una campaña electoral en los Estados Unidos es como ganarse una beca Erasmus en la Europa de las estrellas. Los socialistas Tomás y Trini en Madrid son como los republicanos Castle y O´Donnell en Delaware. Sus historias tienen como denominador común la prueba de las primarias, pero en las palabras y en las imágenes están las diferencias. Escuchar y ver leer a Tomás su plegaria victoriosa nada tiene que ver con la nueva letania que ha entonado la victoriosa Christine O´Donnell. Ninguno de los dos puede presumir del apoyo incondicional de sus respectivos aparatos. Poco importa, cuando además hay de por medio todo un Océano. Salta a la vista que Christine es mucho más telegénica y comunicadora que Tomás. Hay más diferencias incluso en el entorno. A Tomás le ayuda a ponerse en escena mi buen amigo Eduardo Sotillos. A Christine le pone las comas un mago llamado Fred Davis. Los resultados saltan a la vista. No soy una bruja, dice O´Donnell mirando fijamente a la cámara. No se crea todo lo que oye de mí, añade sin fruncir el ceño ni mover un músculo que afee su pícara sonrisa. Fred Davis, asesor en su día de Jhon McCain, se ha salido con la suya. Christine es un diamante en bruto y solo necesita pequeños retoques en sus manos. Sotillos no lo sabe, pero hay mucho que aprender de los asesores de imagen estadounidenses. Aquí y allí, entre desconocidos anda el juego. Davis se adelanta. Acaba de encontrar, con la ayuda de Christine, la piedra filosofal con la que enfrentarse al obamiano sí podemos. Christine lo dice al final, -yo soy tú-, como si fuese el grito de guerra y la bandera del tea party. Yo soy tú, la mejor solución a todas las preguntas y explicaciones pendientes. Yo soy tú, lo más natural aunque seguramente tú -como yo- no queramos ser nunca como ella.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Compañeros, venimos a informar

Mis primeras clases teóricas sobre periodismo fueron en la madrileña carretera de la playa. Todo un presagio, porque en Madrid todavía está por llegar el agua del mar. Cuando la primera promoción de jóvenes perioditas fue a la universidad vivía Franco en el Pardo y no pasaba ninguna de las cosas que pasan hoy. Las clases discurrián sin pena ni gloria hasta que un grupo de peligrosos alborotadores decía eso de ¨compañeros, venimos a informar¨. En más de una ocasión tuve la oportunidad de sumarme al comando informativo. ¿Eres de la Joven Guardia Roja? ¿Eres de los nuestros o de la ORT? Yo solo era un pardillo enamorado. Se trataba de parar la clase y de no ser fichado por el secreta de turno. Y luego, a correr. Hacer dedo en la gasolinera de San Sebastián de los Reyes y no parar hasta llegar a San Sebastián. Han pasado poco más de treinta años y parece que fue ayer. COMPAÑEROS, VENIMOS A INFORMAR. Esta vez, los compañeros y quienes informan viven en libertad. Hay una Constitución que consagra el derecho sagrado a la huelga. Y van siete huelgas general desde que vivimos en democracía y la madrileña carretera de la playa dejó de ser factoria informativa. Nada es igual, pero no todo es diferente. A veces, me pregunto si aquellos viejos locos y soñadores que iban de clase en clase mirándose de reojo aprendieron alguna lección. Seguramente han sido y son producto de su tiempo y de su época. Como hoy los son sus hijos y lo serán sus nietos el día de mañana. Ellos, que solo querian informar, no jugaron ni con ordenadores ni pleyesteision. No sabían que Internet estaba a la vuelta de la esquina. No imaginaban que un teléfono móvil cargado de mensajes podría alienar sus vidas. Ellos solo soñaban con un mundo mejor que al final -parece- no es este en el que vivimos. O no lo debiera ser, si el corazón aún late a la izquierda y la sangre sigue siendo colorada. Huelga general en España. Ahí es nada. En Estados Unidos se preguntan qué es un sindicato. En China quedan embobados al descubrir por qué hay servicios mínimos. En Alemania, buscan dónde y cómo leer la reforma laboral convertida en ley. En Chile, descubren que casi no conocen a Zapatero y que no saben nada sobre Mendez, Toxo o unas siglas que terminan leyendo de corrido como CeCeOO. La Red tiene esas ventajas y esos inconvenientes. La huelga general puede acabar diluyéndose como un azucarillo en una taza de café caliente. Compañeros, venimos a informar. El reto es hacerlo bien. Yo empezaria quitanto entrecomillados y declaraciones para explicar algo más de aquello que dicen unos y otros. Un parrafo puede ser suficiente para contar qué es lo mejor y lo peor de la reforma laboral convertida en ley. Creo que esa es la última razón de esta séptima huelga. Desde la distancia, me huelo que alguien quiere acabar con nuestro estado del bienestar. Que un gobierno de España nos quiere colar el despido libre, que nos jubilemos más tarde que el resto de los europeos, que hagamos cosas que ellos no hacen... Peligra hasta la siesta. Todo esto me lo imagino porque no soy capaz de encontrarlo en ninguna parte. Escucho y leo que Zapatero nos engaña, que es un trilero y hasta un azul-avatar. Me parece estupendo pero quiero saber más. Quiero que me digan cuán endeudado estoy yo y lo estarán mis hijos en la tarea de hacer nación de naciones. Necesito cuentas claras y saber dónde y cómo se gasta el dinero de todos. Hay que poner más números encima de la mesa. Sonrojarnos con el tanto por ciento de parados es poco. Aplicarnos a colocar letras del tesoro acaba siendo un cuento para niños. Está claro. Es mucho pedir que un comando informativo pase por la carretera de la playa. La solución salta a la vista. Es mejor y más propio discutir los números que arroja el seguimiento de la séptima huelga, lo mal que se han portado los piquetes informativos, lo descarado de algunos servicios mínimos... más si quien los elaboró es tan de derechas como Esperanza Aguirre. Todo vale, hasta ese pupurri interminable de declaraciones entrecomilladas que al fin y al cabo son la única información real que se acaba ofreciendo al respetable.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El té engorda



