miércoles, 3 de marzo de 2010

El terremoto de Chile y el conocimiento

Si el cielo existe, el cielo es el conocimiento. Saber, tener respuestas para todos los misterios. Ese es el mejor regalo, repetía Rafael cada vez que alguien trataba de arañar las paredes de su pensamiento. Rafael vivía en lo alto de una montaña. Era rico y siempre miraba al espacio. Era un adicto a los misterios. Un creyente de UFO y sus historias. El jardín de su chalet estaba preparado para el aterrizaje de naves especiales. A los ojos de sus amigos, Rafael era cuanto menos extravagante, aunque a los ojos de mucho estaba tan loco como una cabra. Nunca he llegado a explicarme porque las cabras están locas, por eso imagino que nunca pensé que Rafael no fuera más cuerdo que los cuerdos. Rafael vivía su vida y dejaba vivir al prójimo como le daba la gana. Miraba desde su cima particular al universo y era capaz de escribir tratados de tetología. Las curvas, hasta las curvas más bellas -explicaba con exhaustiva documentación- hasta las tetas de una mujer son para los seres humanos profundos misterios. Si mañana hubiese un premio -repetía Rafael enseñándonos su pormenorizado estudio tetológico- ese premio debería ser el conocimiento. Será solo entonces cuando lleguemos a comprender por qué y para qué hemos pisado este planeta, por qué hemos sido personas con cabeza o descerebrados con dos patas. El conocimiento será el encargado de hacernos libres, LIBRES para llegar a explicarnos por qué somos como somos en este mundo que nos envuelve. Si Rafael estuviese vivo, esta misma tarde subiría a su montaña con supuestas respuestas científicas que se me antojan incompletas. El terremoto de Chile ha dejado centenares de muertos y conclusiones aterradoras. El tiempo y el espacio se han aliado en ofrecernos resultados confusos. El eje de la tierra de ha desplazado imperceptibles centímetros. El día se ha hecho más corto en milésimas de segundo para dejar de tener veinticuatro horas. Algunas islas del Pacífico han trasladado su voluminosa existencia más allá de las olas. No hay nada tan peligroso como escupir la espuma del conocimiento a titulares de prensa. Los seres humanos siempre estamos ávidos de explicaciones. Ese es el secreto, el castigo o la explicación a la falta de conocimientos. Hay quienes se conforman con poco, a quienes les vale un simple enunciado. La solución es mucho más complicada aunque ahora se nos antoje que ha quedado más cerca. Está claro, las desgracias nunca vienen solas. Son como las monedas, llevan cara y cruz. Por eso alcanzar el cocimiento se nos ha quedado a tiro de piedra. Ya vivimos en un día más corto pero en una tierra igual de inclinada.

jueves, 25 de febrero de 2010

Economía e Inocencia

Escuchar, ver o leer noticias en España ha terminado conviertiéndose en un ejercicio de alta inocencia. Noticias siempre hay para todos los gustos, pero cuando tocan al bolsillo, los estados de ánimo se hacen diferentes. La inocencia no deja de ser una condición, pues no es lo mismo recibir las noticias con inocencia que ser un inocente al que le dan a diario inocentadas. Inocencia es algo más. Inocencia es todo lo contrario de vivir rodeados de mala leche. Justificaciones hay muchas, aunque siempre sea el colmillo retorcido y la voz de la supuesta experiencia las que terminan llevándose la palma. Hoy toca economía y por fiarnos no nos fiamos ni de la mano que mece la cuna. Llegó la hora de sentarse a la mesa para buscar dolorosas soluciones. Dolor, sudor y lágrimas... El gobierno, la patronal, los sindicatos, las fuerzas políticas y el vecino del quinto se ponen manos a la obra. La inocencia está servida en vaso largo. Hay tres folios. Documento de la comisión anticrisis encima de la mesa, pero por debajo, está un país que echa chispas. Y detrás, lo que siempre nos ha traído por el camino de la amargura. No hay Dios que sea capaz de ponerle el cascabel al gato. Si habla el gobierno, le responde la oposición. Si habla el empresario le pavonea el sindicalista. Si levanta la voz el ciudadano le hacen callar en nombre de sus representantes. El problema, sencillo. Primero empieza tú, que después yo te sigo. La única ventaja es que las crisis y la Economía han sido hasta ahora como los chicles. A veces, después de mucho masticarlos, terminan convirtiéndose en globos dispuestos a explotarte en las narices. No pasa nada. Masticas, hinchas y vuelves a empezar. Lo peor es tener que ir a la tienda a buscar otro de repuesto. ¿Habrá tambien paises de repuesto?

