sábado, 19 de julio de 2008

Exit Glacier, para tocar con la mano

Exit Glacier es de los pocos glaciares en Alaska, si no el único, al que puede llegarse unos ratitos a pie y otros andando. Kenai Fjords, el parque nacional pegado a Seward, tiene como aliciente el poder ver sin tocar. Caminar poco más de dos kilómetros para ganar como sorpresa una lección de ciencias naturales. Ponerte delante de un rio helado de toneladas de hielo al que por desgracia los años van haciendo mucho mas corto y pequeño. Exit Glacier se retira. La visita del presidente Warren G Harding en 1923 pasa por ser todo un hito irrepetible. Exit Glacier no llega ni tan siquiera a tocar hoy con su pie el rio que alimenta, pero si deja sobre el terreno las marcas de lo que fueron sus poderes: un circo de aguas no tan cristalinas que cambia de color según las circunstancias del día. Kenai Fjords por tierra es solo un paseo insignificante del santuario kilométrico –más de 2400 kilómetros cuadrados- al que solo se tendrá acceso por aire o por mar. El parque es una de las mayores superficies heladas que lleva el sello exclusivo de reserva nacional. Un top secret sin sobre lacrado, donde Alaska se convierte en uno de los territorios más exclusivos y deshabitados del planeta tierra. Sin cicatrices ni marcas de conquistadores. Sin accesos fáciles para que la mano del hombre puede impedir a una ardilla bajarse de un árbol en la totalidad de lo que se parece a un paraíso.