lunes, 15 de septiembre de 2008

La bolsa de Nueva York cae 504 puntos

La tensión flotaba en el ambiente. La debacle fue mucho menos espectacular de lo que durante la madrugada apuntaban las primeras noticias. La quiebra de Lehman Brothers, el cuarto banco mas importante del país incpaz de superar la crisis hipotecaria, la venta in extremis de Merryl Lynchs, las componendas para salvar a American Internacional Group (AIG) como primera aseguradora del país apuntaban a lo que muchos se atrevían a titular como lunes negro en los mercados. (()) Este es Henry Paulson, el secretario del tesoro, que después de un fin de semana de largas negociaciones pero con el claro mensaje de que cada uno aguante su vela, daba la cara este lunes para pregonar que la estabilidad en los mercados y la vigilancia de los mecanismos reguladores será clave para mantener la esperanza en soluciones. La bolsa ha cerrado definitivamente cediendo 504 puntos o lo que es lo mismo recortando un 4,42% de media en los valores industriales a los que arrastraba a la baja generalizada unos bancos en los que se podía ver y leer la interpretación que los inversores llegaban hacer de la crisis… El único que gana es Merryl Lynch, el banco que se había vendido de madrugada para evitar ser el siguiente por la frioleras de 50 mil millones de dólares y que compraba un gigante llamado Bank of America… el pasado sábado asustado por las condiciones que le ponían para acceder a las deudas de Lehman, la voz que clama en el desierto con deudas e impagos que dicen superan los 80 mil millones de dólares y al que en esta ocasión papa estado decidió dejar solito para sacarse las castañas del fuego.
AHORA QUE
Ahora que cada palo aguante su vela… Se ha terminado el tiempo de las componendas con papa estado, unas reglas de juego que fueron las que hace meses –era marzo- servían para tapar las vergüenzas de una pequeña entidad bancaria como Bear Stairn adjudicada, entonces, con ayuda millonaria de la administración y por 29 mil millones de dólares a JP Morgan. (()) George Bush ha sabido hace unas horas navegar y guardar la ropa haciendo una confesión tan generalista como incontestable. Hay que evitar el pánico, hay que minimizar el impacto de la quiebra de Lehman, pero ahora son los hombres de Wall Street los llamados a sacarse los problemas de encima. Se lo dijeron este fin de semana el ministro Paulson, el presidente de la Reserva, Ben Bernanke, y se quedaron tan helados que hasta de fuera vinieron –Barcklays estuvo interesado- en recogerles el guante… Pero de ayudas millonarias para enjuagar negocios privados nada de nada. La campaña electoral que se vive en los Estados unidos con cita el cuatro de noviembre ha proporcionado algún que otro titular sabroso. Ni Obama ni McCain han sacado lo pies del tiesto mas de lo necesario para decir que hay que buscar nuevas reglas de juego que permitan hacer de la política financiera estadounidense una asignatura mas real y mucho mas alejada de ese mundo de los sueños que aquí siempre se relaciona con el progreso y con el futuro.