sábado, 20 de febrero de 2010

Emigrantes de pizarra blanca

Arminda, Hector, Patricia, Owen y Blanca son parte de la historia estadounidense sin ellos saberlo. Llegaron al país por la puerta de atrás y ahora buscan quedarse pasando por recepción. Son casi ciudadanos. Unos ya tienen residencia, otros viven con visa de estudiante y casi todos han conseguido permiso de trabajo para conquistar el llamado sueño americano. Atrás y por delante han dejado y quieren dejar señas intransferibles de identidad. Tienen en común ser emigrantes en los Estados Unidos. Viven y comparten sus compromisos con aparente alegría. Creen en los milagros, creen en su Dios que no parece ser muy diferente al del resto de los mortales. Viven en familia y con familia. Hablan de gringos y de negros. Se sienten discriminados hasta cuando hacen cola de latinos en el 7-Eleven de la esquina. Arminda llegó desde Puerto Rico y limpia bancos cuando los bancos cierran a media tarde. Héctor era profesor en Republica Dominicana y ahora pelea por pagar la renta del apartamento mientras salda deudas con su divorcio a cuestas. Patricia hace pinitos de peluquera estilista después de pensar que en El Salvador todo sería peor. El mexicano Owen es el pastor de su iglesia pero su jefe quiere verle hablar tanto inglés como idioma español corre por sus entrañas. Blanca ha sido la última peruana en llegar al área de Washington DC y acaba de encontrar trabajo en un McDonald con boca de metro al lado. Ellos, sin saberlo, tienen que aprender más de lo que ya saben. La vida es así de ingrata. Gajes del oficio, oficio de emigrantes que todavía en su caso puede ser considerado oficio de primera. Ellos tienen papeles. Son una élite superior a la de esos doce a quince millones largos de ilegales condenados a vivir en el limbo de los justos. Conocer a Blanca, Owen, Patricia, Hector y Arminda ha sido todo un privilegio. Son la otra cara de la moneda en un país de blanco y negro. Cada mañana llegan a una academia de Silver Spring con la esperanza de los niños. Miran durante cuatro horas a una pizarra blanca donde creen ver dibujado su futuro. Hoy ha tocado explicar y comprender el condicional. Acaban aprendiendo en inglés lo que nunca han sabido en español. Hay en su nuevo idioma condicionales reales que utilizan los verbos en presente y en futuro. Hay tambien condicionales irreales donde es el pasado el que obliga a los cambios. Premisa y conclusión pueden alterarse, tanto como se alteran los tiempos y los sentidos. Alterar sí, pero nunca mezclar esa condición que a la postre resulta siempre invariable. Si mañana Arminda, Hector, Patricia, Owen y Blanca llegan a poderse defender en inglés acabarán siendo ciudadanos de primera. Ese ha sido su primer sueño. Una aspiración tan grande como ser emigrante de lujo. Emigrante con papeles y con posibilidades de acabar dando en inglés las gracias por lo mucho que otros no han tenido. Carajo, que injusto es este mundo que vivimos.

