martes, 15 de abril de 2008

Papa a la vista

George Bush, presidente y protestante que gusta de presumir y no oculta que fue Jesucristo quien le cambio de vida, será el primero en recibir y saludar al Papa Benedicto después de llegar y besar en la base Andrews territorio estadounidense. Bush y su esposa Laura hacen lo que no ha hecho ninguno de los matrimonios que en dos siglos ha ocupado la Casa blanca, ir a un aeropuerto a recibir a otro jefe de estado y darle una bienvenida que repetirán con felicitación incluida mañana en el 1600 de la calle Pennsylvania donde el alemán Jopeph Ratzinger cumple 81 años. El Papa va a residir en la Nunciatura Apostólica, un edificio situado en el número 3339 de la calle Massachussets donde las banderas son consustanciales a la que es conocida como la calle de las embajadas y por la que se espera ver rodar al ya famoso papamóvil. El último detalle, es que el ayuntamiento de la ciudad tuvo a bien estos días pasados asfaltar los alrededores de lo que lo es -frente por frente- la entrada a la residencia del vicepresidente Richard Cheney.
DE TODO, COMO EN BOTICA
En los medios, hay de todo, como en botica... pero es verdad que con las cosas de Dios en los Estados Unidos no se juega, o se juega tampoco. Es mas fácil escuchar en los colegios públicos una promesa a la bandera que un Padre Nuestro -entre otras razones porque la religión católica -aunque practicada por mas de 70 millones de personas- no es religión única ni mayoritaria.(()) Este es monseñor Javier García de Cardenas, que explica a los medios que se lo pedimos y quieren escucharle las diferencias entre la religiosidad en Europa y los Estados Unidos. Diferencias que saltan esta mañana a los medios de comunicación. El periódico The Washington Post es quien mas espacio dedica a la visita, The New York Times es mas recatado, seguramente porque algunos lectores ayer ponían el grito en el cielo sorprendidos y quejosos de un despliegue que han tildado de excesivo e innecesario. Los soportes digitales ayudan a Los Angeles Times a incluir documentales y comentarios sobre la visita papal que tiene, entre sus seguidores católicos, grupos muy críticos -entre ellos emigrantes e indocumentados- pero tambien afectados y víctimas de los abusos sexuales cometidos por algunos sacerdotes católicos desde los años 50 del pasado siglo y que han costado en indemnizaciones y hasta ahora a las arcas de la iglesia católica de los Estados Unidos mas de 1500 millones de dólares.