martes, 4 de junio de 2013

Cortársela

       Están de moda las autoconfesiones en Hollywood.  A veces, cuando la carne se hace hombre, las llamadas de atención dan la vuelta al mundo. Hace pocas semanas, una mujer decía evitar el cáncer de mama practicándose una mastectomía. Hace unas horas era Michael Douglas el encargado de advertir a la concurrencia que el sexo oral pudo provocarle su reciente cáncer de garganta. El actor quiso luego desdecirse de su sincericidio matando al mensajero. Fue demasiado tarde, porque en The Guardian habían grabado cada una de sus palabras. Douglas no debe saber cómo explicar su mala suerte. Si mira a su esposa Zeta-Jones esta le mandará a paseo.  Su exmallorquina ya lo hizo en su día y asegura no ser víctima del papiloma. La ciencia es traicionera. Lo peor es que ahora la solución será investigar toda nuestra historia sexual –compartirla-  o dejar de practicar sexo oral o -Dios no lo quiera- cortársela para evitar males mayores.