viernes, 5 de febrero de 2010

Rezar todas y todos

Rezar no hace daño ni tan siquiera a quien no está acostumbrado. Rezar es bueno para la mente de los seres racionales. Rezar es encontrarse y no porque se esté perdido. Rezar, rezamos todos incluso los que no saben ni a quien rezan. Rezar es un consuelo o una dura carga. Lo más difícil es rezar para pedir, porque eso implica saber a quien se reza. Ese día, muchos tiemblan y hasta se les arruga la respiración. Rezar en español es todavía mucho más complicado. Jose Luis Rodríguez Zapatero lo ha tratado de explicar en un desayuno ecuménico de oración en el que había empezado siendo ignorado por los medios estadounidenses. Al final, no ha estado nada mal su apuesta. Incluso la traductora encargada de poner en inglés las palabras castellanas del presidente espanol le hizo un favor añadido. La primera vez que desde esta tierra se habló con Dios se hizo en español. Zapatero dijo que fue en castellano, pero su traductora eligió el español como lengua para dejar las cosas claras. La audiencia, el presidente Obama y su gobierno en pleno, más de sesenta senadores y cerca de tres mil invitados rieron la gracia. Zapatero ya se los había metido en el bolsillo. Llegar y besar el santo era el objetivo. Mi amigo Carlos Herrera le había regalado una insignia de la Virgen de Candelaria. El presidente Zapatero se la puso en la solapa. Vírgenes contra banderas y como el desayuno era de oración el castellano-español se creció hasta besar el cielo. José Luis Rodríguez Zapatero aprendió a rezar con el Deuteromio en la mano. Hizo lo que pudo en lo que fue un aviso a navegantes. Poco importa que otros bajen la vista y hagan antes como que están meditando. Rezar es más que todo eso. El presidente Zapatero cogió la cruz por todo lo alto. Habló de los derechos de los jornaleros-trabajadores y de los emigrantes y hasta algunos llegaron a ver en sus palabras un velado canto al amor libre. Más no se podía pedir en cinco escasos minutos. Zapatero citó a Carlos Fuentes para presumir de nuestra cristiandad y por fortuna no se olvidó ni de Miguel de Cervantes. Misión cumplida. Abrazó a Obama y sin besitos a Michelle se volvió a España más contento que unas pascuas. Zapatero ha dejado claro que es un eterno optimista. Lo ha sido y lo sigue siendo incluso después de conocer en los Estados Unidos lo que es un desayuno de oración el mismo día en que las bolsas se desploman. A la vista de los primeros resultados, con el patio nacional más que revuelto, Dios no parece haber tenido tiempo de escuchar sus plegarias. Claro que quizás no era Dios su destinatario sino el mismísimo Barack Obama. El presidente de los Estados Unidos se ha convertido en esperanza del mundo. El no puede solo, dice y repite, por eso reza hasta en los desayunos a los que invita a sus amigos españoles. Rezar y pedir por el cambio en inglés es algo que siempre se ha llevado por estos pagos. No está de más aprender la lección y con la que está cayendo rezar. Rezar en español o en castellano, en vasco, en catalán, en gallego y hasta en arameo. Todos. Ellos y ellas, como mandan las reglas de la paridad mas exquisita.

