miércoles, 21 de marzo de 2007

BUSH, CONTRA LA CUERDAS

La compasión y el dialogo bipartidista, la moneda utilizada por esta presidencia, se han convertido en historia para un Congreso de mayoría demócrata. George Bush ha conocido lo que puede ser estar contra las cuerdas, primero por Irak, ahora por el cese-despido de ocho fiscales federales considerados peligrosos para los intereses del poder. La primera advetencia llegaba hace unos días cuando desde el Capitolio de Washington se pedía el cese-dimisión de Alberto Gonzalez, el fiscal general –ministro de justicia e interior en los Estados Unidos. Bush ha elegido ponerse del lado de su amigo y colaborador pero sin el control legislativo que hasta las elecciones de noviembre le proporcionaban los republicanos. La Casa Blanca sabe ahora lo que son entregar 3000 folios al comité judicial del Senado con los correos electrónicos cruzados con Alberto González. Lo más urgente para George Bush es impedir que del hilo se llegue al ovillo. Impedir que los demócratas puedan demostrar lo que a priori parece cantado: que el ministro González actuó como poco bajo la supervisión y autorización de su presidente, quien como jugada de última hora está dispuesto a acceder a que asesores como Carl Rove o Harriet Miers suban hasta la Colina del Capitolio a ofrecer explicaciones… Pero la oferta es incompleta, la comisión judicial y los demócratas quieren que todas las explicaciones se hagan bajo juramento, convencidos de que esa seria la única formula para evitar las muchas triquiñuelas políticas que bajo el manto de la lucha contra-terrorista ha utilizado una administración que todavía tiene 671 días por delante para entregar el testigo del poder ejecutivo en un sistema presidencialista.