viernes, 17 de febrero de 2017
¡¡¡¡¡Paguen a la Infanta!!!!!
Que fácil resulta hablar de la libertad ajena cuando no somos nosotros los que hemos dado con nuestros huesos en el banquillo de los acusados. El caso Nóos acaba de proporcionarnos su primer punto y seguido después de once años de investigaciones y ocho meses de trabajo para dictar sentencia. Las primeras reacciones y editoriales hablan de la independencia judicial y del exquisito comportamiento de la Casa Real. Solo con estas premisas parece lógico pensar que ya podemos dar vuelta a la historia. Ochocientas páginas detallan dónde, cómo y quienes hicieron lo que no debían. Cada delincuente tiene la pena que corresponde a su delito. Hay explicaciones para casi todo, incluso sanciones económicas pagaderas a plazos para no esquilmar los supuestos precarios capitales de quienes en su día fueron duques, presidentes, consejeros, funcionarios y economistas de postín. La sentencia Noos reparte justicia para todos. Incluso para la acusación particular, el sindicato Manos Limpias, condenado a pagar las costas de las señoras que como consortes sufrieron en sus carnes la injusticia de la recriminación popular. Una vez más lo fácil sería hacer leña de los árboles caídos, demostrar hasta dónde el cainismo popular es moneda de cambio. Menos mal que todavía hay un atisbo de esperanza. Disfrutamos de la independencia de la justicia y de la exquisita imparcialidad de la Casa Real. Y como pecadores que fuimos y que seremos, el abogado Miquel Roca nos recuerda que ahora debemos dinero a la Infanta Cristina. Espero que Hacienda no tarde tanto como nosotos en saber que la Señora era inocente y le devuelva a la mayor brevedad los 300 mil euros que calcularon de más haciéndose verdad el viejo slogan: Hacienda, somos todos. Hasta los mal pensados.
jueves, 10 de noviembre de 2016
EEUU: pesimismo o sueño
El llamado sueño americano ha dejado paso al pesimismo estadounidense. Es una realidad, lo que empezó a ser charla de café ha terminado instalándose en la más cruda realidad. Una mayoría de estadounidenses, los que se toman la molestia de elegir a los presidentes, han acabado creyéndose a pies puntillas que ellos serán la primera generación que tendrá que aguantarse con vivir mejor que sus hijos. Algunos incluso, los muchos que mudaron su voto del partido azul al iluminado Donald Trump, están ya convencidos que viven peor que sus padres. Ese es el problema. Lo que las encuestas no acabaron de valorar, lo que por añadidura complicaron dos candidatos que no eran lo mejor de cada casa. 
Estados Unidos acaba de despertarse en su nuevo mundo desalojando de la Casa Blanca al primer afroamericano y reinstalando en ella al primer presidente que ha ejercido de multimillonario. Es la contradicción de las contradicciones en un gran país que vive de contradicciones. La crisis ya no la resuelven los políticos, ya no está en manos de los de siempre. Los pobres y desesperados, los que no dan un duro por el futuro de los suyos han dicho que prefieren que un rico bocazas sea quien les saque las castañas del fuego.
Donald Trump no es tampoco un rico cualquiera. Es lo que había, pero lo suficiente para dar la bofetada al sistema. No ha contado ni más ni menos. Es más, no ha contado ni hacer un examen detallado de quién en ocho años acabó dilapidando el sueño americano. Descubrir antes de votar quien fue el responsable. Si fue Obama o fue un Congreso republicano.. O fue usted o fui yo. Lo más sorprendente ha sido descubrir que no solo Trump ha salido beneficiado de la confusión. Lo más sorprendente es saber que el partido republicano, el mismo que lamentó prestarle al millonario su patente y decidió incluso dejarle solo ante el peligro, se ha instalado en el Congreso en tan cómodas mayorías como para hacer y deshacer lo que le venga en gana.
Si alguien es capaz de entenderlo que levante el dedo. Hasta ahora ver a los Clinton en color de cuarema, al presidente electo de la mano de la que será primera dama paseándose por los despachos de Washington y al presidente Obama cantar las excelencias democráticas reafirmándose en su fe en las instituciones son obligadas referencias del mañana. Futuro o pasado, quién sabe si el problema es solo de palabras o nombres, esperemos que no sea de personas, aunque seguramente si es de ideas, de pesimismo o de sueños.
jueves, 13 de octubre de 2016
SER RETRÓGRADO
Hace años
llamábamos “retrógrados” a las personas que se quedaban ancladas en el pasado.