Unas elecciones primarias en los Estados Unidos calientan siempre la temperatura política. Los electores definidos como demócratas o republicanos -algunos estados admiten incluso a los independientes - son llamados a elegir entre contendientes afines. No hay listas cerradas, no hay candidatos a dedo, aquí se deja que las bases y los simpatizantes voten a quien consideran mejor cabeza de cartel. Este 2010, la afinidad entre la familia republicana pasa por el té y por esa nueva redefinición de la cultura conservadora. Hay té y pastas para rato. Los ultraconservadores se han echado al monte. Son cientos de miles pero crecen como los hongos. Su ideario es tan elemental y pegadizo como asombroso resulta el silencio de los demócratas. Una idea tan simple como recuperar del socialismo a los Estados Unidos acaba siendo verdad para millones de oidos. No hay debate, solo machacona insistencia en los argumentos. Así es como el té engorda. Las elecciones primarias de este pasado martes han dejado claro que no es el silencio la mejor arma para combatir la sin razón. El llamado Tea Party ha vuelto a dar la campanada. Ya tienen aspirantes a sentarse en el Congreso de los Estados Unidos, aspirantes para gobernar estados como New York, y todos ellos capaces de hacer de la reconquista un ideario contagioso. Después de Utha, Alaska y Kentucky ha llegado el suma y sigue. Siete estados de cincuenta pueden tomar té en noviembre. Los demócratas creen que es el centro y la moderación la solución a tanta locura política. Pero el Tea Party se rie hasta de los conservadores de toda la vida. Vuelven a la cantinela conocida. Son dueños del anti todo de todo. Se oponen a pagar impuestos como los que debía hasta antes de ayer la candidata del té que quiere hacerse con el sillon senatorial que fuera del vicepredente Biden. Delaware es la mejor radiografía de lo que provoca el tomarse a broma el movimiento del que Sarah Palin se ha convertido en estandarte. Chistine O´Donnell tiene 41 años y un rosario de extraordinaria fraseología para haber dejado en la estacada a un republicano de toda la vida. Su imagen -que no sus argumentos- tienen un antes y un después. Han pasado nueve meses desde este primer video hasta la entrevista que anoche concedía victoriosa a la todopoderosa CNN. O´Donnell ya no es la misma. El socialismo no engorda tanto como el té que ella consume. Si los estadounidenses hubiesen sido como son, su carrera electoral hubiera terminado cuando en el año 2005 fue multada con 12 mil dólares por estafar a Hacienda . O´Donnell es única, incluso para que no le haya pasado nada por retrasar en 2008 los pagos de su vivienda. Ahora solo falta saber si los republicanos de siempre -como el derrotado y moderado Castle- se suben al carro de los elegidos. Es la prueba para saber si en casa del herrero hay que utilizar cuchara de palo. Es la prueba del té, una prueba para la que muchos buscan unas gotitas de leche para no desinflar las pretensiones republicanas y no dividir a los herederos de Ronald Reegan. Las mayorias están en juego y el té puede alterar tanto los resultados como las básculas.


sábado, 11 de septiembre de 2010

11S, año nueve

Luke Pavlenishzili no había nacido cuando las Torres Gemelas fueron reducidas a ceniza. Luke tiene dos años. Esta mañana, ofrecía una rosa al bombero neoyorkino Joe Huber. El noveno aniversario de los atentados del 11S es diferente a todos los aniversarios anteriores. Luke va en brazos de su padre George Pavlenishzili. Esta contenta y ajena a lo que escucha decir a los mayores. Hay un loco en Florida que este sábado pretendía quemar Coranes como quien quema demonios. Estados Unidos sigue siendo un país de contrastes, como siempre, como antes y después de aquellos atentados firmados por Al quaeda. Luke solo sonrie con una flor en la mano. Un pastor de cincuenta almas ha hecho más ruido estos dias que el mismísimo Dios. Su incendiaria propuesta hizo hablar de libertad religiosa al presidente Barack Obama y descolgar el teléfono al ministro de la defensa de la nación más poderosa del mundo. Por favor, -dijo Gates al famoso pastor Jones- no queme Coranes que nos van a quemar vivos. La niña Luke no sabe de estas cosas ni falta que le hace. A pocos metros de su rosa y de su mano el alcalde Bloomberg acaba de autorizar la construcción de un centro islámico. Otra vez los demonios han salido de la caja de los truenos. Este país sabe lo difícil que resulta declinar la palabra libertad. Hace dos siglos eran católicos irlandeses los musulmanes ahora perseguidos. No mucho antes, Norte y Sur se peleaban en una guerra de hermanos. La religión y la política cuando se juntan y se mezclan acaban siendo peligrosas. Luke es la esperanza a la que agarrarse como clavo ardiendo. Han pasado nueve años, la vida sigue y seguro que no tiene que ser tan complicada como queremos hacerla. Basta con la mirada de una niña, con el regalo de una flor... y con el recuerdo de una vida que ya no es y que nunca fue para Luke. La rosa que recibe el bombero Huber recordaba tambien otro 11S. Recordaba la vida de su tio Vlad Savinki, otro extranjero enterrado para siempre en la llamada Zona Cero.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Max Llaneza, la mudanza

Max Llaneza es chileno viejo a quien sus empleados llaman viejito. Max presume de ser descendiente de padre español y -para más señas- presume de padre asturiano de pura cepa. Su vida se ha pasado entre cajas y mudanzas. Unas veces él y su familia era quienes se echaban los trastos al hombro. Otras -las más- eran los trastos ajenos los que ocupaban su tiempo tanto como para llegar a convertirse en el sustento cotidiano. Estos días he conocido a Max haciendo lo que siempre ha hecho en su vida. Dirigía, sentado, solo con la mirada y sin levantar la voz a un grupo de latinos eficientes. Mientras miraba y contestaba a su teléfono móvil, Max me contaba sus 83 años de peripecias como quien solo va a misa los domingo. Max fue de todo un poco, pero siempre un padre capaz de dar a cada uno de sus hijos una casa cuando casaban y un oficio con el que salir adelante. No le gustan los ordenadores, pero el GPS lo conoce desde que voló un avión militar y una baliza le indicaba dónde y cuando acababa su pista de aterrizaje. Max ha sido también marino y como buen chileno ha hecho negocios hasta con el mismísimo Pinochet. Una caja en sus manos es todo un pasaporte. Si Max cierra los ojos puede recorrer de memoria el planeta tierra. Cuando era niño fue la geografía su asignatura predilecta. Cerraba los ojos y metía cajas o maletas en una imaginaria barca con la que viajaba por el Nilo. Max es otro chileno que decidió hace muchos años hacer las Américas. Allá por los 70, llegó a los alrededores de Washington DC con 50 dólares en el bolsillo. Treinta los invirtió en comer con gente influyente y en pocos tiempo hizo el suficiente dinero como para poder capear crisis y tormentas. No sabe que le dio más, si un pelotazo en un flete con cargas extras de electrodomésticos o casas compradas a tiempo cuando su revalorización estaba garantizada a los diez años. Max ha hecho amigos por todo el mundo. Hablar y buscar a los clientes es su mejor tarjeta de visita. Algunas cosas no se pueden enseñar ni a la familia. Estos días, Max me ha demostrado ser todo un artista. Habla de España como el vecino del quinto. Sabe mirar al español que se muda con el rabillo del ojo y morderse la lengua. Hace chistes de argentinos con la gracia de un chileno. Es un tipo hábil, tan hábil como los 83 años que no aparenta. Su filosofía la cuenta en voz a quien le escucha. Aprende cada día sin necesidad de estar de vuelta de todo. Max sigue siendo un lince. Ha hecho y hace lo que quiere y cuando quiere... menos volver a Chile que es algo que su mujer le tiene prohibido después de un viaje que le altero la presión y le puso en ese sitio en el que no deben estar los jóvenes de su quinta. Hablar con Max es hablar con un libro abierto. Sus mudanzas le han hecho ser un psicólogo de la existencia. Reconoce que todo lo que carga es reflejo del alma. Sus clientes son un libro abierto sin ellos darse cuenta. Mira pero luego calla. Cargar joyas o basura es su secreto a voces. Gajes del oficio y de lo que en su caso dice ser una profesión a tiempo completo. Solo recuerda que cada uno tenemos un punto débil en el que siempre nos hacen cosquillas. Claro que donde menos se espera salta la liebre. Mucho han cambiado los fletes, pero pícaros siempre hubo y habrá entre cajas que van y vienen. Un veneciano, un afroamericano, un nigeriano.... Max nunca da nombres propios o casi nunca si no quieres tirarle de la lengua. Solo dice que hasta en una mudanza puede haber cajas de humo. Hace años uno de sus clientes mandó una caja al otro lado del mundo. Firmaron papeles, hicieron el pesaje, pusieron en orden cláusulas, firmaron un seguro y si te he visto no me acuerdo. La compañía aseguradora llamó a Max preocupada. La caja enviada desde los Estados Unidos a Europa había llegado vacía y ahora reclamaban 6 mil dólares de seguro. Seis mil dólares de los de antes. Max se quedó lívido y sin palabras. Aquí solo hicimos de intermediarios. La caja salió como llegó a nuestras manos. Es lo único que podemos decirles. La aseguradora tuvo la respuesta después de algunos meses. Max lo cuenta con asombro. Nos dieron una caja llena de hielo seco, por eso llegó vacía y el listillo de nuestro cliente solo nos utilizó como tapadera de lo que no era más que un timo inteligente. Max se ríe, pero cuando el nuevo cliente reparte la propina entre su cuadrilla de operarios, él también estira la mano y se lleva para su coche otra historia, veinte dólares y un par de botellas. Una de licor mexicano, otra de vino español. Dos botellas y veinte dólares que le ayudarán a seguir poniendo a cada uno en su sitio.

