jueves, 17 de abril de 2008

Benedicto XVI habla español

Benedicto XVI se ha ganado a buena parte de los 45 mil files que han abarrotado el nuevo estadio de los Nacional de Washington (()) Los emigrantes hispanos han vuelto a ser –esta vez en público, con el presidente Bush dicen que en privado pero con preocupación- referente obligado en un país donde la diversidad –decía el Pontífice- es un rayo de esperanza. (()) Benedicto XVI ha roto los protocolos después de escuchar al tenor Plácido Domingo. Era después de la comunión que en tiempo records –veinte minutos- se distribuyo entre mas de 40 mil personas. El papa se levantaba y obligaba a Plácido a correr para caer de rodillas y besar el anillo del sucesor de Pedro. Benedicto XVI había vuelto para entonces a recordar los abusos sexuales cometidos sacerdotes católicos, tres días, tres veces hablando de un asunto que entre la feligresía sigue levantando polémica. (()) La tarde es joven todavía en Washington y el Papa tiene en su agenda visitar una de las universidades católicas de la capital federal y reunirse después con líderes religiosos de otras confesiones.
NUEVA YORK, ESPERA

Nueva York espera al Papa con los brazos abiertos y con la amenaza cierta de poner a la Isla de Manhattan bajo custodia. Moverse en papamóvil por la quinta avenida será todo un record para
Guiness con el que volver locos a unos sufridos neoyorkinos que volverá a saber lo que es cotar calles y avenidas para una ocasión que quiere ser singular y de campanillas. Benedicto VXI ha venido a los Estados Unidos entre otras muchas razones, pero una fundamental, para dirigirse al plenario de Naciones Unidas. Toda la curia que le acompaña dice que hay que estar atentos a lo que mañana diga el Papa en un mensaje que abordara todos los problemas de nuestro tiempo a la luz del evangelio. Hasta el domingo, Benedicto XVI no tendrá tiempo que perder para hacer realidad una agenda que le llevará a visitar la zona cero y a celebrar otra misa multitudinaria en el estadio de los Yankees, próxima cita para los fieles estadounidenses llamados a llegar desde cualquier parte.