martes, 2 de febrero de 2010

Ferrán Adriá y Bill Gates

Fue en Washington DC y en la Universidad de Georgetown donde escuché a un viejo socialista decir que Bill Gates solo podía exitir y haber nacido en los Estados Unidos. Si Bill Gates hubiese sido un español -añadía- toda su ciencia y sus millones hubiesen quedado en la cuneta. El viejo socialista se llamaba Felipe González. Su confesión llegaba después de explicar a la concurrencia el nacimiento de la Unión Europea. No, no era una andanada contra nadie. O si lo era, era una andanada contra todos. Felipe González estaba convencido que Bill Gates no habría sido nada ni nadie no solo en España sino tambien en esa entelequia que ahora presidimos y que llamamos Europa. Durante años, los políticos europeos con los que trabajaba Felipe González estuvieron deseosos de llegar a descubrir el principio de las diferencias que exitían entre los ciudadanos de uno y de otro lado del océano. Felipe González desgranaba secretos a voces en la universidad jesuítica de Georgetown sin acabar de cerrar el círculo de sus argumentos. Al final, llegó la solución. Felipe Gonzalez contó lo de Bill Gates como el mejor ejemplo de lo que nos hace diferentes. Europa y España son grandes aficionadas a poner puertas y leyes por donde solo debiera correr el aire libre. Así nos luce el pelo. Claro que no es solo de hoy, sino que ha sido de siempre. Incluso desde cuando Felipe González y los socialistas empezaban a modernizar el sur de Europa al que hemos quedado relegados por los mapas. La regla ha sido siempre la misma. Hay que tirar a dar y si es posible hay que partirle la crisma al primero que asoma la cabeza. Estos días he seguido el debate que los medios de comunicación han propiciado con la ayuda de mi buen amigo Ferrán Adriá. Misión cumplida. La Red echa humo y hasta en el mundo mundial son capaces de llegar a titulares tan sustanciosos como el colgado en un periódico mexicano que reza algo parecido a que Ferrán Adria se come en Bruselas a los ministros Zapatero. Está claro, Ferrán es más famoso que todos ellos y provoca más espacios en negrita y en la prensa internacional que cualquier desdicha española. Así nos luce el pelo, aunque sea en casa y los de casa los que necesiten hacer verdad el cainismo nacional. Va por ustedes, esto es lo que escriben en su turno de opiniones los lectores escribientes de ABC.com Es el nuevo periodismo, como fue la radio que debían hacer los oyentes y no los responsables de los programas. Escriben los que saben, los que tienen ideas propias y quieren que El Bulli acabe regentado por Cáritas al tiempo que Ferrán Adriá se aparca en el limbo de los idiotas. Los que hablan más alto y pueden elegir, los que dicen preferir una fabada a una espuma sin que nadie les haya dicho lo contrario. Los que están siempre en posesión de la verdad, los que más murmuran y los primeros en creerse diferentes. Los que siempre se sienten engañados cuando tienen que pagar una factura. Los últimos en sacar la cartera esperando que alguien les diga que ya están invitados. Los que confunden la velocidad con el tocino, los que salvarían de nuevo a España con verdades de supermercado. Así repetimos la historia. Mañana semejantes ideólogos acabarán siendo presidentes de gobierno, ministros, sindicalistas o líderes de la oposición. Y sino son capaces de hacer carrera, siempre pueden seguir en la brecha y ganarse el puesto de editorialistas en los medios de comunicación social o el de sagaces comentaristas en las tertulias de radio y televisión.

viernes, 29 de enero de 2010

Jubilados


Cuatro años atrás, el gobierno que ahora se mesa los cabellos por retrasar la edad de jubilación prefería mandar a casa a los trabajadores que pasaban de los cincuenta. La idea de aligerar empresas públicas para maquillar resultados y soñar con el borrón y cuenta nueva fue práctica cotidiana en la España desarrolista. Los últimos gobiernos de la democracia han hecho los deberes sin preocuparse en exceso por los números rojos. Había caja y se podía tirar de la caja. Ahora, pagamos las conscuencias. No es oro todo lo que reluce, pero lo hemos descubierto demasiado tarde. No importa lo que diga ni el presidente del gobierno ni el jefe de la oposición. La realidad se palpa en la calle y en ese tejido supuestamente empresarial que en nuestro país brilla por su ausencia. Salvo cemento, pocas ideas y muy pocas multinacionales con vitola de casa que nos puedan ayudar a capear el temporal. A estas horas, la solución pasa por hacer lo contrario de lo que habíamos hecho en antaño. A falta de pan, sudores y lágrimas. Jubilaciones con menos dinerito y más trabajo con menos salario. A la fuerza, ahorcan. Nos hemos ganado a pulso la que se nos viene encima. Hemos sido más cigarras que hormigas. Ahora, hay que dar una vuelta de timón en un mar que no controlamos. Si queremo bajar nuestros precios para ser competitivos nos llaman aguafiestas. El euro es una autopista cuando mas necesitamos bajar la velocidad. El modelo es lo que se nos ha caido a trozos. Menos mal que somos europos y estamos en el mundo, pero -por desgracia- con ganas de seguir siendo diferetes. Y la diferencias, al final se pagan. Empezar ahora por añadir años a la edad laboral es un remedio que da risa. A mí, que me lo digan. Me mandaron a casa con cincuenta y dos y ahora rezo por volver a la empresa que me hizo el regalo cuando cumpla sesesenta y cinco. Esta mañana, cuando estaba reunido el consejo de ministros, daba saltos de alegría. Si su proyecto acaba siendo ley, me veo regresando a la radio con 65 para trabajar año y dos meses. ¿Podré volver a ser un corresponsal, un currito en la redacción central o me ofrecerán otro ERE tentador? Bueno, tiempo al tiempo. Hay que saber esperar para conocer qué deciden o si como hasta ahora, mañana todo es diferente. Lo más grave, lo más triste, es que antes de los diez años que nos quedan por delante se atrevan a cerrar una empresa que hoy siguen diciendo es una empresa de todos.