sábado, 21 de agosto de 2010

En agosto, Atlántico diferente




Hay costumbres que matan y costumbristas que no saben ni quitarse el vicio de dejar el coche en casa. Este fin de semana, muchos estadounidenses han aprovechado el ferragosto para darse un baño a la vuelta de la esquina. La esquina en los Estados Unidos es siempre grande. Y siempre tiene algo que le hace diferente a las demás. Este es el secreto, aunque siempre sin generalizar para que no sea tu vecino el que levante el dedo. Mojar el culo en verano es una necesidad que clama al cielo. Mojarlo en el Atlántico es un derecho de cualquier ciudadano y hasta de esos miles de turistas que desde el estado de Florida hasta el estado de Maine -pasando por Delaware- hacen su particular canto al sol. Los estadounidenses son un número y más cuando se les deja ser como son. Este fin de semana, como tantos otros que tiene el año, hay que abrir los ojos para soprenderse con lo que llega a ser cotidiano. Gozosas diferencias (o extrañas) según cómo se mire lo que pasa a un lado y otro de las costas. Aquí un todo terreno puede llegar a la playa con la misma naturalidad que una rubia se despelota en la otra orilla. Si el niño llora es porque su pie ha dado contra el sedal de una caña y no porque el papa le haya puesto la mano encima. Es verdad que hay gente para todo, pero es muy extraño que un estadonidense de un grito o levante la voz más de la cuenta. Aburridos, seguro pero educados más. Son eduacados incluso para recoger las basuras antes de levantar el vuelo. Tienen espacio y lo cuidan sin la obligación de arremolinarse para chupar del botellón de cerveza y compartir el bocata de calamares. Es curioso lo que uno puede aprender con solo sentarse en una playa de los Estados Unido. Salvo alguna bandera pirata los bañistas prefieren adonarse con la bandera de las estrellas. Si beben, lo hacen con moderación y abriendo ligeramente el porton-frigorífico de su todo-terreno. Si hay alcohol lo disimulan, lo visten de papel no vaya a ser que venga Paco con la rebaja. Disfrutan en familia y beben solos. Tan solos que luego ni juegan al mús ni fuman puro echando el humo al primero que se les viene encima. La playa de Cape Henlopen cuesta ocho dólares para los coches no matriculados en Delaware. La mitad si eres de casa, si vienes de las cercanas Lewes o Rehobot, y siempre sin importar mucho si en el coche viajan uno o doscientos. Gajes del oficio y necesidad de que otros paguen los impuestos que Biden prefirió perdonar durante muchos años a sus votantes. El Atlántico en Delaware es un Atlántico diferente. No hablan en gallego ni en portugués -por no hablar ni hablan en español- pero cobran en dólares. La diferencia salta a la vista. Hay listas de espera de empresas y empresarios para montar sus chiringuitos en Delaware. No será en la playa Biden donde hagan los negocios, pero con tanto coche y todoterreno apalancado en la arena el que no abra el ojo ya puede irse a veranear a otro barrio. A la fueza ahorcan.

jueves, 19 de agosto de 2010

Irak, otro final de trayecto

Estados Unidos ha tardado siete años y cinco meses en sacar al grueso de sus tropas de Irak. Ha sido la guerra más larga de toda su historia. Una guerra diferente, equivocada como todas las guerras, pero además injusta porque su objetivo resultó ser falso. Sadam Huseim acabó siendo el trilero más nefasto que recodará el siglo XXI. Su estrategia -aquí estoy yo y mis circunstancias- fueron suficientes para desencajar a los servicios de inteligencia más afamados del mundo. No había ni hubo armas de destrucción masiva. Sadam había elegido vivir de las apariencias. Era el juego diabólico del trilero. La jugada maestra que enmudecía al vecino iraní y espantaba al declarado enemigo israelí. Estados Unidos y la Gran Bretaña pasaron de las amenazas y las zonas de exclusión al fuego aéreo y a la invasión relámpago. George Bush siempre habló de victoria, nunca de retirada. Siete años y cinco meses después de aquel primer bombazo dirigido contra Sadam, otro presidente de los Estados Unidos vuelve a decir misión cumplida. Barack Obama lo repite ahora desde Ohio en voz baja. No es para menos, es imposible decir más. Retirar las tropas como promesa eletoral llega después de mucha sangre y mucho fuego. Cerca de ciento cincuenta mil muertos avalarán con su vidas la llamada operación libertad iraquí. El libro pasa página. Por fín y en solo quince días sabremos cómo es el principio del fín de otra guerra. Hasta 2011 van a quedarse estadounidenes en Irak... Me queda una imagen en la memoria. Navidad 2005. Desde el depacho oval el presidente Bush se dirige a la nación. Termina su discurso parafraseando un villancico que aquí canta desde el final de su guerra civil. Dios no está muerto, ni está dormido. Los errores fracasan, los aciertos prevalecen. Amen.

lunes, 12 de julio de 2010

España, Iker Casillas y Sara Carbonero


Jota todavía espera, pero San Iker Casillas ha conseguido que Sara Carbonero acabe el Mundial de Sudáfrica convertida en la novia de España. Así se hace, le dicen desde las redes sociales al portero campeón del mundo. Iker ha conseguido llevarse el gato al agua. La gota ha pasado de chaparrón a borrasca. Quienes acusaban al de Móstoles de estar distraido por la reportera enamorada han acabado dando su brazo a torcer. Gracias a Sara hoy ¨la roja¨ España canta victoria. Primero fue el suplente Reina quien le dijo a Casillas por dónde iban los paraguayos a tirarle un penalti. Este domingo ha sido Sara la encargada de ayudar a Iker a parar a los holandeses. El beso del capitán español cierra un mundial apasionante. Rompemos hasta las estadísticas. España es la primera de los nueve paises que han alcanzado el título dejándose ganar el primer partido. Hasta en eso hay que ser diferentes. San Iker se lleva los guantes de oro que la FIFA no ha querido convertir en bota para el ahora barcelonista Villa. El fútbol y este oro han terminado siendo como el estatut y el tribunal constitucional. Ladran luego cabalgamos. Ahora Iker solo tiene que decirle a Sara cuando es la boda. Tele 5 y Jota tendrán la orpotunidad de darnos en directo la primicia. Mientras tanto hay que saborear el éxito, compartir las alegrias y hasta los besos. Aprovechar el oro y el primer impulso de los enamorados para aprender tambien que los goles, como las banderas y los idiomas que hablamos en España, son o deberían ser de todos y para todos. Y las exclusivas, dejarlas en Tele 5 para Sara Carbonero y San Iker Casillas.

