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miércoles, 24 de agosto de 2011

Cerrado por terremoto

Muchos acababan de comer y otros pocos ni habiamos empezado. Suele ocurrir en los Estados Unidos, donde un recién llegado puede llegar a pensar que en este país se come a todas horas. Se come, pero no se tiembla como ha ocurrido en la que resultó ser agitada sobremesa. Un terremoto en Washington DC es más que un día de nieve. Se siente y se sufre, pero al menos después del tembleque se puede coger un coche para estudiar las consecuencias. No hay que ponerle cadenas, ni temer a los resbalones... Solo cabe la posibilidad de encontrarse con alguna calle cortada por esa poda natural a la que se somenten los frondosos árboles de esta ciudad-jardín. Washington DC está de suerte después de haber soportado uno de los veranos mas sofocantes de su historía. La capital federal de los Estados Unidos se ha librado por los pelos de escribir una tragedia. No hay víctimas ni daños personales, todo un éxito para un día donde los corazones latieron a mil por hora. Un terremoto vivido en casas de madera y con forro de ladrillo pone los pelos de punta. Un segundo es una eternidad. Y si el movimiento y el ruido -ruido mucho ruido- alcanzan el mínuto de reloj es fácil llegar a ver las puertas del infirno. Todo es tan rápido como lento el recuento de daños. Si nos atenemos a las estadísticas, una movida de 5.8 con epicentro en Richmond (Virginia) es un milagro si acaba en anécdota. Y el santo, el patrono de este final feliz no puede ser otro que el mismísimo obelisco construido en memoria de George Washington. Sí, el Monumento Nacional que descansa en el Mall frente a la Casa Blanca como memoria del que fuera el primer presidente de los Estados Unidos paga las consecuencias. Se cierra indefinidamente al detectar los ingenieros una peligrosa grieta en las alturas. El pinganillo más grande de su serie, la construcción más alta de Washington -555 pies o lo que es lo mismo 169 metros con 164 milímetros y más de 40 toneladas de peso- ha echado el cierre hasta nueva orden. No es la primera vez, tampoco será la última aunque el pirulí de George Washington es más que un monumento. Su historia tiene mucho que ver hasta con la de los sueños que tanto alimentan a este país. El arquitecto Mills proyectaba algo diferente cuando en 1833 le hicieron el encargo. Casi cuarenta años tardaron todos en ponerse de acuerdo y entre medias hasta una piedra donada por Pio IX acabó en el fondo de las aguas del Potomac. Las anécdotas alrededor del obelisco no debieran despacharse de un plumazo. El edificio más alto del mundo hasta que construyeron la Torre Eiffel en París sigue siendo el edificio más alto de Washington... y lo seguirá siendo incluso cerrado por terremoto si nadie modifica las ordenanzas de urbanismo de 1910 donde se prohibe hacer edificios más altos que el ancho de la calle más seis metros.

