viernes, 8 de mayo de 2009

Una foto de 328 mil dólares con dimisión

Un amigo peruano residente en Washington DC cambia de planes sobre la marcha. Es viudo, tiene una hija de trece años y es un empleado público con algunos ahorros debajo de la almohada. Hace un mes, su idea era invertir en tiempos de crisis. Ladrillo fue su primera idea. Esta noche, despues de haber escuchado a Obama cambiar los discursos de optimismo por moderada esparanza, esta noche Jorge tenia otra idea. La primera semana de mayo no ha sido mucho mejor que la última de abril. Esta vez, el suma y sigue del paro nacional en los Estados Unidos ha crecido ¨solo ¨otras 539 mil unidades. Menos da una piedra, es mas de lo esperado pero menos de lo que cayó el mes de marzo. El consuelo presidencial ha estado servido. Estuvo precedido por una hamburguesa con la clase trabajadora y el vicerpesidente Biden. Fue un visto y no visto en el que algunos han querido ver una salida por la targente después de haber dejado con la palabra en la boca al israeli Simón Peres. Obama es un maestro en nuevas artes diplomáticas. Habla con todos pero solo habla y mira a las cámaras de televisón en compañia de quien le da la gana. Gajes del oficio, un oficio de presidente en el que tambien hay que aceptar dimisiones sonadas. Está bien que los bancos necesiten otra propina millonaria, está bien cambiar el paso de la crisis y la crisis si es necesario, pero lo que no puede tolerarse es alarmar más de la cuenta a ciudadanos asustados con los aviones que vuelan bajo. Los neoyorkinos han tenido este viernes cara y cruz para una misma moneda. Algunos pueden llarmarlo miedo. Obama todo lo contrario. El presidente vuelve a ser el santo, el divino por el que muchos -como mi amigo Jorge-son capaces de creer que ha vuelto a llegar el momento de invertir en bolsa. Ellos son felices. Tienen todavía dinero en la cartera. Louis Caldera, para ver aceptada su dimisión por haber autorizado un gasto de 328 mil dólares en fotos del avión presidencial sobre Manhattan aterrorizando al personal. Ken Salazar, celebrando que el próximo 4 de julio vuelve abrirse al público la posibilidad de llegar hasta la corona de la famosa Estatua de la Libertad cerrada desde el 11 de septiembre de 2001. Es el totum revolutum, el menos da una piedra ahora que más de diez grandes bancos siguen diciendo que necesitan del dinero de todos para salvarse de la hoguera provocada por sus vanidades.