jueves, 24 de junio de 2010

España

Nos va la marcha y no tenemos remedio. Estamos con el fútbol a vueltas. Será el opio del pueblo, sí, pero en estos tiempos que corren, el fútbol es su mejor fotografía. Me gusta ver, escuchar y leer comentarios de todo pelaje. Los hay blancos, amarillos y negros. Todos diferentes, como cada selección y cada seleccionado. La pasión puede siempre colarse por una rendija. El truco pasa por ser frio a la hora de los análisis. Es dificil, pero no imposible. Si se consigue, el retrato de España es un calco de la mejor realidad. Hay una selección que puede llegar muy alto, pero su primer enemigo está en casa. Somos así y no habrá dios que nos cambie. El aficionado español es derrotista. Su naturaleza de siglos hace que siempre nos veamos volviendo a casa antes de lo previsto. Será un desastre no pasar a cuartos, no llegar a semifinales y no ganar la final. Si fuera al revés tampoco estariamos para tirar cohetes. La crisis aprieta y por una vez hasta casi ahoga. A estas alturas ni estamos para repartir primas. Ni estamos, por no estar, ni para gastar millones en fichajes. Y estos chicos ya no son lo que eran, dicho por ese brujo Aragonés que habla cada partido desde la tele de AlJazira. Somos ácidos hasta cuando queremos hacer coña del respetable. Ganar partidos es casi perderlos y perderlos es quedar eleminados. Animar es remar contra corriente. Hay que ser ofensivo, siempre vivir al ataque aunque sea contra molinos de viento. La esperanza es gran palabra para los vecinos de enfrente. Ver la viga en el ojo ajeno nos ha convertido en la mejor fábrica europea de ladrillos. Somos especialistas en dejar hablar a todos de todo. Sabios y sabrosos, con el siempre preciado adorno del peregil. Quemamos en la hoguera de las vanidades al primero que se nos cruza en el camino. Heroes o villanos, nos durán tanto como un caramelo a la puerta de un colegio. Viva España y el último que pida una subvención. La subvención al pizarrón ahora que el mundo se ha metido en la fiebre de la competencia. Estos chicos, si ganan el mundial, van a cobrar una pasta. Ese fue el primer aldabonado. Leña al mono, leña a la gallina de los huevos de oro. Hay que pedir al papa estado que nos proteja con su manto. Luchar contra los fichajes millonarios es una obligación en estos tiempos que corren. Es mejor subvencionar que hacer negocios para ganar dinero. España ha inventado su propio sistema. Hablan, luego cabalgamos. Somos el mejor estado para el bienestar en un bienestar que se nos escapa de las manos. Somos los mejores, porque somos los de siempre. Jugamos a perder aunque a veces hasta ganamos. Ganamos pero no lo sufiente. Metemos goles pero otros golean y tanto como nosotros hubiesemos tenido que golear La autocritica es nuestra ciencia y nuestro mejor desarrollo. Sí, pero... Somos así y no tenemos remedio.

jueves, 17 de junio de 2010

Andrés Aberasturi

Mi amigo y compañero Andrés Aberasturi anda metido en pleitos. Mala cosa en un país donde los más precavidos todavía recuerdan y recomiendan ese dicho popular que algunos ya hemos experimentado en propia carne. Ten pleitos y los ganes… querido Andrés. No importan las razones, que seguro son muchas, importan mas los dimes y diretes de quienes piensan y deciden a la hora de darte la razón. Y no digamos ya lo que dice y te dicen parte de esa sociedad en la que vivimos, donde es posible que te lean o escuchen uno de esos 20 por ciento de parados que piden una oportunidad, o uno de esos cientos de miles de colegas que buscan un primer empleo en medios de comunicación como los que tu y yo bien conocemos. Hace años, un juez me advertía con cierta displicencia que iba a pagar por mi divorcio más que los Alberto habían pactado por el suyo. Ahora me temo que un juez me diría que ganar una pasta por prejubilado y querer redondearla con trabajos paralelos es cuanto menos chocante. Vivimos en un país donde la envidia es la ley y -ya sabes- donde la costumbre es tanto como una constitución. Nos han prejubilado con lo que unos sindicatos pactaron por nosotros y ahí es donde a todos nos ahorcan. Unos tanto y otros tan poco. Tu como yo pensamos que dos años en el dique seco eran más que suficientes para redimir nuestras culpas. Claro que sí, somos culpables de haber sido fijos en un ente por el que pagan todos los españoles. Menos mal, nos pagamos nosotros mismos y nos pagábamos hasta menos de lo que otros -por hacer lo mismo o a veces menos- cobraban con sus inventos y productoras. Llegó el ERE con su rebaja y los sindicatos volvieron a hacer de las suyas. Te han pillado, querido Andrés, por ser tu quien eres y hacer lo que firmaste que no harías. Injusticia, ya lo creo. Injusticia hasta que alguien ponga los puntos sobre las ies y diga lo que todos sabemos. Un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) es -o era hasta antes de la explosión de la crisis- una triquiñuela laboral para sanear las cuentas de resultados en empresas privadas o públicas. Hasta hace unos días, papa estado y algunas empresas de postín (incluidos muchos bancos) ponían al servicio de sus trabajadores la posibilidad de prejubilarse tras años de trabajo. Al parecer, era un sistema de ahorro no un regalo. Y en esas estamos, querido Andrés, aunque tu hables de dignidad y ganas de seguir en el oficio. Lo nuestro ha sido un despido pactado por otros y a pagar en largos meses-años de vergüenzas. Recuérdalo cuando se lo digas al juez. Nos han puesto en la calle, lo hemos aceptado, y en lugar de indemnización millonaria por más de treinta años de currante te han conminado a cobrar cada mes un pizquito de tus rentas. Ya sabes, cuando se habla de dinero se alborota el gallinero. Cuanto ganas, Andrés, es lo que ahora te pregunta la gente. No hay vuelta de hoja. Ese es el truco. No te van a decir cómo te encuentras sin dar un palo al agua en el oficio por el que diste la vida. Si crees que vas a encontrar solidaridad estás servido. Solo queda una esperanza. Algunos ingenieros de aquella fábrica que tu y yo cerramos en las ondas con otro ERE -Astilleros, por si no recuerdas- han conseguido después de años lo que parece ser un derecho constitucional. Claro que puedes y debes trabajar, Andrés, y hasta cobrar por un despido que otros pactaron por tí escribiendo cláusulas cuanto menos dudosas. Esa es la ley que no la trampa, pero cuando el país se nos escapa de las manos por las rendijas de los números bueno es saber que trabajar es un lujo y premiar al parado un oficio tan viejo como el pedir limosna al papa estado.

