jueves, 30 de agosto de 2007

Rove pierde el coche





Karl Rove, el arquitecto, ha soportado su novatada particular casí el último día de prestar servicio en la Casa Blanca, de donde se despide el próximo viernes. El asesor personal y amigo fiel de George Bush regresaba de un viaje oficial a Nueva Orleans y era incapaz de encontrar su coche Jaguar en el aparcamiento privado de la mansión presidencial. Un compañero y dos agentes del servicio de seguridad le ayudaban en su empeño. El coche de Rove había sido envuelto en papel de celofán con pegatinas que decian YO AMO A OBAMA y dos aguiluchos de peluche para los que el arquitecto pronto encontró dueño. La secuencia no tiene desperdicio y pasara pronto al blog I love Karl Rove como resumen de los que han sido sus momentos estelares. A pesar de los pesares y cayendo chuzos de punta, el buen humor es lo último que se pierde entre la compasiva clientela republicana.