jueves, 14 de febrero de 2008

Hillary y Obama hacen caridad estatal

Dime lo que haces y te diré quien… Si como parece el próximo presidente de los Estados Unidos -republicano o demócrata- es un senador, cosa que no ocurre desde tiempos de John F. Kennedy y en todo caso, un hecho que la historia de este país ha vivido en dos ocasiones, podremos tener un perfil mucho mas exacto de lo que Hillary, Obama o McCain han hecho o pueden hacer desde un cargo publico y tan especial como es el llegar al despacho oval de la Casa Blanca. La república federal y con los tres poderes mas parcelados del mundo –un legislador no puede ser a la vez miembro del ejecutivo o el judicial y viceversas- se caracteriza en algunas ramas por repartir pingües beneficios y es ahí donde en este caso The Washington Post retrata a los candidatos. Hillary Clinton sin hacer nada malo, pero gracias a sus influencias y buen hacer político, ha sido capaz de repartir para su estado neoyorkino un premio gordo de mas de 340 millones de dólares, subvenciones y ayudas que pueden llegar a empresas, proyectos universitarios, hospitales, redes publicas de servicios, necesidades de un estado como el de Nueva York que luego vota y que tambien –sus particulares- ayudan en su momento a hacer caja a los candidatos. Obama, con tan solo cuatro años a sus espaldas como padre de la patria en el capitolio de Washington ha tenido tiempo para encontrar 90 milloncejos con los que regar el estado de Illinois, todo siempre desde la transparencia y la legalidad, aun a pesar de que entre esos dineros haya una parte que curiosamente vaya destinada a la subvención del hospital donde trabajaba Michelle Obama, la esposa ejecutiva con un sueldo de mas de 200 mil dólares al año que ahora hace campaña por la presidencia. Las partidas generosas de los senadores Clinton y Obama por sus respectivo estados tienen como contraste lo agarradito que resulta el senador republicano de Arizona John McCain a quien después de mucho buscarle en sus records o historias no se le ha podido encontrar ni un solo dólar enviado a su estado bajo semejante condiciones, subvenciones que de otra parte se cuelan en presupuestos mil millonarios que firma el presidente Goerge Bush a regañadientes pero presionado porque –si bien amenaza con vetarlos- por delante y en muchas ocasiones pueden ir las cuentas de la abuela que el dedica a las guerras de Irak y Afganistán.