lunes, 2 de julio de 2007

Bush y Putin, sorprendentes



La llamada cumbre de la langosta acabara dando mucho de que hablar… Máxime cuando de nuevo ha sido el ruso Vladimir Putin el unico que ha conseguido salir del Atalntico con pez en la mano y de Maine y de la casa familiaer de los Bush con una nueva propuesta de seguridad capaz de sorprender a propios y extraño. Putin insiste en compartir con Estadso Unidos, sus socios de la OTAN y sus vecinos mas reacios esas propuestas que los Estados Unidos había previamente transformado en un escudo antimisiles sobre suelo polaco o checo. Bush, despues de volver a mirar a los ojos al amigo que descubrio hace seis años, George Bush ha tenido que reconocer que la propuesta Putin es razonable como para estudiarla en encuentros bilaterales y en reuniones de la Alianza Atlántica que seguirán a una maratón en la que no han faltado gestos extraordinarios y sorprendentes. A ojos estadounidenses, entre los más llamativos, los besos de Putin en las mejillas de la damas –mama Barbara, la primera dama Laura, y luego Condolezza Rice, predispuesta desde lejos a recibir las mismas efusiones que las anteriores. La nota, debe adjudicársele al anfitrión del encuentro -a papa Bush- a quien por si fuera poco hasta acompañaba en sus buenas intenciones el nombre del barco Fidelidad en el que todos salieron a echar caña y sedal. Solo ell invitado ruso pudo decir aquello de que bien me lo he pasado cuando ademas he sido el único que he pescado.
UN MUNDO MEJOR
Sorprendente es el adjetivo más repetido para hacer balance final de lo que fue la llamada cumbre de la langosta. George Bush y Vladimir Putin han conseguido escenificar a los ojos del mundo un talante muy alejado de lo que se presumia por declaraciones recientes. El ruso se ha sacado de la chistera una propuesta todavía mas elaborada a la presentada en la ultima cumbre del G8. Es una propuesta regional de seguridad donde los paises de la OTAN y Estaods unidos han sudo invitados a compartir escudo de antimisiles pero en suelo Ruso. Bush, despues de volver a mirar a los ojos al amigo que descubrio hace seis años, George Bush ha tenido que reconocer que la propuesta Putin es razonable como para estudiarla en encuentros bilaterales y en reuniones de la Alianza Atlántica… y es que su conclusión -sin olvidarse de cortar las infulas nuleares de Iran- es que cuanto Rusia y Estados Unidos van de la mano el mundo puede ser mas seguro y mejor.