miércoles, 27 de enero de 2010

Obama levanta bandera blanca sin rendirse

La guerra de Irak se acaba en agosto de este año. Los soldados estadounidenses pueden empezar a pensar en regresar a casa. Ya queda menos. Incluso para el verano del 2011, los refuerzos que se han hecho llegar a Afganistán pueden estar de sobra. Barack Obama se ha hecho querer. Las guerra de Irak y Afganistán tienen las horas contadas. Lo ha vuelto a decir, lo ha hecho. Ha tenido que medir y medirse. Sopesar cada una de sus palabras y argumentos. Era su día. El día de volver a poner la pelota en juego tirando de bandera blanca pero sin redirse. Presentar ante el pueblo soberano su primer discurso del estado de la unión. Estaban todos, hasta unas estúpidas morcillas presidenciales para recordar que un primer negro y demócrata en la Casa Blanca tiene que ser diferente. Barack Obama ha querido ganarse la confianza de un pueblo harto de políticos y politiquerías. Uno de cada díez estadounidenses está sin empleo y viéndolas venir. Ese es el gran defícit que debe corregirse con urgencia. La confianza es la madre del sueño americano. Solo con ella se podrán sobrellevar realidades feroces. Hacer llegar el dinero a las clases medias. Aprovechar 20 mil millones de dólares que devuelven los grandes bancos para reconvertirlos en créditos blandos. Conseguir que los emprendedores y pequeñas empresas generen 2 millones de puestos de trabajo. Hacer de la educación una fuerza de futuro tan necesaria como las energías verdes o el ahorro presupuestario. Obama ha jugado todas las cartas y todos los palos. Ha tenido el mal gusto de advertir como gracia que su mujer trabaja por pena para conseguir que una buena alimentación logre reducir la obesidad congenita que amenaza al pueblo soberano. Esperaba aplausos republicanos donde no los hubo y hasta tuvo el detalle de decirlo. Al fín y al cabo, el es el presidente. El único que puede admitir que el solito no traerá nunca el cambio a Washington. El único que hace contornearse al juez Alito cuando pide al poder legislativo una ley capaz de corregir el desaguisado del Supremo. Desde ahora /palabra del judicial/ los millones de las grandes empresas tambien eligen presidente. Obama se crecía sin llegar todavía a las guerras. Si hay alguien con mejores ideas que las ponga encima de la mesa. No hay dinero, no lo habrá para gastar en sueños. Se congela el presupuesto del gobierno, se congelará el próximo año por si las moscas. Ya se han detectado más de 20 mil millones de dólares en gastos innecesarios. Los ricos pagarán más, pero no habrá subida de impuestos. Los ricos son quienes tienen sueldos superiores a los 220 mil dólares/año. Obama miraba al respetable y al final lo dijo. No, no seguiré haciendo la misma política que durante casi los últimos diez años nos hizo creere que arreglariamos el defícit dando el dinero a las grandes empresas y ayudando a los grandes bancos. El presidente bajaba del pedestal una hora larga después de haber llegado hasta la Colina del Capitolio. Solo Irán se ha quedado en el lugar de los malos y a los otros hay que plantarles cara con la libre competencia y sin ejes del maligno. Y con el desarme nuclear, cosa que con los rusos pudiera terminar en abril en uno de los acuerdos más sustancioso de la última decada. Kennedy y Reagan tuvieron su cita en esta primera comparecencía en la que no estuvo Edward. Me quede con la copla. Y con un pesado run-run que seguro pasarán por alto en muchos periódicos europeos y en los que se publican en el país de la que hoy en su presidencia. En los Estados Unidos de Obama se intentará que un estudiante no tenga que arruinarse por hacer una carrera. La idea es que ahora las universidades, como las empresas farmaceúticas o las de seguros médicos, se hagan hermanitas de la caridad. Ajusten precios y matrículas, se aprieten el cinturón -como todos- y echen una manita ayudando a quienes más lo necesitan. Como ya lo hace o tratará de hacerlo el gobierno de Obama. Atención a navegantes. Atencion a los hijos e hijas estadounidenses con aspiraciones a ser mañana universitarios. Tránquilos, muy tránquilos. Ahora podreís seguir soñando en futuro sabiendo que vuestras carreras se pagarán a cómodos plazos. La oferta cae del cielo. Tan solo debereís abonar el 10 por ciento de vuestros futuros sueldos durante los veinte años que siguen a vuestra titulación. Así como suena. Y si hay dudas, el ofertón. Si el trabajo del universitario es público o para las administraciones públicas, entonces se reducirá la deuda y podrá hacerse efectiva en tan solo una década.
Magin --
I just finished delivering my first State of the Union, and I wanted to send you a quick note.
We face big and difficult challenges. Change on the scale we seek does not come easily. But I will never accept second place for the United States of America.
That is why I called for a robust jobs bill without delay. It's why I proposed a small businesses tax credit, new investments in infrastructure, and pushed for climate legislation to create a clean energy economy.
It's why we're taking on big banks, reforming Wall Street, revitalizing our education system, increasing transparency -- and finishing the job on health insurance reform.
It's why I need your help -- because I am determined to fight to defend the middle class, and special interest lobbyists will go all out to fight us.
Help me show that the American people are ready to join this fight for the middle class -- add your name to a letter to Congress today:
http://my.barackobama.com/SOTU
We have finished a difficult year. We haveome through a difficult decade. But we don't quit. I don't quit.
Let's seize this moment -- to start anew, to carry the dream forward, and to strengthen our union once more.
President Barack Obama
DONATE

