lunes, 9 de marzo de 2009

Células madre: investigación abierta

Era fácil, pero han pasado mas de ocho años para que un presidente de los Estados Unidos pusiera su firma a una orden ejecutiva con la que autorizar la investigación con células madre. Ese presidente se llama Barack Obama y ha tenido que enmendar la plana a otro que se llamaba George Bush. Esta mañana de lunes primaveral y ventoso en Washington DC, muchos enfermos verán abrirse nuevas rendijas de esperanza. Eso es lo que ha firmado Obama, sin dar mayores elementos de juicio para la Etica y la Moral que había puesto clausulas de conciencia a una ley que utilizará la caja de todos para subvencionar el trabajo de investigadores y científicos. Barack Obama se ha puesto de nuevo a la cabeza de quienes creen en los milagros. Se lleva la palma en ser conseguidor de buenas intenciones. Es más fácil dar alegrías y esperanzas que sacar a las tropas de Irak o buscar aliados para luchar en Afganistán. La investigación con células madre era parte de ese legado que los neoconservadores hicieron bandera casi religiosa. George Bush agarró con fuerza el estandarte, la consigna de respetar cualquier indicio o proyecto de vida que pudieran contener embriones a los que otros someterían a mutaciones en nombre de la Ciencia. Barack Obama ha preferido prescindir de la filosofía para dar razón a quienes esperan milagros y soluciones. Otra vez este país podrá volver a rezar como había dejado de hacer según dicen el mismo día las encuestas que publica el periódico USA TODAY. Entre esos nuevos feligreses se apuntará el actor Michael J. Fox, víctima de la enfermedad de Parkinson, primero en saber que Barack Obama haría antes o después lo que ahora es realidad. Nancy Reagan tendrá que volver a reconocer que no hay que poner puertas al campo, aún a pesar de que su marido duerme el sueño eterno esperando olvidarse para siempre del Alzheimer. Gracias a Obama esta noche, en casa, descorcharemos una botella de champange y brindaremos para que las investigaciones con células madre sirvan para darle una mejor vida a nustra hija Enya a quien seguramente tambien la Ciencia le regaló compartir desde hace años una diabetes inexplicable.