lunes, 22 de marzo de 2010

Obama dice gracias

Barack Obama ha vuelto a hacColor del textoeColor del textorlo. El presidente de los Estados Unidos ha utilizado de nuevo los mensajes en internet. Sin perder un minuto, la buena nueva quemaba en sus manos. El Congreso -después del aprobado por los pelos de la Cámara de Representantes- puede ponerle en su mesa la Ley de la Reforma Sanitaria. Una norma tan importante para algunos como aquellos logros inolvidables conseguidos en el siglo XX. La Carta de los Derechos Civiles se antoja hoy para muchos como un preémbulo a la tan ansiada reforma sanitaria. Esta vez, dice el presidente, conseguimos garantizar de un plumazo el primer derecho de todos. El derecho a la salud después de haber llegado a este mundo. Obama solo sabe dar las gracias porque la letra menuda hay todavía que descubrirla. Las pautas generales son un primer escenario para obligar a cualquier ciudadano a tener un seguro para ese coche llamado salud. El secreto va a ser precisamente ese. Quien no tiene dinero no compra un coche y no se ve obligado a comprar ningun seguro. Esa es la diferenecia. La salud es un bien que obliga a todos. Desde hoy, la salud es un coche. Un coche que conducen los ciudadano estadounidenses y por el que cada uno tendrá que abonar su seguro. Esa es la madre de todas las batallas. Conseguir que los 35 millones de ciudadanos estadounidenses hasta hoy sin ambulancia pasen por ventanilla. Las soluciones no están todas escritas en las 153 páginas que van a tener que corregir en el Senado antes que Obama estampe su firma en la nueva ley. Las soluciones están en el día en día, en saber qué hay y seguirá habiendo seguros contra terceros y seguros a todo riesgo. Las diferencias no se borran de un plumazo, pero se corrigen. La caja de todos sigue temblando en los Estados Unidos, pero después de socorrer a los bancos bueno es pensar que van a socorrer a los que menos tienen. Un seguro de salud es un primer regalo para seguir luchando en este mundo en el que solo se puede estar vivo. Se acabaron las angustias dice el presidente Obama mientras otros le miran de reojo. Todo será cuestión de saber qué pasa con la pasta. Quien pone y de dónde sale la ayuda sanitaria a quienes la necesitan y no pueden pagarla. Cómo se controla el gasto desorbitado y la mala gestión de las ayudas ahora para mayores y necesitados. Qué van hacer las aseguradoras privadas con las reclamaciones de abusos y sus soluciones unilaterales al despedir a los asegurados que no les interesan. Cómo será y quien el responsable de dar y poner el cascabel al gato. Barack Obama lo sabe y por eso escribe. Lo primero, es lo primero. Gracias, muchas gracias a todos. Ahora solo queda volver a la carga, volver a empezar, con esa esperanza que mueve montañas sabiendo que nada es imposible.

LA CARTA

Magin. For the first time in our nation's history, Congress has passed comprehensive health care reform. America waited a hundred years and fought for decades to reach this moment. Tonight, thanks to you, we are finally here. Consider the staggering scope of what you have just accomplished: Because of you, every American will finally be guaranteed high quality, affordable health care coverage. Every American will be covered under the toughest patient protections in history. Arbitrary premium hikes, insurance cancellations, and discrimination against pre-existing conditions will now be gone forever. And we'll finally start reducing the cost of care -- creating millions of jobs, preventing families and businesses from plunging into bankruptcy, and removing over a trillion dollars of debt from the backs of our children. But the victory that matters most tonight goes beyond the laws and far past the numbers. It is the peace of mind enjoyed by every American, no longer one injury or illness away from catastrophe. It is the workers and entrepreneurs who are now freed to pursue their slice of the American dream without fear of losing coverage or facing a crippling bill. And it is the immeasurable joy of families in every part of this great nation, living happier, healthier lives together because they can finally receive the vital care they need. This is what change looks like. My gratitude tonight is profound. I am thankful for those in past generations whose heroic efforts brought this great goal within reach for our times. I am thankful for the members of Congress whose months of effort and brave votes made it possible to take this final step. But most of all, I am thankful for you. This day is not the end of this journey. Much hard work remains, and we have a solemn responsibility to do it right. But we can face that work together with the confidence of those who have moved mountains. Our journey began three years ago, driven by a shared belief that fundamental change is indeed still possible. We have worked hard together every day since to deliver on that belief. We have shared moments of tremendous hope, and we've faced setbacks and doubt. We have all been forced to ask if our politics had simply become too polarized and too short-sighted to meet the pressing challenges of our time. This struggle became a test of whether the American people could still rally together when the cause was right -- and actually create the change we believe in. Tonight, thanks to your mighty efforts, the answer is indisputable: Yes we can. Thank you, President Barack Obama