lunes, 7 de mayo de 2007

Y BUSH SE VISTIO DE FRAC...

George y Laura Bush se han vestido de tiros largos para recibir en la Casa Blanca a la Reina de Inglaterra. Bush escenificaba lo que después de todo ha sido un viaje cargado de protocolo, de nervios que hacen añadir edad en bicentenarios en lugar de 30 años, y ya puestos, a reinas que recuerdan a madres mas que nada por la tolerancia con los hijos. Isabel II ha tenido que agradecer los esfuerzos del vaquero-ranchero que llegá a presidente, en la que es -decia- su quinta visita a los Estados Unidos. Hace solo unas horas brindaba con agua –Bush sigue sin probar gota de alcohol, aunque luzca por vez primera etiqueta- dejando para su esposa Laura las explicaciones de lo que ha querido ser una cena de campanillas… Rigurosa etiqueta exigida para degustar lo que presumian y enseñaban por adelantado sobre menú caligrafiado… Esta noche su majestad hace todavía una digestión que ha querido ganarse el apellido de primaveral… sopa de guisantes, lenguado en salsa almedras y costillar de cordero fueron los platos -servidos en bajilla chica- que este martes deben encontrar oportuna replica en la cena que Isabel II –acompañada por su esposo- ofreceran en su embajada de la calle Massachussets.

¿REPETIRA FRAC EL PRESIDENTE?

George Bush ya sabe lo que es vestir franc, beber agua junto a la reina de Inglaterra, celebrar en la Casa Blanca una cena de gran gala –fue la primera cuando solo le restan 622 dias para abandonarla- y saltarse hasta el protocolo cuando en lugar de brindis tiene que dar la bienvenida a Washington a tan ilustres huéspedes. Bush hizo reir a todos cuando no le quedó mas remedio que disculparse por echarle dos siglos de edad a los 30 años en los que Isabel II tambien estaba por estas tierrras. Pero fue gracias a su tropiezo -reido por todos- donde encontrá la compresión de una reina que dijo recordarle a una madre complaciente por tolorente con las equivocaciones de un hijo. Isabel II de Inglaterra, esta noche con tiara sustituyendo a gorros y pamelas, ha celebrado su quinta visita a los Estados Unidos compartiendo una cena primaveral donde no falto lo mas granado del país –hasta el ganador del gran derby de Kentucky al que asistió el fin de semana la soberana- para degustar el menú preparado por la cocinera de la Casa Blanca, Cristeta Comerford, quien hizo realidad los deseos de la primera dama al poner sobre la mesa sopa de guisantes, lenguado en salsa de almendras y un costillar de cordero acompañado de setas y verduras frescas. La revancha, esta noche en la embajada británica. Se hacen apuestas por saber si George Bush volveré a lucir el frac que le obligó a ponerse su mujer con la ayuda de Condolezza Rice.