sábado, 14 de febrero de 2009

Economía: cazar al oso

Barack Obama ya tiene lo que había pedido al legislativo. El llamado Plan de Estímulo es por fín, ahora sí, una realiadad. El presidente se ahorra las prisas y perdona el largo fin de semana que ahora empieza para convertirlo en ley el próximo martes. Firmar y hacerlo ley es lo primero, pero saber si funciona es y será durante mucho tiempo la pregunta del millón. La crisis no tiene soluciones fáciles y en los Estados Unidos la caja de todos esta temblado por ser este además un país en guerra. El plan de rescate y el plan de estimulo bancario son los cartuchos para matar al oso. La radio pública lo ha explicado en entrevista de campanillas. La crisis no tiene soluciones fáciles ni milagros garantizados, pero acaba mas pegada al bolsillo de los consumidores que a los ejecutivos de Wall Street. Este sábado hay motivos para escudriñar lo que dicen unos y otros, pero no debe perdersede vista a la radio. Esta vez, ha estado más pegada a la calle que The New York Times para terminar haciendo otra pregunta de interés general. ¿Qué hay de lo mío?. Si no tengo dinero para salir a gastarlo, si el banco no me lo presta y el estímulo no llega a mis bolsillo el problema no tiene solución. La PBS desde su programa Marketplace se lo trasladaba a su manera al experto. Cada semana, al estadounidense de a pie le van a devolver 13$ en impuestos durante el primer año y 7 $ a partir del segundo. Si no paga impuestos porque no gana lo suficente, entonces le darán de una vez un cheque con 250 $. Menos da una piedra, si ademas es un estadounidense al que quieren envargarle y ponerle de patitas en la calle en esa casa que compró sin leer la letra pequeña. No hay más cera que la que arde, ni se pueden fabricar dólares a centavo. Promesas electorales y rebajas del barquero vienen a ser lo mismo. Los bancos son los que deben saberlo y haber aprendido la lección aunque ahora la paguemos entre todos. Volvemos entonces al prinicpio, si la máquina de hacer dinero se para esto no funciona. El oso se echa al monte y todo el monte acaba siendo orégano. Difícil ecuación como para que haya que correr para estampar una firma.