La condición no la daba la edad, ni el sexo ni tan siquiera la situación
económica. Llamábamos retrógrados a
quienes no comprendían que el mundo giraba y daba vuelta más deprisa. A esas
muchas gentes que añoraban el ayer porque simplemente huían de las ideas del
presente.

BOB DYLAN, LO MEJOR (pinchar para oir y ver)
Eran retrógrados los fascistas, los que
llevaban bigote como aquel dictador que acabó con su propia vida para no tener
que enfrentarse a sus propios actos.
Retrógrados las gentes de la derecha que no entendían como un porro hacía más
libres y Marx ayudaba a pintar el arco iris del futuro. Eran retrógrados los que
no estaban en la movida y creían que en un cercano mañana las calles serían
verdes y los árboles encarnados.
Esta jueves de octubre, sin haber pasado
tanto tiempo y mirándome al ombligo, Bob
Dylan y los muy ilustres académicos suecos me han hecho finalmente sentirme retrógrado.
Es verdad que llevo algunos años deambulando por los sinuosos caminos de la
interpretación humana. Trato de mirarme por dentro y cada vez me voy gustando
menos. Cada vez me parezco más a lo que siempre he detestado aunque soy
consciente de no ser igualito por fortuna.
Bob Dylan
es hoy el flamante premio Nobel de Literatura 2016. Así como suena. Nobel de
Literatura por la mucha poesía que siempre destilan sus composiciones musicales
con las que ha tratado de arreglar el mundo. Así entendido, su producción literaria es
inmensa y su obra se remonta al siglo pasado cuando “silbaban las balas”,
lloraban los niños, morían de hambre los desheredados y muchas soluciones las
llevaba “el viento”.
Lástima. Algo de todo eso me ha pasado hoy a mí en un abrir y cerrar de ojos. Cierto es
que la procesión ya iba por dentro. Había notado que mi antídoto contra el
peligro que entraña anclarse en el pasado era menos eficaz. Empecé a notarlo ese día que me
jubilaron y me animaron a reinventarme. Si, hombre, con cincuenta y pocos años uno
está en la flor de la vida para empezar de nuevo. Usted ha estado confundido.
Sabe escribir, pues haga música. Sabe dar conciertos, venda casas. Ha estado en un banco, hágase entonces
emprendedor...
Los suecos nos han venido esta mañana a dar
la razón. Estábamos equivocados, han estado equivocados los cientos de
académicos que en el mundo son si todavía no han entendido que casi todo gira del revés. Que un literato es el que
escribe obras de arte musicales, que un compositor es el cocinero que acierta
en su sinfonía de sabores, que un payaso es quien puede estar corriendo por
alcanzar la presidencia de los Estados Unidos. Eso es no ser retrógrado: es
solo entender el presente. Y estar satisfechos con el futuro que viene. No
plantearse demasiados interrogantes porque - hoy como ayer- las soluciones las lleva el viento. Y en caso
de duda, las resuelven de un plumazo los académicos suecos.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
La primera castañuela
Hasta
hoy, había pensado que solo se es huérfano una vez. Llevo todo el día pensando
lo contrario y además me ha dado por llorarlo. Había aparcado esto de escribir
como mis ilusiones por contar y ver de cerca lo que pasa. Esperaba el milagro y
llegó. Primero fue como un primer aviso, la llegada de Francisco a la base de
Andrews tuvo para mi un efecto bálsamo. Era un sueño pero real, un volver a un ayer
del que no ha pasado tanto. Esta mañana, lo confirmé. Se me caían lágrimas
viendo como los niños eran llevados en volandas hasta un ¨papamovil¨ reconvertido sin saber explicarme la razón. No
ha tenido que pasar demasiado tiempo para encontrar el por qué de lo que ha terminado
convirtiéndose en llano: la primera castañuela está luchando contra la muerte
en un destartalado hospital de Vigo donde solo queda la morgue y los enfermos en medio de un polémico traslado. Mi tia Cari cierra y abre un círculo
que hasta hoy estuvo blindado en lo más profundo de mi corazón. Es tan milagroso
que siga latiendo el suyo como que yo haya terminado convirtiéndole en la otra mama
que no se ha ido. Poco mas de un año. desde que se fue mi general, este mes de septiembre
vuelve a dejarme sentir la horfandad del hijo que vuelve a quedarse solo.
