jueves, 23 de octubre de 2008

Palin, la nueva resurreción republicana

Un bono de viajes han sacado las campañas demócrata y republicana para que sus candidatos lleguen a esos estados en donde un puñado de votos puede dar la presidencia de los Estados Unidos. (()) Sarah Palin devuelve cantando experiencias a su señor, Jonh McCain, los elogios y defensas hacia su persona después de haber conseguido que 150 mil dólares de gastos en vestuario e imagen obliguen de nuevo al país a prestarle atenciones. Los demócratas, Biden en Carolina del Norte y el candidato Obama en un eterno e interminable viaje hacia Hawaii despues de visitar Indiana han perdido en estas horas protagonismo y presencia… Aunque en las encuestas todo sigue más o menos igual, sin que falten quienes ante la duda vuelven a lo mas socorrido: sigan la jugada porque el empate técnico es la posibilidad siempre acariciada para que todos expriman hasta el ultimo dólar
GASTADOS 5.300 MILLONES
Doce días y descontando. Política y viajes es la inversión que hacen candidatos siempre atentos a esos estados donde un puñado de votos pueden dar la presidencia . Los republicanos –con menos dinero- hacen lo que pueden multiplicándose en entrevistas televisivas y añadiendo publicidad donde hasta mujeres empresarias se convierten en el fontanero Joe de Ohio a pesar de sus muchas goteras. (()) Uno de los datos mas sorprendentes de la jornada ha sido saber que estas elecciones costarán a unos y a otros, partido demócrata y republicano incluidos, la friolera de 5.300 millones de dólares. El dato está avalado por el centro para la política responsable y supera en tiempo de crisis en 1000 millones el gasto de hace cuatro años. Barack Obama antes de subirse al avión que le lleva hasta Hawaii a visitar a su abuela enferma ha seguido en el estado de Indiana enseñando la carta económica, a estas horas el tsunami que llamaba hoy en el congreso el ex presidente de la reserva federal y gurú económico Alan Greenspan sigue siendo la mejor ola con la que los demócratas esperan llegar a la Casa Blanca por no decir –tambien- que a pintar de mayorías la cámara de representantes y el senado de los Estados Unidos.