martes, 22 de enero de 2013

Paciencia



      La película cinco estrellas en las que cada cuatro años se convierte el Mall de Washington volvió a lucir el cartel de no hay billetes. Si tuvieramos que vivir algo parecido en España tendriamos que aprender antes a convivir con la paciencia…  No, no paciencia política que de eso sabemos, sino de paciencia urbana como para comprender que en las grandes conglomeraciones de masas quienes salen perdiendo son siendo los protagonistas, generalmente los ciudadanos. Para llegar al Mall de Washington (además del consabido frio y las horas de estar en pie) hay que cargarse con muchas toneladas de paciencia. Desde las tres de la madrugada hasta bien pasadas las seis de la tarde cinco kilómetros de largo por dos de ancho son intransitables para todo aquello que no sea un vehículo oficial. El premio a la paciencia es escuchar desde muy lejos y ver en grandes pantallas de alta definición como el presidente de los Estados Unidos jura y después hace un canto a la libertad e igualdad de los seres humanos. Se acaba pronto, casi tan pronto como una vez que empieza. El regreso a casa –como la llegada al Mall-  es lo más parecido a borregos camino del matadero. Hay solo una gran diferencia, muchos repetirian encantados dentro de cuatro año.