Gonzalo era el otro papa. Cari la otra mama. Y como siempre se están marchando
sin tiempo para atar cabos, sin cerrar historia o hasta sin abrirlas porque la
vida puede ser larga pero siempre resulta corta. Este miércoles cuando ¨mama¨
está sedada y casi entreviendo las luces que por estas tierras reclama Francisco,
este miércoles ¨mama¨ solo quiero que
sepas que siempre serás mi primera castañuela, la que se iba a Cuba y se quedó
en casa y sin perdices porque al abuelo lo trajeron muerto de un accidente de
caza, la que se casó feliz y lloró pronto al amor de su vida después de tanto pelear
por salir adelante, la que fue viuda con la viuda mas viuda que llevó a su lado
y disfrutamos todos sin nunca decirnos
el sagrado secreto de la amisrad (1), la que aprendió a sufrir por si era poco
sabiendo lo que nadie quiere que le pase en vida cuando una hija se adelanta…
Hoy ya se por qué estoy con lágrimas en los ojos, ya se por qué sigo sin darle
la espalda a la esperanza… Es porque miro
a la primera castañuela, la que he sentido siempre cerca porque cerca la tuvo
mi Mami, la que me llevo a las playas de Samil y la que voluntariamente
resucitaba este pasado verano... En fin,
ya sé -como tu sabes- por qué
me quedo con ganas de volver a mirarte a los ojos y por qué siempre nos quedamos con una pila de preguntas para reconstruir la
Historia. Ley de vida, ley de castañuelas.
(1)
Mi abuelo Nicolás murió en un accidente de caza del que nunca se habló
en mi familia. Hubo una constante, un
permanente recuerdo: una novia –mama- vestida de negro para la que nunca existieron
armas ni cazadores. El abuelo fue a cazar para que tia Cari llevase a su viaje
a Cuba las mejores viandas. Un perro, una escopeta, un disparo en retroceso….
Nicolás regresó a casa con los pies por delante en un colchón y envuelto en
sabanas. Final de la historia.
Este verano y después de más de
sesenta años la Historia parece ser diferente y me ha dejado con ganas de que alguien de los que ya se ha ido ¨regrese¨
para contárnosla. Esa es la soledad infinita en la que se quedan los huérfanos. La eterna y constante
necesidad de saber, la dicha de poder acomodar el desconocimiento a nuestro
libre albedrio, el milagro final de saber que la ultima respuesta es la que puede
estar en el siguiente repique de una castañuela.
jueves, 5 de febrero de 2015
La Mallorquina, a cien años
Tenía que ser una foto y tenía que ser en el
¨whatsapp¨ familiar. Esta mañana, cuando abría los ojos y sin mantecadas que
llevarme a la boca, ¨los mallorquinos¨
fueron toda una aparición. Otro premio, uno más,se adelantaba a los cien años
que La Mallorquina cumple en 2016. Lástima que Pepe no llegara a ver lo
que otros trataremos de que no sea un centenario que pase por alto. La
Mallorquina es tan Astorga como Pedro Mato en lo alto de su catedral. Si no existiera
habría que inventarla, pero sin Pilar y ¨Pepe Mallorquina¨ ya no sería lo mismo. Tendrán que perdonarme,
pero para mi decir La Mallorquina es decir Astorga, es como decir mantecadas. Hace muchos años, casi los mismo que yo tengo, casi los mismos que
pasaron Pepe y Pilar al frente del timón mallorquino, decir mantecadas era el obligado santo y seña para entrar o salir de la ciudad. Los últimos cien
años de la bimilenaria Astorga no se pueden escribir sin La Mallorquina. No se
pueden escribir sin Pepe, sin Pilar y hoy sin Gonzalo, sin Fernando o sin Luis.
