miércoles, 11 de febrero de 2009

Periodismo, nuevo proyecto

Debo ser muy zote o no explicarme... No llores ni digas que es una lástima no encontrarnos para sumar porque hasta ahora oportunidades que yo sepa -por tu lado y el mio- son cero. Yo seguro que no tengo nada, ni tan siquiera humo. Llevo un mes y diez dias viviendo del momio, de una prejubilación que -dicen muchos- es una lotería con premio gordo. A partir de eso, no quiero pasear perrito pero tampoco hacer cosas que no me apetezcan o acaben resultando improductivas. Hago y haré lo que me gusta y dejaré para otros lo que yo no sé o no me apetece. Esa es mi primera y mas urgente filosofía. No tengo que hacerme rico, pero por fortuna tampoco tengo que mendigar un dólar. La diferencia contigo es que -hoy por hoy- estoy abriendo la caja de pandora. No he hecho ninguna inversión, ningún gasto, ni he asumido ningún riesgo. Quiero hacer lo que me gusta y con la gente que me gusta. Si con eso sumo y con mis ideas puedo abrirte horizontes, me alegro y aquí me tienes. Desilusión no encuentro ni puedo decir que sea mi compañera de viaje. Quiero ser realista, solo decir lo que quiero y como quiero. Por eso te hablo como te hablo y te escribo lo que te escribo. No somos perfectos, pero tampoco idiotas. Hay ganas, pero ganas que pueden irse al traste si no encuentran pronto almas caritativas. Son tiempos difíciles como no nos cansamos de escribir y repetir, pero el esfuerzo sino tiene gratificación acaba por deprimir al mas pintado. No seremos novatos, pero los huevos hay que tenerlos en mas cesto y no por eso de kilo en kilo. Sigo pensando que los grandes y millonarios proyectos no salvan a nadie. Me quedo con la aventura de trabajar de euro en euro, pero sumando. Estoy convencido de que no me haré rico, como ya te he dicho, pero viviré en paz haciendo lo que mas me gusta. Quiero ser mi propio jefe como siempre lo he sido, tener mi tiempo para lo que me de la gana, vivir donde quiera y como quiera, sin dar explicaciones a quien no me apetezca. Un amigo dice siempre cuando se presenta a un desconocido Soy Carlos y soy inmensamente rico. Ahora, después de estrenar paro, empiezo a entenderlo. Soy rico, inmensamente rico. Por vez primera en mi vida puedo hacer lo que me venga en gana, porque después de todo y en los próximos doce años, habrá alguien que siga llenándonos los bolsillos para que no tengamos necesidad de amargarnos. Mi proyecto es muy simple. Quiero vivir en este país, ver como mis hijos se educan, hacer lo que hago, sin prisas pero sin pausas. Yo tengo una empresa con mi esposa como tapadera para seguir divirtiéndonos. Quiero poder facturar a moros y cristianos y a cualquier ciudadano del mundo que se deje o crea necesarios nuestros servicios. Si hay que dar clases las damos, si tenemos que ser consultores, lo somos, si hay que hacer crónicas las hacemos... pero porque nos da la gana y sabemos lo importante que en nuestra corta vida es no perder el tiempo. Esta es mi pequeña historia, mi nuevo proyecto.