viernes, 13 de abril de 2007

EL SUEÑO AMERICANO

Dime lo que tienes y te diré quien eres… Si algo tiene este pais que lo hace diferente es lo que pomposamente se llama el sueño americano. La idea es tan sencilla como llevar la maleta llena de sueños. Claro que lo más original y extraordinario… es llegar a convencerse de que los sueños pueden hacerse realidad. Los antecedentes, en una nación con poco mas de 200 años de historia a sus espaldas pero convencida ahora de ser la dueña del mundo, están a flor de piel. Cada año, un nuevo rico salta a la palestra. Es la primera realidad, la primera demostración contante y sonante de que en Estados Unidos todo es posible. De un tiempo a esta parte, con esa insistente repetición presidencial de estar en guerra y buscar terroristas en cada esquina, lo de los sueños ajenos se ha hecho mas difícil… Que un austriaco gobernador de California y antes musculoso Terminator pueda llegas mas lejos es arto complicado. Pero el ciudadano estadounidense de pura cepa, hasta afro-americano que todavía no hispano, puede ponerse en la recta de salida convencidos de que mañana todo puede ser diferente. Es la fe que mueve montañas la que hace a los estadounidenses trabajar como fieras, pasar de vacaciones y de puentes, convertirse si es necesario en maquinas registradoras… y frotarse las manos cuando leen o se enteran de las fortunas ajenas. Hay noticias en los periódicos, en las radio, en las televisiones, no aptas para la envidia hispana. Hoy es uno de esos días donde he tenido que frotarme los ojos y saber que estaba despierto. En el área de Los Angeles se vende una casa por 125 millones de dólares. Es la segunda propiedad inmobiliaria mas cara de los estados unidos Una mujer divorciada, de 46 años, Suzanne Saperstein es su dueña. Su ex marido, el millonario tejano David Saperstein, le construyó un palacio versallesco en cinco acres de terreno… Durante los años 90 la llenaron de caprichos, hoy 2007, los “realtor” de este país -agentes inmobiliarios- son los primeros en dar ejemplo, los primeros que dicen –pobre chica, ha tenido que separarse- pero sin envidiarla por sus lujos, por su herencia, por su destino… se quedan solo en un sueño… quizás sea mañana cuando pueda ser yo como Suzanne.