viernes, 22 de junio de 2007

CIA: Licencia para saber



Licencia para saber despues de las llamadas licencias para matar. La Agencia Central de Inteligencia, la archifamosa CIA, acaba de anunciar a bombo y platillo que la próxima semana y en su página web esta dispuesta a hacerse el harakiri… La CIA proporcionará a historiadores y curiosos las que hasta el día de hoy –dijo su agente de agentes, el director Michael Hayden - son las joyas de la familia, documentos inéditos sobre operaciones encubiertas, muchas de ellas ilegales, llevadas a cabo dentro y fuera de los Estados Unidos, pasando por magnicidios, golpes de estado y menudencias como acabarian siendo espiar a disidentes o periodistas. Los documentos prometen dar respuesta real a preguntas que todavía se hacen muchos: Cómo asesinar a Fidel Castro y con un Kennedy ordenando seguir y fichar a pacifistas, la forma de acabar con el regimen de Allende, o hasta donde colaboraron con el asesinato del dictador dominicano Leonidas Trujillo… Y todo al parecer sin llegar a pensar que con estas y otras revelaciones siempre habra quien pueda sonrojarse con solo hacer comparaciones odiosas.

LICENCIA PARA SABER

Está decidido… La CIA sacará de sus armarios esos cadáveres que acumuló en su historia secreta en tiempos de la llamada guerra fria. La próxima semana, en la página web de la Agencia de Agencias, historiadores y curiosos tendrán acceso a documentos hasta ahora clasificados que tienen la garantía de poner los pelos de punta sabiendo como se las gastaba la inteligencia estadounidense entre los años 50 a 70 del siglo pasado. El director de la Agencia Central de Inteligencia, el general Michael Hayden, ha prometido tirar de la manta y ofrecer todo lujo de detalles a quien solo tenga intención de conocer como se gestaron golpes, magnicidios, asesinatos y operaciones no tan limpias en las que se ven implicados ciudadanos libres de toda sospecha. La próxima semana, como si esto solo fuera el anuncio de lo sigue, tendremos la oportunidad de usar licencia para saber como fue aquello de la licencia para matar.