domingo, 13 de junio de 2010

Una clase de periodismo

Hace muchos años, un cura gallego que jugaba al dominó en un colegio mayor de la capital de España se reía de la profesión periodística. Vivía Franco y leía los periódicos de la época buscándo en sus artículos y noticias tres pies al gato. Esto es la monda, decía, siempre me cuentan lo que ya ha pasado y no lo que va a pasar. Periodismo y periodistas españoles, refunfuñaba poniendo otra ficha sobre la mesa con golpe de campeón. Franco vivía y en el Pueblo de Emilio Romero había fórmulas a manera de colmena para airear las maledicencias del régimen. El periódico Madrid ya estaba cerrado e Informaciones era el diario de la tarde con el que pasar el rubricón. Don Ramón, el cura gallego, llegaba siempre de noche al León XIII. Su habitación, como la mía de enchufado asilado, tenía teléfono. El llamaba a cualquier parte, yo solo tenía el privilegio de recibir las llamadas de amigos y familiares. Estaba de paso y en habitacion de obispo después de haber sido rescatado de las fauces del diablo. Pero eso es otra historia... El cura era un gallego listo que hablaba de lo divino y de lo humano a la menor oportunidad. Aquellas tertulias nocturnas viendo jugar una partida de dominó eran y han sido, junto con las lecciones de mi abuelo Magín, la mejor clase de periodismo. Vivía Franco y un cura gallego era su mejor intérprete. Estos periodistas no se enteran -mascullaba con un cigarrillo entre lo labios- este país tiene pinta de ir mucho más deprisa de lo que nadie se imagina. Don Ramón siempre me pareció un espia al servicio del Vaticano, un espía con disfraz de cura ye-ye al que mimaban cardenales y obispos. Sabía elegir el momento para decir la palabra justa sin ser un oportunista. Lástima que tantos ramones se hayan esfumado hoy de nuestra vida nacional. Serian una muy buena solución para estos tiempos de crisis. Su escuela se ha perdido entre titulares pomposos y entrecomillados categóricos. Lástima de periodismo español porque entre tanto mirarse el ombligo seguimos sin aprender lo fundamental: lectores como don Ramón quieren que les cuenten lo que va a pasar no lo que ya ha pasado.

sábado, 29 de mayo de 2010

Números y tragedias

Watch live streaming video from wkrg_oil_spill at livestream.com
No es la primera vez ni por desgracia será la última. Los estadounidenses han estado siempre enamorados de los números. Es una pasión que les envidio y que desde hace años me ha tocado compartir con cierta envidia. Los números y la información son muchas veces primos hermanos. No digamos si hablamos además de los números y de la Historia. Estados Unidos y muchos periodistas estadounidenses son unos linces en utilizar los números. La vida y su propia historia les ha obligado a tener experiencias para todos los gustos. Son unos maestros en casar información y en enumerarla. No es mérito, hasta que alguien pueda demostrar lo contrario. No es lo mismo numerar que enumerar y ni mucho menos llegar a fiarse de la numerología. La información concebida como espectáculo tiene esas y otras muchas posibilidades. Ahora que otro Memorial Day está a la vuelta de la esquina vienen a mi memoria recuerdos escalofriantes. La teoría más tétrica es la que dice que los atentados del 11 de septiembre estaban predeterminados por sus números. La última broma -me pusieron la evidencia delante de mis ojos- es ver las torres gemelas envueltas en llamas en cualquier billete de 20 dólares. Unos dobleces aquí y otros allí mezclados con un poco de imaginación son capaces de hacer el resto. Capaces, es lo natural y lo que pide el cuerpo, capaces de hacernos consumidores de noticias y de números. Consumidores de tragedias en vivo y en directo. Es la vida misma. Hay solo una obligación. No cerrar los ojos y no apagar la luz. Dejarse llevar por una velocidad de vértigo traducida en imágenes que no pueden durar mcuhos más de escasos segundos.
WKRG.com News Solo hay que saber sumar y taparse la nariz. Esta vez los rehenes no son aquellos estadounidenses que acumulaban días retenidos en su embajada irani mientras las televisiones de los Estados Unidos añadian y rascaban dias a los calendarios. Esta vez, los rehenes somos todos aunque sean los medios de comunicación estadounidenses los encargados de volver a recordarnos que solo las grandes tragédias se entienden mejor con números. Ahora, con petróleo y de negro. Mañana, Dios dirá. Pero siempre sin cerrar los ojos y tapándonos la nariz. Y hasta las vergüenzas antes de mirar a nuestros hijos pensando el mundo que vamos a dejarles.

miércoles, 26 de mayo de 2010

British Petroleum se atreve a cantar victoria. TOP KILL

Hago una apuesta. Nos van a freir a números después de taponar el agujero de petroleo que llenaba de aceite el Golfo de México. Ya está, lo han conseguido después de un mes de esfuerzos denodados. Top kill. La marea negra deColor del texto lColor del textoa información esta cargada de sobresaltos. Ahora que el fondo del mar se ha dejado taponar sigue la procesión. Hemos podido leer y escuchar de todo. Los números son siempre lo más llamativo. Números que incluyen muertos, pero muertos a los que se puede tapar con un torbellino de millones. La compañía paga, aunque luego se descubre que son muchos los que meten cuchara. Es el sistema, incluso con su propia correa de transmisión en lo mas alto del Capitolio de Washington. Esta fuga tiene historia, pero no menos que la historia que nunca olvidan quienes manejan la pasta. Esta vez hasta un todo presidente de los Estados Unidos ha recordado obligaciones y deberes. Habla bajo desde lo más alto porque Obama, como los políticos estadounidenses, saben que buena parte de los beneficios petrolíferos ayudan a financiar sus campañas. No hay nada nuevo bajo el sol salvo una gigantesca mancha que se extiende por ese mar que alimenta huracanes capaces de llevarse casi todo por delante. Es la ley, la ley que siempre está abierta para que otros hagan la trampa. Ahora -con 48 horas por delante para cantar victoria- la justicia sigue metida en números. Más números, está cantado. Detrás quedan las comparecencias y los interrogatorios. Los dimes y diretes de quienes tiran balones fuera y se acusan mutuamente de irresponsabilidades. Hay denuncias en la prensa libre y denuncias que piden responsabilidades. Voces que claman al cielo. Expertos capaces de suscribir que la tragedia pudo ser evitada. Es una historia vieja, pero ha vuelto a resultar tan real como la vida misma. La receta es siempre la misma: producir a cualquier precio sin dejar de dar vueltas a la manivela de los dólares. Ya está, hemos puesto el tapón para que todo siga siendo lo mismo. Ellos pueden hasta cambiar de nombre. British Petroleum (BP) es una empresa que conoce bien las triquiñuelas del negocio. No hay peligro. No hay nada que no pueda remediar un buen trabajo de maquillaje. Un trabajo donde pueda utilizarse el resto del cemento que sobre de taponar el fondo del mar. Un cemento que en la superficie sirve para esconder la mano y tapar las vergüenzas de propios y extraños.

