jueves, 17 de mayo de 2007

La reforma migratoria vuelve a empezar

Volver a empezar… La reforma migratoria en los Estados Unidos tiene de nuevo acuerdo de campanillas, escenificado hasta hace unos minutos por senadores demócratas y republicanos, convencidos de haber vuelto a poner la primera piedra para la solución del problema que viven doce millones de indocumentados. Esto no es una amnistia, -repetian los oradores como el senador Spencer (antes lo hacie el demócrata Ted Kennedy) hemos preparado un proyecto de ley que trata de salir de la anarquia dando la posibilidad a los indocumentados de pagar una multa, aprender ingles y despues de un tiempo hacerse ciudadanos estadounidenses. El proyecto de ley –que valora la seguridad en las fronteras, el problema que hizo fracasar el año pasado la reforma- podria empezar a discutirse el próximo lunes, con el beneplácito y el aplauso del ejecutivo de George Bush quien siempre ha querido poder firmar una reforma migratoria como logro de su presidencia y compromiso electoral.
SIN AMNISTIAS Y CON MULTAS
Veinte años después de aquella polémica amnistia descretada por el presidente Ronald Reagan, doce millones de indocumentados esperan ahora su oportunidad sabiendo que la política y los politicos estadounidenses -en estos tiempos que corren- no van a regalarles nada. Senadores republicanos y demócratas han escenificado en estas ultimas hora un acuerdo de campanillas. El lunes se debatirá en el Senado la enésima intención de dotar a este país de una ley migratoria que no es –escuchabamos al republicano Spencer- no es ni será una amnistia, sino la obligación de librarse de la anarquía despues de haber conseguido unas fronteras más seguras. La solución de consenso no ha sido fácil y puede romperse como hace un año. La oferta bipartidista mas generosa
para los sin papeles es pagar multas, aprender inglés y con el tiempo acceder a la ciudadania. Además tiene la aprobación implícita de la Casa Blanca y del presidente George Bush.