Wikio



miércoles, 3 de marzo de 2010

El terremoto de Chile y el conocimiento

Si el cielo existe, el cielo es el conocimiento. Saber, tener respuestas para todos los misterios. Ese es el mejor regalo, repetía Rafael cada vez que alguien trataba de arañar las paredes de su pensamiento. Rafael vivía en lo alto de una montaña. Era rico y siempre miraba al espacio. Era un adicto a los misterios. Un creyente de UFO y sus historias. El jardín de su chalet estaba preparado para el aterrizaje de naves especiales. A los ojos de sus amigos, Rafael era cuanto menos extravagante, aunque a los ojos de mucho estaba tan loco como una cabra. Nunca he llegado a explicarme porque las cabras están locas, por eso imagino que nunca pensé que Rafael no fuera más cuerdo que los cuerdos. Rafael vivía su vida y dejaba vivir al prójimo como le daba la gana. Miraba desde su cima particular al universo y era capaz de escribir tratados de tetología. Las curvas, hasta las curvas más bellas -explicaba con exhaustiva documentación- hasta las tetas de una mujer son para los seres humanos profundos misterios. Si mañana hubiese un premio -repetía Rafael enseñándonos su pormenorizado estudio tetológico- ese premio debería ser el conocimiento. Será solo entonces cuando lleguemos a comprender por qué y para qué hemos pisado este planeta, por qué hemos sido personas con cabeza o descerebrados con dos patas. El conocimiento será el encargado de hacernos libres, LIBRES para llegar a explicarnos por qué somos como somos en este mundo que nos envuelve. Si Rafael estuviese vivo, esta misma tarde subiría a su montaña con supuestas respuestas científicas que se me antojan incompletas. El terremoto de Chile ha dejado centenares de muertos y conclusiones aterradoras. El tiempo y el espacio se han aliado en ofrecernos resultados confusos. El eje de la tierra de ha desplazado imperceptibles centímetros. El día se ha hecho más corto en milésimas de segundo para dejar de tener veinticuatro horas. Algunas islas del Pacífico han trasladado su voluminosa existencia más allá de las olas. No hay nada tan peligroso como escupir la espuma del conocimiento a titulares de prensa. Los seres humanos siempre estamos ávidos de explicaciones. Ese es el secreto, el castigo o la explicación a la falta de conocimientos. Hay quienes se conforman con poco, a quienes les vale un simple enunciado. La solución es mucho más complicada aunque ahora se nos antoje que ha quedado más cerca. Está claro, las desgracias nunca vienen solas. Son como las monedas, llevan cara y cruz. Por eso alcanzar el cocimiento se nos ha quedado a tiro de piedra. Ya vivimos en un día más corto pero en una tierra igual de inclinada.

jueves, 21 de enero de 2010

Haití y otras calamidades


Alvaro Soto me llamó hace unos días. Miento. Primero fue un correo electrónico y después llegó la llamada. Mi casa de siempre quería recordar tragedias vividas y contadas en la radio. Detrás estaba Juan Ramón Lucas y su equipo. Quedamos en hablar en la madrugada del jueves. En días como hoy preperaba un especial. Para mí, especial y medio. Se trataba de saber si alguna vez pueden olvidarse las tragedias. Cuando he vuelto a escuchar a JuanRa, Alvaro y Fran he sentido escalofrios. La radio sigue siendo una droga, crea dependencia y hace milagros. Este jueves de madrugada he vuelto a ser adicto. Gajes del oficio, aunque sea vivido desde la cuneta de un ere irresistible. Llegó la hora. Me toca. El toro y el huracán Katrina saliendo por el callejón de los miedos. La radio en vivo y en directo. Adios, se va, se acaba... Y ahora, sin palabras, no sé ni encuentro la mejor forma para decir adios, para despedirme, para dejar que JuanRa, Alvaro y Fran vuelvan a ser quienes son. Ellos y otros tant@s amig@s que ya saben que son mis favoritos. Los seres humanos a los que más adoro porque siguen haciendo la radio de cada día. Gracias y que no decaiga.

¿Cuándo olvidaremos a Haití? (En Días Como Hoy)



