domingo, 6 de mayo de 2007

SARKOZY, EL CAMBIO PARA QUE NADA CAMBIE

Seguimiento nada especial en radios y televisiones de los de Estados Unidos a las elecciones presidenciales francesas, sin que falte –naturalmente- la excepción que confirme la regala. Ver el debate entre los dos candidatos a la presidencia de la Quinta Republica ha sido posible en la PBS, la televisión pública de este país que a la hora de los análisis escritos no deja pasar por alto la posibilidad de “tomarse a broma” los usos y costumbres del veterano amigo y aliado francés. La idea de que mañana empieza el cambio -gane quien gane, ahora ya se sabe que Nicolas Sarkozy- se toma aquí como un sueño imposible. Francia es el pais de Europa mas resistente a los cambios. Así lo dice este domingo The New York Times y lo firma Craig Smith un especialista en contarle a los estadounidenses las muchas diferencias de lo que se llama BIENESTAR SOCIAL a uno y otro lado del Atlántico. Aquí recuerdan que el francés ama la tradición y el derecho desde un testamento colectivo que le hace ser bien diferente en los ideales republicanos de los Estados Unidos, donde prima el individualismo y eso que en Francia –les cuentan The New York Times- llaman despectivamente liberalismo económico. A ojos estadounidenses Francia es el país puntero del mundo en atención sanitaria, donde los sindicatos tienen mucho poder, donde se trabaja 35 horas a la semana y donde obreros y empresarios forman dos mundos bien diferentes… La economía y la emigración son presentadas como problemas urgentes en un país que tiene superavit con los Estados Unidos en balanza comercial –vende mas que compra- ha sabido y todavía lo trabaja capear el temporal y la crisis que levanto la guerra de Irak –Bush y esta administración siempre toma nota- ofreciéndose como mediador de otros contenciosos pendiente y aprovechando su presencia permanente en el Consejo de Seguridad. Muestra de lo que digo son Irán, Corea del Norte, Oriente Proximo, Libano, Darfur… - y sabe ofrecer y vender cuanto menos dialogo para diseñar el futuro de la Unión Europa –después de su protagonismo en el frenazo constitucional- y en lo que será el mañana de la Alianza Atlántica. Pero ya digo, aunque gano Sarkozy, como si hubiese llegado al Eliseo Royal- la politica exterior estadounidense espera de Francia y de los franceses pocos cambios que vayan aquí a obligarles a cambiar sus planes mas inmediatos pese a las criticas de uno y de otros, de francia y de algunos europeos para decirlo claro. Y es que el objetivo más urgente de los Estados Unidos mirando a Europa parece ser el escudo antimisiles que aquí se quiere negociar con urgencia y cara a cara con Polonia. Un escudo que debería haber puesto ya su primera piedra y estar en marcha antes de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos en noviembre del 2008, aunque paradogicamente las razones de su construcción son defenderse de las hipotéticas amenazas y armas de destrucción masiva que Irán pudiera llegar a tener como pronto en el año 2015.
BUSH, AL TELEFONO
El presidente de EE.UU., George Bush, ha recurrido a la diplomacia telefónica para felicitar al presidente electo de Francia, el conservador Nicolás Sarkozy, quien repite como su interlocutor estar dispuesto a continuar y robustecer la "sólida alianza" que desde dos siglos mantienen los dos paises. El fracés dijo nada mas conocer su victoria que Estados Unidos puede contar con su amistad y desde aquí han dejado escrito –lo hacia Gondon Johndroe portavoz del consejo nacional de seguridad nacional, que el presidente Bush espera trabajar con Sarkozy y con Francia puesto que son aliados y socios históricos. Otra cosa son las primeras interpretaciones que se leen en periódicos como The New York Times donde aseguran que los franceses son expertos en cambiar todo para que no cambie nada. Estados Unidos tiene ahora entre ceja y ceja construir en Polonia un escudo antimisiles que pondrá a prueba la tan cacareada solidaridad europea. Sarkozy sabe que ha sido difícil templar la crisis abierta con la guerra de Irak y que Bush no perdona, por eso en su agenda seguirá repartiendo cal y arena… colaboración como se le pide para Irán, Oriente Proximo, Libano o Darfur sin olvidarse de poner peros a estrategias futuras para combatir el cambio climático.