lunes, 3 de mayo de 2010

José Andrés: Cocina molecular

La cocina molecular es todo un éxito en los Estados Unidos. Mi amigo José Andrés se ha encargado de exportar una sabiduría que nacia en El Bulli hace unos cuantos años. José Andrés quiere ser el heredero y sucesor de Ferrán Adriá. Anoche en 60 minutos, el programa veterano de la CBS, demostró estar preparado para hacer su sueño realidad sin olvidarse de los maestros. No importa tanto como se llega, que tambien, importa en estos días el saberlo contar. El envoltorio está de moda y venderlo abre fronteras. José Andrés ha sabido coger el pulso a una sociedad diferente que se dice a la vanguardia del mundo. La mezcla es siempre importante, pero se hacen imprescindibles las proporciones. José Andrés ha descubierto que los Estados Unidos son como su querido gintonic. Hay que saber poner un poquito de ginebra a tres partes iguales de tónica. El resultado, si lo trabajas y sabes contárselo a una cámara, sorprendente. La CBS y 60 minutos son buena prueba de cómo el hombre blanco debe hacer las américas. El nuevo redescubriento del siglo XXI empiezan por la boca. La tónica es saberle añadir, con mucha naturalidad y emoción en todo lo que haces y cuentas, es saberle añadir a partes iguales esas cosas que le faltan al mundo: una sonrisa y mucho amor al prójimo, a la familia y a quien puede ayudarte a contarlo a los cuatro vientos.

domingo, 28 de marzo de 2010

Obama está en Kabul



Legalizar el Partido Comunista de España (PCE) en medio de una transición en ciernes es mucho mas complicado que viajar en secreto hasta Afganistán con nocturnidad y alevosía. Las comparaciones son siempre odiosas, pero el primer viaje que hace el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a la guerra contra el terror me ha recordado los arrestos que tuvo el presidente del gobierno español, Adolfo Suárez, cuando en otra Semana Santa hizo legal a los últimos comunistas de Europa. Obama ha elegido el Domingo de Ramos en medio de ese recuerdo popular de que quien no estrena nada no tiene manos. Obama las tiene, aunque sean mas pequeñas que sus orejas. El presidente de los Estados Unidos quiere demostrar que su idea de la esperanza llega mas lejos que a la puerta de enfrente. Acaba de firmar en casa una reforma de salud descafeinada y tiene ahora que buscar una varita mágica que arregle ese mundo incapaz de solidarizarse más allá de apagar una hora la luz para recordarnos que el cambio climático puede ser más peligroso que otra bomba atómica. Barack Obama se ha plantado en Kabul como Santiago Carrillo se plantaba en Madrid con careta y peluquín. El presidente utilizaba sus poderes, mas allá de viajar trece horas sin parar en ese avión oficina que aquí bautizan como Air Force One. Las agencias informativas y todos los medios de comunicación dejaron la procesión para venir de inmediato a la iglesia y tocar las campanas. Es un primer viaje pero no una nueva misión del flamente nobel de la paz. Barack Obama, dice The New York Times en crónica de urgencia, no se ha olvidado de cuales son sus prioridades. Acabar la guerra no es una de ella, pero si castigar al talibán donde mas le duele. Estar en la brecha y limpiar Kandahar es tarea mas que complicada como corroboran los soldados muertos y heridos en el frente durante estos tres primeros meses del año. Afganistán ha pasado a ser otra guerra regada con sangre estadounidense. Ahora es cuando la opinión pública puede preguntarse si el envio de 30 mil nuevos compatriotas sirve para algo. Obama lo sabe y actua con urgencia en una semana donde por fín ha vuelto a poder enseñar la patita. No es el mismo, ahora demuestra que ya sabe lo que es recibir una llamada telefónica a la tres y media de la madrugada. El presidente de los Estados Unidos no tiene tiempo para hacer prácticas. Todo es urgente en este su primer periodo en la Casa Blanca. Si coges carrerilla, si eres capaz de hacer una reforma sanitaria y anunciar que tienes un compromiso con Rusia de reducir a la mitad los arsenales nucleares, más vale seguir y pensar que Hawaii puede esperar en un país muy poco dispuesto a salir de procesiones. Ya es un aviso, Obama ha viajado a Afganistán en Domingo de Ramos. Su intención es pasar la noche en Kabul. Regresar a casa antes de que los afganos se levanten el lunes. Llegar, ver y besar el santo. Saludar a sus soldados y decirle en persona al presidente Karzai que ya basta de tonterias. La suerte no está ni mucho menos echada. Hay guerra para largo y la sociedad civil afgana tendrá que saber que no todo se acaba o empieza en la esperanza. Obras son amores y no buenas razones. Son diferencias que saltan a la vista, como diferente será siempre legalizar al PCE y parar la guerra en Afganistán.

martes, 23 de marzo de 2010

Reforma sanitaria con vuelta de hoja

La mano izquierda de Barack Obama ha conseguido hacer ley una promesa electoral que después de un año largo parecía condenada al fracaso. El presidente de los Estados Unidos ha logrado una reforma sanitaria descafeinada que deja de nuevo dividido al país en dos mitades. Esta vez, la primera enseñanza que debería aprender la Casa Blanca es que las leyes en Washington se sacan solo adelante a cara de perro. El bipartidismo es tan radical como necesaria una mano capaz de mecer la cuna. La reforma sanitaria que desde hoy da sus primeros pasos no estará concluida hasta el año 2014. La letra menuda tendrá tiempo de adaptarse a las necesidades presupuestarias. Obama ha firmado con la izquierda pero se ha puesto a rezar para que el empleo crezca y el déficit pueda parar de crecer como ha crecido la desatención sanitaria hasta ser la eterna compañera de más de 35 millones de estadounidenses. La reforma que ahora llega ha sido calificada por casi todos de histórica. Seguro sanitario para todos y por obligación es la receta. Hay quien se atreve a calificarla de esquinazo definitivo a la era Reagan de la que Bush y sus adlateres supieron sacar pingües beneficios. Esta ley será tambien la mejor tarjeta demócrata para este año electoral donde todo puede ser posible. Ahora nadie puede dormirse en los laureles. Esperan tiempos difíciles. Hay lecciones que saltan a la vista. No será solo con esta ley con la que Obama se gane un segundo mandato. Además, Obama no habría sido nadie sin Nancy Pelosi quemándose las pestañas. Ella ha sido la encargada de sacar a los demócratas del atolladero. La primera y -quien sabe si la única- en haber comprendido como funciona Washington en la Colina del Capitolio. Los resultados saltan a la vista. No hay republicano convencido de haber dado a luz nada bueno. Ni un seguro médico de tercera división para los que nada tienen puede levantar la moral de los ofendidos republicanos. Hablar de subir impuestos, abuso de poder, alterar las reglas constitucionales, primar lo federal sobre lo estatal... siempre ha dado buenos resultados. Los cuchillos seguirán en alto para que unos y otros puedan montar sus trincheras particulares en los campos de batalla. La ley federal que aprueba la reforma sanitaria se encontrará mañana con la respuesta airada de algunos fiscales estatales. Nada nuevo bajo el sol, nada que no pueda convertirse en un nuevo duelo electoral este año en el debe renovarse la Cámara de Representates y un tercio del Senado. Así son las cosas, así y las que nos esperan... Descubrir antes que nada la aplicación real de la reforma sanitaria. Esperar, esperar a que la ley que obliga a tener seguro y pagárselo a 35 millones de ciudadanos no tenga que acabar siendo votada en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