Y sin ustedes, sin nosotros, y hasta sin los que ya se nos han ido. Ellos, desde el más allá, confirman que la vida en el cielo, sin mantecadas y sin
Astorga, no es vida. (Mama hoy Pilar no
ha tenido que meter en mi bolsa tus
bollitos de canela. Solo quiero mantecadas, ya sabes. Un beso) miércoles, 17 de septiembre de 2014
A la orden, mi general
martes, 26 de agosto de 2014
...que me entierren en Astorga
Si,
ya sé que no le importa a casi nadie, pero para mí es importante que me
entierren en Astorga. Mis
seres queridos, los que ya no están y descansan debajo de la losa a la que mi hermana María José acaba de poner encima unas margaritas blancas, mis seres queridos eran de la misma idea que acabaron haciendo realidad. Mi padre quería descansar junto a su padre. Y mi madre junto a su marido. Ella se salió con la suya, no digo que por mi intervención, pero mi padre se quedó con las ganas. Mama hizo sus cálculos en voz baja. Trajinó con cajas y muertos por doquier y decidió cual sería su futuro. Si mi padre descansaba junto a su padre, mi madre no podría descansar junto a mi padre. Faltaba sitio, solo cabía un muerto en la tumba del abuelo. Y como el que primero marcha, no tiene opción a decidir, mi madre cambió las voluntades para salir airosa en la que podía ser la última palabra. Todo quedaba en casa, se dijo. El panteón familiar son dos tumbas pegadas pared con pared en el cementerio de Astorga. Lo que de noche pueda pasar en una fosa, seguro que se enteran los vecinos de la otra. No está claro que nadie vaya hacer ruido en las ruidosas tierras maragatas, aunque algún coño seguro que ya ha escuchado carbonines por tan osada decisión. A mi, poco me importa. De momento, mi deseo pasa por incinerarme para ocupar menos sitio y llegado el caso hasta repartir las cenizas. Un pedazo junto al abuelo, otro, junto a mis papis y otro –si quiere que no querrá- que se lo quede Nuria a la que garantizo larga vida para hacer finalmente lo que se le venga en gana. Así son las mujeres, incluso para que los hombres puedan fiarse después de muertos. Ellas cortan el bacalao pero también son únicas en multiplicar los recuerdos. Como Maria José, como mi querida hermana mayor capaz de recordar como ella solo sabe lo que son las viejas y mas bellas tradiciones. Angelines y Juan Mari tenían siempre un minuto para visitar a los suyos. Lo hicieron hasta cuando los suyos criaban malvas en un cementerio, hasta cuando no se levantaban para darles un beso y agradecerles esas flores que durante meses dejaban sobre la piedra como mejor señal de que –yo como ellos- quiero que me entierren en Astorga.
seres queridos, los que ya no están y descansan debajo de la losa a la que mi hermana María José acaba de poner encima unas margaritas blancas, mis seres queridos eran de la misma idea que acabaron haciendo realidad. Mi padre quería descansar junto a su padre. Y mi madre junto a su marido. Ella se salió con la suya, no digo que por mi intervención, pero mi padre se quedó con las ganas. Mama hizo sus cálculos en voz baja. Trajinó con cajas y muertos por doquier y decidió cual sería su futuro. Si mi padre descansaba junto a su padre, mi madre no podría descansar junto a mi padre. Faltaba sitio, solo cabía un muerto en la tumba del abuelo. Y como el que primero marcha, no tiene opción a decidir, mi madre cambió las voluntades para salir airosa en la que podía ser la última palabra. Todo quedaba en casa, se dijo. El panteón familiar son dos tumbas pegadas pared con pared en el cementerio de Astorga. Lo que de noche pueda pasar en una fosa, seguro que se enteran los vecinos de la otra. No está claro que nadie vaya hacer ruido en las ruidosas tierras maragatas, aunque algún coño seguro que ya ha escuchado carbonines por tan osada decisión. A mi, poco me importa. De momento, mi deseo pasa por incinerarme para ocupar menos sitio y llegado el caso hasta repartir las cenizas. Un pedazo junto al abuelo, otro, junto a mis papis y otro –si quiere que no querrá- que se lo quede Nuria a la que garantizo larga vida para hacer finalmente lo que se le venga en gana. Así son las mujeres, incluso para que los hombres puedan fiarse después de muertos. Ellas cortan el bacalao pero también son únicas en multiplicar los recuerdos. Como Maria José, como mi querida hermana mayor capaz de recordar como ella solo sabe lo que son las viejas y mas bellas tradiciones. Angelines y Juan Mari tenían siempre un minuto para visitar a los suyos. Lo hicieron hasta cuando los suyos criaban malvas en un cementerio, hasta cuando no se levantaban para darles un beso y agradecerles esas flores que durante meses dejaban sobre la piedra como mejor señal de que –yo como ellos- quiero que me entierren en Astorga.
