martes, 15 de mayo de 2007

CUBA: UNA GUERRA MOORE- THOMPSON

Esta es la historia de dos hombre libres que trabajan donde quieren y cómo pueden en los Estados Unidos. Viven en el pais que se considera más poderoso de la tierra. Fred Thompson es un ex-senador y presidenciable republicano. Michael Moore, un cineasta independiente. Esta mañana Thompson y Moore han empezado el día devorándose por sus diferencias. El presidenciable ha leido la ultima carta llegada a su despacho. El cineasta lleva tiempo desayunándose con sapos y culebras por su trabajo y reciente viaje a Cuba. La historía de estos dos hombres libres es seguida por cientos de otros miles de hombres libres que no saben si están camino de la oficina o simplemente se están desperezando para ver un debate apasionante. Moore se ha ido a la Cuba de Fidel con los heroes del 11 de septiembre… bomberos a quienes los malos humos de aquellos atentados provocaron enfermedades incurables. Moore ha hecho una película dedicada a los negocios que la sanidad y los laboratorios farmacéuticos hacen con los ciudadanos estadounidenses. Y no se le ha ocurrido mejor explicación y argumento que buscar en la medicina cubana y en el malvado régimen de Fidel las mejores y más sangrantes comparaciones. La clase política de este país–sin ver todavía los resultados- ha puesto el grito en el cielo. Cómo un ciudadano estadounidense, famoso y tocahuevos se atreve a burlarse de prohibiciones y de embargos. El gobierno de los Estados Unidos ha tirado del hilo y se ha querellado contra el cineasta que ahora –y por si las moscas- ha puesto su trabajo, su película, al buen recaudo de un estreno en gran festival internacional. Michael Moore vuelve a ser el de siempre. Ladran, luego cabalgamos. Esta mañana, mientras el ex senador Fred Thomson lee la carta pública que le ha escrito el cineasta, otros republicanos se muerden las uñas. Moore es capaz de haberles sabido dar la vuelta a la tortilla. Está bien, no se peocupen… ¿Quieren que la justicia decida sobre mi viaje?. No tengo ningún problema. Pero hablemos tambien -escribe- de cómo su hipocresía es capaz de convertir molinos en fantasmas, de cómo es mas bonito y hasta más rentable politicamente discutir de un embargo que del trato sanitario que reciben nuestros heroes y nuestros enfermos. Y luego, claro, las licencias que dan los dossieres, los informes y los papeles. Hagamos el debate, hagamos el juicio, si, -es la conclusión- pero celebrémoslo con uno de esos puros habanos que ustedes -políticos- guardan envueltos en papel y semiescondidos en sus despachos en cajas llegadas de la mismísima isla de Cuba.