jueves, 30 de mayo de 2013

La historia de un beso

La última noche el presidente de los Estados Unidos durmió en Chicago recordando la historia de un beso. Atrás habia dejado la Casa Blanca, solo era una visita relámpago, pero la casualidad hizo que al presidente pudieran salirle los colores.  Barack Obama había sido agasajado calurosamente por sus invitados.  Tanto que sobre el cuello de su impóluta y almidonada camisa blanca la marca de unos labios de color carmín provocaban el comentario y la atención de todos sus huespedes.  El presidente cogió el toro por lo cuernos y fue el primero en amplificar el desliz. ¨No he sido yo –dijo con cara de circuntancias entre las risas de todos los presentes-  Fue Jessica Sánchez,  la tía de Jessica la que hizo esto que ahora todos ustedes miran. Quiero testigos. No vaya ser que Michelle se enfade y las tome conmigo¨. Barack Obama durmió en Chicago la pasada noche, pero hoy ya ha vuelto a la Casa Blanca donde el  beso y el lápiz de labios en en el cuello de su camisa han pasado ya por lavanderia dejando solo el recuerdo de una historia.