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jueves, 29 de mayo de 2014
Enhorabuena Enya
Hace dieciocho años, pasé
trescientos sesenta y cinco días escribiendo en siete lineas lo que imaginaba
podía pasar por la cabeza de mi hija recién nacida. Guardé ese libro como quien
guarda oro en paño. Mi intención era regalarle a Enya un manual de recuerdos a
los que sumaria, como hoy, historias vividas juntos. Vida a borbotones, como
esa juventud que ahora pasea por el mundo
convertida en su propia casa. Este 29 de mayo de 2014, Enya ha terminado dando
un esquinazo a la niña que siempre pido lleve dentro. Este jueves de mayo, mes
de las flores y mes de Maria cuando yo tenía sus años, este jueves ha lanzado su primer birrete al aire. Estaba feliz
y estábamos felices. Fue solo un instante, pero en mi caso parecía toda
una vida. Lástima no poderlo compartir con los ausentes. Los que están lejos y nos esperan en un más allá
del que parecía estar prendida la
bandera de las barras y las estrellas. Enya este jueves de mayo se ha graduado con
honores en algo que en mis tiempo llamábamos bachiller. Ese día, los maestro de
siempre, los curas de sotana o los frailes con guardapolvo y babero nos anunciaban la buena nueva. Hoy señores –nos decian- se han ganado poner el don delante de sus nombre. Extraño privilegio en un país donde Franco decidía por todos y cortaba el bacalao como nadie les ha enseñado a cortarlo a los graduados estadounidenses. Esta mañana, en Washington DC, a Enya y a sus compañeros de la promoción 2014 les han hablado de libertad y de justicia, de solidaridad y de compromiso. Hay valores que por repetidos en la vieja Europa hemos preferido ignorarlos. La diferencia salta a la vista . No hay que dar por sabido lo que mañana puede y debe cambiar el mundo. Repetirlo no debería ser nunca un mensaje manido ni extraordinario. Libertad, justicia, solidaridad, compromiso. Son valores de siempre que aqui y ahora repiten por doquier al tiempo que forman parte indisoluble de un siempre criticado y cuestionado sistema educativo. En todas partes cuecen habas, dicen en mi pueblo. Puestos a elegir, me quedo este jueves de mayo mirando a los ojos de Enya. Lástima que entre idas y venidas haya acabado perdiendo el diario que te escribí hace dieciocho años. Hoy en algo más de siete lineas, en tu alegria y en tu decisión de ser cada dia mejor, acabo solo ayudándote a poner un punto y seguido. Enhorabuena, hija. Enhorabuena Enya.
siempre, los curas de sotana o los frailes con guardapolvo y babero nos anunciaban la buena nueva. Hoy señores –nos decian- se han ganado poner el don delante de sus nombre. Extraño privilegio en un país donde Franco decidía por todos y cortaba el bacalao como nadie les ha enseñado a cortarlo a los graduados estadounidenses. Esta mañana, en Washington DC, a Enya y a sus compañeros de la promoción 2014 les han hablado de libertad y de justicia, de solidaridad y de compromiso. Hay valores que por repetidos en la vieja Europa hemos preferido ignorarlos. La diferencia salta a la vista . No hay que dar por sabido lo que mañana puede y debe cambiar el mundo. Repetirlo no debería ser nunca un mensaje manido ni extraordinario. Libertad, justicia, solidaridad, compromiso. Son valores de siempre que aqui y ahora repiten por doquier al tiempo que forman parte indisoluble de un siempre criticado y cuestionado sistema educativo. En todas partes cuecen habas, dicen en mi pueblo. Puestos a elegir, me quedo este jueves de mayo mirando a los ojos de Enya. Lástima que entre idas y venidas haya acabado perdiendo el diario que te escribí hace dieciocho años. Hoy en algo más de siete lineas, en tu alegria y en tu decisión de ser cada dia mejor, acabo solo ayudándote a poner un punto y seguido. Enhorabuena, hija. Enhorabuena Enya.