jueves, 21 de enero de 2010

Haití y otras calamidades


Alvaro Soto me llamó hace unos días. Miento. Primero fue un correo electrónico y después llegó la llamada. Mi casa de siempre quería recordar tragedias vividas y contadas en la radio. Detrás estaba Juan Ramón Lucas y su equipo. Quedamos en hablar en la madrugada del jueves. En días como hoy preperaba un especial. Para mí, especial y medio. Se trataba de saber si alguna vez pueden olvidarse las tragedias. Cuando he vuelto a escuchar a JuanRa, Alvaro y Fran he sentido escalofrios. La radio sigue siendo una droga, crea dependencia y hace milagros. Este jueves de madrugada he vuelto a ser adicto. Gajes del oficio, aunque sea vivido desde la cuneta de un ere irresistible. Llegó la hora. Me toca. El toro y el huracán Katrina saliendo por el callejón de los miedos. La radio en vivo y en directo. Adios, se va, se acaba... Y ahora, sin palabras, no sé ni encuentro la mejor forma para decir adios, para despedirme, para dejar que JuanRa, Alvaro y Fran vuelvan a ser quienes son. Ellos y otros tant@s amig@s que ya saben que son mis favoritos. Los seres humanos a los que más adoro porque siguen haciendo la radio de cada día. Gracias y que no decaiga.

¿Cuándo olvidaremos a Haití? (En Días Como Hoy)