lunes, 22 de marzo de 2010

Obama dice gracias

Barack Obama ha vuelto a hacColor del textoeColor del textorlo. El presidente de los Estados Unidos ha utilizado de nuevo los mensajes en internet. Sin perder un minuto, la buena nueva quemaba en sus manos. El Congreso -después del aprobado por los pelos de la Cámara de Representantes- puede ponerle en su mesa la Ley de la Reforma Sanitaria. Una norma tan importante para algunos como aquellos logros inolvidables conseguidos en el siglo XX. La Carta de los Derechos Civiles se antoja hoy para muchos como un preémbulo a la tan ansiada reforma sanitaria. Esta vez, dice el presidente, conseguimos garantizar de un plumazo el primer derecho de todos. El derecho a la salud después de haber llegado a este mundo. Obama solo sabe dar las gracias porque la letra menuda hay todavía que descubrirla. Las pautas generales son un primer escenario para obligar a cualquier ciudadano a tener un seguro para ese coche llamado salud. El secreto va a ser precisamente ese. Quien no tiene dinero no compra un coche y no se ve obligado a comprar ningun seguro. Esa es la diferenecia. La salud es un bien que obliga a todos. Desde hoy, la salud es un coche. Un coche que conducen los ciudadano estadounidenses y por el que cada uno tendrá que abonar su seguro. Esa es la madre de todas las batallas. Conseguir que los 35 millones de ciudadanos estadounidenses hasta hoy sin ambulancia pasen por ventanilla. Las soluciones no están todas escritas en las 153 páginas que van a tener que corregir en el Senado antes que Obama estampe su firma en la nueva ley. Las soluciones están en el día en día, en saber qué hay y seguirá habiendo seguros contra terceros y seguros a todo riesgo. Las diferencias no se borran de un plumazo, pero se corrigen. La caja de todos sigue temblando en los Estados Unidos, pero después de socorrer a los bancos bueno es pensar que van a socorrer a los que menos tienen. Un seguro de salud es un primer regalo para seguir luchando en este mundo en el que solo se puede estar vivo. Se acabaron las angustias dice el presidente Obama mientras otros le miran de reojo. Todo será cuestión de saber qué pasa con la pasta. Quien pone y de dónde sale la ayuda sanitaria a quienes la necesitan y no pueden pagarla. Cómo se controla el gasto desorbitado y la mala gestión de las ayudas ahora para mayores y necesitados. Qué van hacer las aseguradoras privadas con las reclamaciones de abusos y sus soluciones unilaterales al despedir a los asegurados que no les interesan. Cómo será y quien el responsable de dar y poner el cascabel al gato. Barack Obama lo sabe y por eso escribe. Lo primero, es lo primero. Gracias, muchas gracias a todos. Ahora solo queda volver a la carga, volver a empezar, con esa esperanza que mueve montañas sabiendo que nada es imposible.

LA CARTA

Magin. For the first time in our nation's history, Congress has passed comprehensive health care reform. America waited a hundred years and fought for decades to reach this moment. Tonight, thanks to you, we are finally here. Consider the staggering scope of what you have just accomplished: Because of you, every American will finally be guaranteed high quality, affordable health care coverage. Every American will be covered under the toughest patient protections in history. Arbitrary premium hikes, insurance cancellations, and discrimination against pre-existing conditions will now be gone forever. And we'll finally start reducing the cost of care -- creating millions of jobs, preventing families and businesses from plunging into bankruptcy, and removing over a trillion dollars of debt from the backs of our children. But the victory that matters most tonight goes beyond the laws and far past the numbers. It is the peace of mind enjoyed by every American, no longer one injury or illness away from catastrophe. It is the workers and entrepreneurs who are now freed to pursue their slice of the American dream without fear of losing coverage or facing a crippling bill. And it is the immeasurable joy of families in every part of this great nation, living happier, healthier lives together because they can finally receive the vital care they need. This is what change looks like. My gratitude tonight is profound. I am thankful for those in past generations whose heroic efforts brought this great goal within reach for our times. I am thankful for the members of Congress whose months of effort and brave votes made it possible to take this final step. But most of all, I am thankful for you. This day is not the end of this journey. Much hard work remains, and we have a solemn responsibility to do it right. But we can face that work together with the confidence of those who have moved mountains. Our journey began three years ago, driven by a shared belief that fundamental change is indeed still possible. We have worked hard together every day since to deliver on that belief. We have shared moments of tremendous hope, and we've faced setbacks and doubt. We have all been forced to ask if our politics had simply become too polarized and too short-sighted to meet the pressing challenges of our time. This struggle became a test of whether the American people could still rally together when the cause was right -- and actually create the change we believe in. Tonight, thanks to your mighty efforts, the answer is indisputable: Yes we can. Thank you, President Barack Obama

lunes, 15 de marzo de 2010

1, 41, 8, 625, 1125

No hay nada como los númerColor del textoos. Cada mañana los fontaneros de la Casa Blanca utilizan el correo electrónico para hacerse oir. Venden las ideas del presidente, pero de un tiempo a esta parte las venden con números. Hace unos dias, el titular era 1125. Hoy ya hemos llegado al 1. Los misterios de cada número se traducen de inmediato con frases explicativas. Son tan breves como rotundas, como los números. Al abrir esta mañana el correo con el titular 1 pensaba que el mismo Obama me daría la mano. Casi, pero no. He vuelto a confudirme como cada día que por adelantado trataba de imaginar lo que había detrás del 41, el 8 o el 625. Bingo. La historia de los números está relacionada directamente con la reforma sanitaria que esta semana -dicen los portavoces del presidente- conseguirá el aprobado definitivo del Congreso. Mucho me temo que se equivocan, pero espero a mañana para ver más números y confirmarlo. Eso es lo malo de ser portavoz del presidente. Se eligColor del textoen los números como se quiere para conseguir el efecto deseado. Si hoy nos dicen que 1 de cada 6 dólares estadounidenses se gastan en salud es muy poco si llegamos a imaginar la que se les viene encima. Si ahora cuentan que detrás de cada número hay un titular, mañana espera descubrir lo que aparece después de las sumas. La otra historia que no cuentan es lo que se llevan gastados los grupos de presión para escribir en forma de ley lo que más les interesa. Aquí los llaman lobbys y detrás andan a la brega aseguradoras, farmacéuticas, laboratorios, colegios profesionales y los que te contaré morena. Hacen y deshacen con la chequera por delante. Buscan adornarlo con ideas. Ahora incluso hay quien habla de la necesidad de pactar hasta el derecho a la vida de los no nacidos. Quien no quiere enterarse, prefiere mandar cada mañana números con titulares en la recámara. Unos los compran. Otros se rien. Muchos pagan y dicen eso de ¨virgencita, virgencita que me quede como estoy¨. Después de todo, los números mandan. Y como nos han contado en los correos de la Casa Blanca, son 625 los asegurados que cada hora pierdem su seguro de salud desde el último año. Derecho a la salud o un supuesto derecho por el que una familia puede llegar a pagar 1.400 dólares al mes. Y mejor pagarlo si se quieren no pensar en los 15 mil que pueden cobrarte por atenderte una noche en la UVI de un hospital cualquiera.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El terremoto de Chile y el conocimiento