domingo, 17 de enero de 2010

Haití... paren, que me bajo

Es la primera vez y me temo que no será la última. ¿Fue siempre igual? ¿Hicimos siempre lo mismo? Desde hace muchos años tuve la suerte-desgracia de vivir tragedias en primera fila. Nunca he visto la cara de la guerra, pero sí he tenido que contar en vivo y en directo como mi prójimo luchaba por salvar la vida. Esta semana he vuelto a recordar muchas historias de ayer y de siempre. Inundaciones, incendios, atentados, huracanes... Ahora no me gusta, no puedo ver o escuchar como contamos las desgracias ajenas a manera de extraterrestres. Debe ser una profesión de mierda la que obliga a coger una cámara, un micrófono, una pluma para evitar dar paletadas de esperanza. Una profesión de mierda la que toma imágenes y las multiplica para vergüenza del respetable. Una provocación, una necesidad que pagan las empresas de la información como peaje digno del mundo libre. Haití ha sido la gota para llenar el vaso. Me ha hecho pensar lo que nunca me había parado a pensar. Qué es ser y para qué sirve ser periodista. Cómo fue el mundo antes de que llegara la imprenta, el teléfono, la radio, la televisión y el internet. ¿Hubo mundo o nos los hemos imaginado? ¿Fue verdad o las verdades solo son las que nos enseñan con imágenes? Es una mierda lo que hemos acabado haciendo con todos nuestros inventos. Es una vergüenza que los periodistas del mundo no tengan agua, ni cama, ni hoteles en Puerto Príncipe. Una lástima que la gasolina sea tan escasa que no les dé ni para buscar la buena noticia con la que abrir la crónica del día siguiente. Una provocación que unos a otros se pidan ideas y soluciones para canalizar la ayuda internacional que no llega. La poderosa e inagotable CNN ha montado su plató en una Haiti devastado y desolado. Llegó la primera y seguro que se irá la última. Pero es como si muchos de sus enviados especiales tuvieran un croma a sus espaldas. Llama la atención porque después de cinco dias ellas y ellos siguen sin despeinarse. Ellos y ellas somos nosotros, los otros son los haitianos a los que seguiremos dando una limosna para salvar nuestra conciencia y ese divino oficio de contar lo que vemos sin mancharnos las manos.

martes, 29 de julio de 2008

Terremoto en Los Angeles

Los números bailan, las alarmas siguen encendidas, pero todo hace suponer que el terremoto que se ha dejado sentir en la ciudad de Los Angeles y que ha hecho temblar buena parte del sur de California con una intensidad de 5,4 pasara milagrosamente a la historia sin tener que sumar daños personales importantes aunque si se sabe que algunas personas han sido atendidas en centros hospitalarios de heridas menores. El temblor de tierra tenía su epicentro a pocos kilómetros de Los Angeles, segunda ciudad más poblada de los Estados Unidos y en la que viven cerca de 4 millones de personas,. El seismo –primero se dijo de 5,6 luego de 5,8 finalmente de 5,4 grados- ha provocado escenas de pánico sobre todo entre los vecinos de rascacielos y ha obligado a cerrrar atracciones como las del parque Dysney en la cercana Anaheim. El terremoto se ha sentido tambien en San Diego, al sur del estado y en medios como la CNN insisten que se ha llegado a notas en la ciudad de Las Vegas.a unos cuantos centenenares de kilómetros de Los Angeles. Las autoridades locales y estatales, el alcalde Villaraigosa anuncia una comparecencia para los proximos minutos, como el gobernador Schwarzenegger advierten a los ciudadanos que sigan atentos a cuentas indicaciones se les pueda facilitar en caso de llegar a producirse repeticiones . La famosa falla de San Andrés es la razón última de estos temblores que desde el terremoto de San Francisco en 1906 siempre ha seguido siendo la gran amenaza para las ciudades de la costa oeste de los Estados Unidos.

jueves, 21 de febrero de 2008

Terremoto en Nevada

Un terremoto de 6.3 grados ha sacudido el estado de Nevada, al sur oeste de los Estados Unidos, y haciéndose notar en los estados de Utha y California según primeras informaciones que descartan –de momento- daños personales aunque si se reportan daños materiales que han afectado a estructuras y edificios en la ciudad de Wells al oeste del estado de Nevada, estado mas famoso por las ciudades de Reno o Las Vegas. El seismo se ha dejo sentir a las seis y dieciséis de la madrugada –hace tan solo ahora unos 45 minutos. No hay, de momento, noticias mas concretas sobre el epicentro de este terremoto que –insisto- tiene como fuente –de momento- a las autoridades policiales de la ciudad de Wells en el estado de Nevada y al centro sismológico que lo situa tambien a 240 kilómetros de la ciudad de Salt Lake City en el estado de Utha y en zona poco poblada.