sábado, 3 de mayo de 2008

De Picnic con los Obama

Pizza es el menu del picnic con la familia Obama. Barak y Michelle /con sus dos hijas, Malia y Sasha jugando en la rueda del parque/ han sido capaces de ponerle puertas al campo. Policia y servicio secreto ponen cien ojos y han obligado a pasar por detectores de metales al millar de familias que se han dado cita en el parque publico de las afueras de la ciudad de Noblesville a tan solo 72 horas de celebrarse aqui, en el estado de Indiana como en el de Carolina del Norte, unas primarias que numericamente poco van a decir salvo que se produzcan las sorpresas que de momento no avalan las encuestas; que Obama pierda Carolina del Norte o que Hillary gane o pierda en las dos convocatorias haria correr otras primarias en el resto de los siete consultas que el proximo miercoles quedaran para bajar el talon de las primarias y esperar la decision de la convencion de este verano en Denver, Colorado. Obama vende por ahora y como se escucha sobre el fondo de mis palabras, Obama ofrece a las familias la esperanza de un presidente que convierta en realidad el sueno estadounidense. Un sueno que debe empezar por conseguir que la sanidad sea accessible para todos, la educacion un camino hacia el futuro y la economia un ejercicico con el que evitar sobresaltos como los que ahora provocan las hipotecas impagadas y los altos precios de los combustibles.
¿QUÉ TIENE OBAMA? en El Universo de Madrid

Qué tiene Obama que ya no parece el mismo. Lo veo y no lo creo. Está como de vuelta sin haber llegado. Vive de la rentas pero sin haber pagado la hipoteca. Obama se deshincha por momentos, pero eso no quita para que mañana pueda acabar siendo el candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos . Hillary debe en cualquier caso quitarse de en medio. Pero si no se quita, entonces ya me explico porque Obama parece que se ha puesto a correr de espaldas. Este pasado fin de semana he salido al campo con la familia Obama. Es un decir, porque después de todo a la canallesca la ponen en un corralito y la dejan ver como otros preparan un picnic que sin quererlo terminó como el rosario de la aurora. No por culpa de Obama, ni de su esposa Michelle, ni tan siquiera de sus dos hijas que esta vez si salieron en las fotos. El picnic acabó antes de empezar porque la pizza solo fue para unos pocos y eso sin que el autobús de la familia Obama llegase a tiempo para el reparto. El viento y el frio hicieron el resto. Barak se bajaba del autobus en mangas de camisa. Michelle con ropa marrón de entretiempo. Las niñas con abrigo. Al final, y en pequeños detalles, he llegado a descubrir el que pudiera ser el manual del candidato perfecto. La familia Obama es el mejor ejemplo. Todos felices, todos contentos, pero juro que si Barak no pasó frío, si Michelle aguantó la chaqueta y las niñas el abrigo, hasta mi primo puede terminar siendo presidente de los Estados Unidos.