jueves, 15 de febrero de 2007

IRAK, PAISAJE DE UNA BATALLA

La guerra en Irak ya forma parte del paisaje cotidiano estadounidense. Los familiares de los soldados son los encargados de vivirlo en primera fila, pero desde las pasadas elecciones legislativas, no solo las televisiones y los medios de comunicación despiertan las conciencia de los ciudadanos, tambien la nueva clase política se encarga de pregonar sus exigencias. Nancy Pelosi –la presidente que dirige la agenda política desde la Colina del Capitolio- tendrá mañana en sus manos una resolución en la que se dice al presidente George Bush no estar de acuerdo con sus planes y mucho menos con enviar 20 mil nuevos soldados a Irak. La declaración viene firmada por John Dingell, un republicano veterano de la guerra en Vietnam, capaz de sumarse a la que es la nueva realidad de la calle. Seis de cada diez estadounidenses, como el marine en Irak y hoy representante demócrata Patrick Murphy, quieren que sus soldados estén de regreso en casa antes de terminar el año electoral del 2008. Seis de cada diez estadounidenses son partidarios de que hasta entonces no les falta ni un solo dólar. Es la cuadratura del círculo. Máxime cuando la guerra en Irak –sin visos de llegar a conseguir la paz y libertad que pregona- cuesta cada segundo que pasa decenas de miles de dólares. Una calderilla - parece- capaz sin embargo de haber engordado con mucha sangre y muchos sufrimientos unos gastos que pronto llegarán a sumar sin detenerse los 400 mil millones de dólares.