jueves, 25 de octubre de 2007

California: Día 5

El manual taurino, tampoco funciona en el sur de California. Quinto día y no bueno para recibir al presidente George Bush quien nada mas bajarse del avión presidencial sabia que eran ocho las personas que han perdido hasta la hora la vida a consecuencia de unos incendios que compiten con los de hace tres años para alzarse con el desgraciado titulo de ser los mas devastadores en la historia reciente de un estado que conoce bien el poder abrasador de los vientos de Santa Ana a los que de siempre llaman los vientos del infierno.(()) El presidente Bush ha hecho realidad lo que anunciaba de madrugada en la casa blanca, ha estrechado la mano del gobernador Arnold Schwarzenegger y hasta le ha intentado coger cariñosamente por los hombros antes de subirse a un helicóptero y hacer una visita aerea a la que hace solo 24 horas declaraba zona devastada.(())El millón de evacuados tiene todavía que superar en algunos casos la ultima sorpresa de esta historia. La vuelta a casa por lo menos para cerca de dos mil familias- no sera tan agradable. Por desgracia, de la noche a la mañana y con la firma de un fuego al que ahora todavía pasean vientos con velocidades superiores a los 40 kilómetros la hora, por desgracia son muchas las familias que se han quedado sin nada.
OCHO MUERTOS
George Bush está en California. Hace poco mas de media hora, su avión, tomaba tierra en la base donde era recibido por Arnold Schwarzenegger y las autoridades del estado. El presidente de los Estados Unidos está orgulloso del pueblo californiano –decía antes de subirse al avión- quiero saludar hoy a las autoridades, al pueblo, y a los bomberos de California que arriesgando sus vidas intentan acabar con unos fuegos que han obligaban al gobierno federal a desplegar todas sus posibilidades de ayuda, razones -dice Bush- por las que ayer declaraba zona catastrófica al sur de California. Los vientos de Santa Ana este jueves son mas suaves, pero todavía por encima de los 40 kilómetros hora. No todos los 15 focos de fuego que se extiende en una área de doscientos kilómetros están controlados pero hay razonables esperanzas de conseguirlo en las próximas. La peor noticia –cuando son las diez de la mañana, en la costa oeste de los Estados Unidos, es saber que los incendios han provocado ya ocho muertos.