miércoles, 20 de enero de 2010

Massachusetts vota republicano

Hace años, el presidente Truman se mofaba de las prisas periodísticas que le daban como caballo perdedor en las elecciones a la Casa Blanca. Ahora, en el estado de Massachusetts, un candidato republicano al Senado estadounidense repite la foto tan comedido como satisfeho. Scott Brown ha dado la campanada, por eso tiene derecho a sostener el periódico de la verdad sin necesidad de esperar a correcciones. El solito -y casi contra pronóstico- se ha convertido después de cincuenta años en el heredero natural del sillón de los Kennedy. Paradojas de la historia. Ahora, cuanto más necesitado estaba Obama de un león, acaba aterrizando en Washington un elefante en cacharrería. La victoria a los puntos de Brown llenará de tinta las hemerotecas. Un dia como hoy, hace tan solo un año, Barack Obama convocaba a juramento en la plaza mayor de los Estados Unidos. La esperanza del cambio no debiera ser flor a pudrirse en 365 días, pero los efectos de la crisis y los métodos elegidos por el presidente han hecho estragos. Los republicanos vuelven a tener la oportunidad de hacer filibusterismo en la Colina del Capitolio. Los demócratas ponen su mejor cara, aún a pesar de no faltar quien advierte de la necesidad de esperar a Brown para proseguir los trabajos pendientes. La reforma sanitaria -la que para muchos ciudadanos es menos que nada- vuelve a estar en la cartelera política de las desavenencias. Brown es todo menos tolerante con las prisas y con las reformas. Junto con la vitola de político desconocido ya hay quien le recuerda sus convicciones más conservadoras. La foto que no se hecho la cuentan los periódicos en letra pequeña. Brown más que sucesor del senador Kennedy parece ser digno heredero del mormón y presidenciable Mitt Romney. Lo que son la cosas. Desde 2002, desde que Romney fuese elegido gobernador de Massachussets, ningún republicano se había comido un rosco en uno de los estado mas liberales de la costa este. No es baladí, pero lo conseguido por Brown es digno de tenerse en cuenta. Kennedy revalidaba en 2006 su escaño por 38 puntos de diferencia. Obama ganaba a McCain por 26 en noviembre del 2008. Hace solo unas horas, a la espera todavía de resultados oficiales y definitivos, Scott Brown ha endosado una manita de cinco puntos y recibido la felicitación de la aspirante demócrata Marta Coakley. Son los gestos, como las fotos. Gestos y fotos a los que se añade el aviso urgente del presidente Obama. Enhorabuena, senador Bronw, le espero en Washington con una agenda repleta de buenas intenciones.

domingo, 17 de enero de 2010

Haití... paren, que me bajo

Es la primera vez y me temo que no será la última. ¿Fue siempre igual? ¿Hicimos siempre lo mismo? Desde hace muchos años tuve la suerte-desgracia de vivir tragedias en primera fila. Nunca he visto la cara de la guerra, pero sí he tenido que contar en vivo y en directo como mi prójimo luchaba por salvar la vida. Esta semana he vuelto a recordar muchas historias de ayer y de siempre. Inundaciones, incendios, atentados, huracanes... Ahora no me gusta, no puedo ver o escuchar como contamos las desgracias ajenas a manera de extraterrestres. Debe ser una profesión de mierda la que obliga a coger una cámara, un micrófono, una pluma para evitar dar paletadas de esperanza. Una profesión de mierda la que toma imágenes y las multiplica para vergüenza del respetable. Una provocación, una necesidad que pagan las empresas de la información como peaje digno del mundo libre. Haití ha sido la gota para llenar el vaso. Me ha hecho pensar lo que nunca me había parado a pensar. Qué es ser y para qué sirve ser periodista. Cómo fue el mundo antes de que llegara la imprenta, el teléfono, la radio, la televisión y el internet. ¿Hubo mundo o nos los hemos imaginado? ¿Fue verdad o las verdades solo son las que nos enseñan con imágenes? Es una mierda lo que hemos acabado haciendo con todos nuestros inventos. Es una vergüenza que los periodistas del mundo no tengan agua, ni cama, ni hoteles en Puerto Príncipe. Una lástima que la gasolina sea tan escasa que no les dé ni para buscar la buena noticia con la que abrir la crónica del día siguiente. Una provocación que unos a otros se pidan ideas y soluciones para canalizar la ayuda internacional que no llega. La poderosa e inagotable CNN ha montado su plató en una Haiti devastado y desolado. Llegó la primera y seguro que se irá la última. Pero es como si muchos de sus enviados especiales tuvieran un croma a sus espaldas. Llama la atención porque después de cinco dias ellas y ellos siguen sin despeinarse. Ellos y ellas somos nosotros, los otros son los haitianos a los que seguiremos dando una limosna para salvar nuestra conciencia y ese divino oficio de contar lo que vemos sin mancharnos las manos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Terrorismo y miedo

