miércoles, 7 de marzo de 2007

LIBBY, GUILTY, GUILTY, GUILTY, GUILTY


Fotografiado y fichado, Lewis Scooter Libby ha quedado en libertad bajo palabra después de conocer que es culpable de cuatro de los cinco delitos de los que ha sido juzgado en la corte de Washington DC durante las cinco últimas semanas. El jurado, once personas después de ser despedida una por violar la reglas del mismo- llegaba a una decisión unánime tras escuchar a 19 testigos en las pasadas cinco semanas. La culpabililidad puede costarle al que fuera el jefe del gabinete del vicepresidente Richard Cheney 30 años de prisión. Los abogados del condenado han anunciado si intención recurrir. Ted Well ha hecho una primera declaración con Libby a su izquierda en la que ha dicho seguir luchando por establecer y demostrar su inocencia.

BUSH ACEPTA PERO NO COMENTA

George Bush ha dicho que acepta el veredicto que ha encontrado culpable a Lewis Scotter Libby, ex jefe del gabinete del vicepresidente Cheney, que por perjurio, obstrucción a la justicia y falso testimonio podría pasarse 30 años en prisión. Los abogados defensores, Ted Well, insistían en la inocencia de su patrocinado y anunciaban que recurrirán la sentencia, decision de un jurado que ha satisfecho al fiscal Patrick J. Fitzgerald, quien ha insistido en la gravedad de que un alto funcionario falte a la verdad. Libby facilitó la identificación de la agente de la CIA, Valery Plame, esposa del diplomático que defendió ante la administración Bush la manipulación de sus informes para justificar la guerra de Irak

LIBBY CONOCERA SU PENA EN JUNIO

Lewis Scotter Libby tendrá que esperar hasta el próximo cinco de junio a conocer la pena que le impone un juez del Distrito de Columbia después de que un jurado le declarara culpable de perjurio, obstrucción a la justicia y falso testimonio –cuatro delitos de los cinco de los que era acusado- suficientes para llevarle a prisión durante los próximos 30 años. Los abogados defensores del que fuera jefe de gabinete del vicepresidente Cheney anunciaban su intención de recurrir convencidos como siempre y desde el principio de la inocencia de su patrocinado, quien desvelo a periodistas amigos la identidad de una agente de la CIA, Valerie Plame, esposa del diplomático que acuso a la administración Bush de manipular sus informes y justificar con ellos la invasión-guerra de Irak. La Casa Blanca ha dicho aceptar la decisión de la justicia.