Si el cielo existe, el cielo es el conocimiento. Saber, tener respuestas para todos los misterios. Ese es el mejor regalo, repetía Rafael cada vez que alguien trataba de arañar las paredes de su pensamiento. Rafael vivía en lo alto de una montaña. Era rico y siempre miraba al espacio. Era un adicto a los misterios. Un creyente de UFO y sus historias. El jardín de su chalet estaba preparado para el aterrizaje de naves especiales. A los ojos de sus amigos, Rafael era cuanto menos extravagante, aunque a los ojos de mucho estaba tan loco como una cabra. Nunca he llegado a explicarme porque las cabras están locas, por eso imagino que nunca pensé que Rafael no fuera más cuerdo que los cuerdos. Rafael vivía su vida y dejaba vivir al prójimo como le daba la gana. Miraba desde su cima particular al universo y era capaz de escribir tratados de tetología. Las curvas, hasta las curvas más bellas -explicaba con exhaustiva documentación- hasta las tetas de una mujer son para los seres humanos profundos misterios. Si mañana hubiese un premio -repetía Rafael enseñándonos su pormenorizado estudio tetológico- ese premio debería ser el conocimiento. Será solo entonces cuando lleguemos a comprender por qué y para qué hemos pisado este planeta, por qué hemos sido personas con cabeza o descerebrados con dos patas. El conocimiento será el encargado de hacernos libres, LIBRES para llegar a explicarnos por qué somos como somos en este mundo que nos envuelve. Si Rafael estuviese vivo, esta misma tarde subiría a su montaña con supuestas respuestas científicas que se me antojan incompletas. El terremoto de Chile ha dejado centenares de muertos y conclusiones aterradoras. El tiempo y el espacio se han aliado en ofrecernos resultados confusos. El eje de la tierra de ha desplazado imperceptibles centímetros. El día se ha hecho más corto en milésimas de segundo para dejar de tener veinticuatro horas. Algunas islas del Pacífico han trasladado su voluminosa existencia más allá de las olas. No hay nada tan peligroso como escupir la espuma del conocimiento a titulares de prensa. Los seres humanos siempre estamos ávidos de explicaciones. Ese es el secreto, el castigo o la explicación a la falta de conocimientos. Hay quienes se conforman con poco, a quienes les vale un simple enunciado. La solución es mucho más complicada aunque ahora se nos antoje que ha quedado más cerca. Está claro, las desgracias nunca vienen solas. Son como las monedas, llevan cara y cruz. Por eso alcanzar el cocimiento se nos ha quedado a tiro de piedra. Ya vivimos en un día más corto pero en una tierra igual de inclinada.

jueves, 25 de febrero de 2010

Economía e Inocencia

Escuchar, ver o leer noticias en España ha terminado conviertiéndose en un ejercicio de alta inocencia. Noticias siempre hay para todos los gustos, pero cuando tocan al bolsillo, los estados de ánimo se hacen diferentes. La inocencia no deja de ser una condición, pues no es lo mismo recibir las noticias con inocencia que ser un inocente al que le dan a diario inocentadas. Inocencia es algo más. Inocencia es todo lo contrario de vivir rodeados de mala leche. Justificaciones hay muchas, aunque siempre sea el colmillo retorcido y la voz de la supuesta experiencia las que terminan llevándose la palma. Hoy toca economía y por fiarnos no nos fiamos ni de la mano que mece la cuna. Llegó la hora de sentarse a la mesa para buscar dolorosas soluciones. Dolor, sudor y lágrimas... El gobierno, la patronal, los sindicatos, las fuerzas políticas y el vecino del quinto se ponen manos a la obra. La inocencia está servida en vaso largo. Hay tres folios. Documento de la comisión anticrisis encima de la mesa, pero por debajo, está un país que echa chispas. Y detrás, lo que siempre nos ha traído por el camino de la amargura. No hay Dios que sea capaz de ponerle el cascabel al gato. Si habla el gobierno, le responde la oposición. Si habla el empresario le pavonea el sindicalista. Si levanta la voz el ciudadano le hacen callar en nombre de sus representantes. El problema, sencillo. Primero empieza tú, que después yo te sigo. La única ventaja es que las crisis y la Economía han sido hasta ahora como los chicles. A veces, después de mucho masticarlos, terminan convirtiéndose en globos dispuestos a explotarte en las narices. No pasa nada. Masticas, hinchas y vuelves a empezar. Lo peor es tener que ir a la tienda a buscar otro de repuesto. ¿Habrá tambien paises de repuesto?

sábado, 20 de febrero de 2010

Emigrantes de pizarra blanca

Arminda, Hector, Patricia, Owen y Blanca son parte de la historia estadounidense sin ellos saberlo. Llegaron al país por la puerta de atrás y ahora buscan quedarse pasando por recepción. Son casi ciudadanos. Unos ya tienen residencia, otros viven con visa de estudiante y casi todos han conseguido permiso de trabajo para conquistar el llamado sueño americano. Atrás y por delante han dejado y quieren dejar señas intransferibles de identidad. Tienen en común ser emigrantes en los Estados Unidos. Viven y comparten sus compromisos con aparente alegría. Creen en los milagros, creen en su Dios que no parece ser muy diferente al del resto de los mortales. Viven en familia y con familia. Hablan de gringos y de negros. Se sienten discriminados hasta cuando hacen cola de latinos en el 7-Eleven de la esquina. Arminda llegó desde Puerto Rico y limpia bancos cuando los bancos cierran a media tarde. Héctor era profesor en Republica Dominicana y ahora pelea por pagar la renta del apartamento mientras salda deudas con su divorcio a cuestas. Patricia hace pinitos de peluquera estilista después de pensar que en El Salvador todo sería peor. El mexicano Owen es el pastor de su iglesia pero su jefe quiere verle hablar tanto inglés como idioma español corre por sus entrañas. Blanca ha sido la última peruana en llegar al área de Washington DC y acaba de encontrar trabajo en un McDonald con boca de metro al lado. Ellos, sin saberlo, tienen que aprender más de lo que ya saben. La vida es así de ingrata. Gajes del oficio, oficio de emigrantes que todavía en su caso puede ser considerado oficio de primera. Ellos tienen papeles. Son una élite superior a la de esos doce a quince millones largos de ilegales condenados a vivir en el limbo de los justos. Conocer a Blanca, Owen, Patricia, Hector y Arminda ha sido todo un privilegio. Son la otra cara de la moneda en un país de blanco y negro. Cada mañana llegan a una academia de Silver Spring con la esperanza de los niños. Miran durante cuatro horas a una pizarra blanca donde creen ver dibujado su futuro. Hoy ha tocado explicar y comprender el condicional. Acaban aprendiendo en inglés lo que nunca han sabido en español. Hay en su nuevo idioma condicionales reales que utilizan los verbos en presente y en futuro. Hay tambien condicionales irreales donde es el pasado el que obliga a los cambios. Premisa y conclusión pueden alterarse, tanto como se alteran los tiempos y los sentidos. Alterar sí, pero nunca mezclar esa condición que a la postre resulta siempre invariable. Si mañana Arminda, Hector, Patricia, Owen y Blanca llegan a poderse defender en inglés acabarán siendo ciudadanos de primera. Ese ha sido su primer sueño. Una aspiración tan grande como ser emigrante de lujo. Emigrante con papeles y con posibilidades de acabar dando en inglés las gracias por lo mucho que otros no han tenido. Carajo, que injusto es este mundo que vivimos.