Hace años, al escritor Salman Rushdie le condenaban a muerte. Los ayatholás más intransigentes contestaban así a un libro que no les había gustado. Salman puso tierra de por miedo y la atención mundial que levantó su caso le permitió vivir entre las sombras. Su residencia en 2001 era Londres. Desde la Gran Bretaña, Salman escribió un impresionante alegato en favor de la libertad despues del tristemente famoso 11 S. Me acuerdo como si fuese ayer. Pocas veces suele ocurrirme que un folio me ponga cachondo. Solo entonces, necesito coger el teléfono y expresar a su autor mi aprobación mas efusiva. Con Salman fue imposible. Para compensarlo, aquellos -sus argumentos- vienen a menudo a mi memoria. Ahora, otra vez. Cuando las alertas terroristas se disparan porque un nuevo artefacto explosivo pudiera no ser detectado por las máquinas más sofisticadas me acuerdo de Salman. Cuando veo las fotos de los perros olisquando maletas a lo largo y ancho de medio mundo me acuerdo de Salman. Cuando hay que ir tres horas antes a los aeropuertos y esperar tres horas más para ser embarcado me acuerco de Salman. Cuando Obama veranea en Hawaii y recibe una llamada de teléfono para contarle que un loco ha querido hacer volar por los aires un avión me acuerdo de Salman. Cuando leo en los periódicos digitales comentarios sarcársticos recondando que las víctimas de un lado no son como las víctimas del otro, me acuerdo de Salman. Cuando me levanto y miró a mi alrededor, cuando veo a mis hijos, comparto preocupaciones con mis amigos, leo el periódico, escucho la radio, miro la televisión... me acuerdo de Salman. Su receta es mi salvación, aunque sea una receta que a simple vista puediese parecer imposible. Estas clases de intolerancia tienen soluciones difíciles y nunca exlusivas. Seguro, pero a mí me gustaría que fuese la solución Salman. A los otros que ni piensan como yo hay que combatirles con libertad, con un bocata de jamón en la plaza mayor, con una tertulia en el café de la esquina, con un@ chic@ buen@ obligándonos a dar la vuelta para mirarl@ de arriba a abajo, con besos y achuchones en público si fuese necesario... A quienes se vuelven locos e intransigentes hay que darles la vuelta con todo. Lo ha dicho Salman: No será con armas, sino librándonos del miedo como venceremos a los terroristas.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Zapatero, viento y figura

No aprendemos, no somos capaces de aprender algo tan simple como que lo más importante en la vida es que hablen de uno. Bien o mal, no importa, pero que hablen. Ayer fueron unos fotos, hoy un discurso -la frase final de un discurso- mañana una ley o un desecuentro... Poco importa, aunque el único peligro pudiera ser hacerse fotos, hablar o legislar con el apellido España como contrapunto principal. Un presidente de gobierno es como un jefe indio. España no es una tribu, aunque a veces los españoles puedan llegar a parececerlo. Las tribus son ahora más urbanas que antaño, pero pueden hacer mucho más el indio que aquellos cazadores solitarios que campaban por el nuevo mundo. Zapatero sin ir mas lejos ha hecho en Compenhague de indio Jefe Seatle. Si no ha sido jefe en persona, -está muerto desde mediados del siglo XIX- al menos lo ha intentado. Y a mí -dicho sea de paso- hasta me ha gustado. Decir en el siglo XXI que la tierra no es de nadie, salvo del viento es mucho decir. Lo digo yo y lo digo con el aire, y hasta resulta cachondo. Pero que lo diga el presidesente Zapatero a lo líderes del mundo sentados en Copenhague tiene bemoles. A mí, repito, me gusta. Me gusta como lo decía el Jefe Seatle al presidente de los Estados Unidos en 1855. Eran otros tiempo, naturalmente, pero desde entoncés su mensaje ha tenido tanta actualidad que hasta en el Palacio de la Moncloa han tratado de adaptarlo a los nuevos tiempos. El resultado ha sido sorpredente. La Red se ha vuelto loca y si escribes en Google la frase pertenece al viento te sorprendes de la reacción mediática que ha tenido el acontecimiento. Es una lástima, porque -dicho sea de paso- del clima no ha vuelto hablar ni Dios en esta tierra que se lleva el viento.