sábado, 8 de febrero de 2014
ABORTO LIBRE Y GRATUITO
Hay imágenes que lo dicen todo… Estas fotografías son parte de esa España real que no suele salir en los periódicos extranjeros. Son tan reales, que son en color y no necesitan del blanco y negro para darnos cuenta de cómo un país puede enredarse en sus telarañas a veces sin tan siquiera ánimo de ofender. Está nuestra España hecha unos zorros pero algunos siguen empeñados en ponerle puertas al campo. Ahora que una Infanta hace ¨el paseillo¨ y la voces se acallan como llevadas por la distancia, el grito del aborto libre y gratuito puede chocarse de bruces con estampas que ya creíamos del pasado. Al Papa Francisco le gritan desde Naciones Unidas pidiendo que acabe con los pederastas. A la infanta Cristina le llaman choriza y otras cosas con las que muchos piensan compensar sus iras… pero en las calles de Madrid un cura de los de siempre –con sotana, bastón y almas caritativas guiando sus pasos- alcanza tan solo a llegar a la acera de una calle llena de otra marea religiosa. Al final, todas las ideas que en el mundo son parecen estar llamadas a confluir en una misma avenida. Es la vida aunque -como dice mi amiga del alma- algunas veces se dan la mano en el momento y en el lugar más inoportuno.
domingo, 8 de diciembre de 2013
Luz Rodríguez, El Manso
Va para quince años, cuando todos
eramos felices y comiamos perdices, Luz me llamó a casa para decirme que lo único
que faltaba en mi vida era ser corresponsal en los Estados Unidos. Luz siempre
me quiso demasiado y supongo que todavía sigue queriéndome más de la cuenta.
Nos conocimos cuando en España se abría paso la democracia a golpe de pelotas
de goma y botes de humo. Nos encontramos en la radio que todavía queriamos
hacer de todos. Hablabamos entre líneas y hacíamos informativos con esa voluntad
de contarlo todo sin dejar nada en el tintero. Luz fue la primera en inventarse
un minuto de documentación en la radio. La primera y la única en entender que
una noticia siempre tiene antecendes y consecuencias. Por eso, siempre Luz ha tenido
muchas luces para ayudar al prójimo y hacer que los caminos hacía el más allá
sean siempre más fáciles desde el más aca. Luz soñó siempre con un gineceo al
que tendriamos que mirar los hombres con envidia. Siempre pensé que ese club se
daría asilo en el El Manso y cuando esta mañana me escribió para decirme que El
Manso está en venta algo quedó roto en mi interior. Llevo años sin ver ni
hablar con mi amiga Luz Rodríguez. Ya sé que no hace falta, pero después de
tanto y tantas cosas compartidas eso de vender El Manso me ha llenado de
zozobra. Es como si perdiera un faro, una luz que siempre soñé iba a estar
encendida. Luz Rodríguez dice ahora que para su gineceo no son necesarias tantas
tierras ni tantos ladrillos. Al final, como siempre, ha preferido una hoja de
papel y un lápiz. Hace camino al andar y
como dijera el poeta se ha vuelto a lanzar a la vida y a su gineceo particular ligera
de equipaje y cargardita de los huevos que siempre puso por delante. Se vende
El Manso y bienaventurado quien diga, lo quiero, me lo compro. Normal, han
pasado quince años y seguimos siendo felices y
comiendo perdices.El Manso http://asturian-property-for-sale.com/
Contacto. elmanso@gmail.com
Teléfono. 34. 619 64 69 26
jueves, 19 de septiembre de 2013
El ipad del enemigo
Si no fuera porque los instantes en una
guerra pueden provocar millones de muertos, el fotógrafo Ahmed Jadallah de la agencia Reuters habría conseguido una exclusiva de chiste. Hace años
reíamos en mi país con las tragedias que convertia en humor un hombre llamado
Gila. Sus guerras eran -como las de hoy y como las de siemrpe- una locura de
andar por casa. Claro que no hay peor guerra que la destinada a matarse entre
quienes son vecinos de noche y comparten un tinto de día antes de echarse al monte.
La guerra civil en Siria es esa otra locura
a la que sin ver la foto del miliciano con ipad y mortero podriamos ya imaginar
en blanco y negro sino fuera porque la desgracia ya se ha cobrado mas de 100
mil muertos llorados por cientos de miles de familias. ¨Que dice el capitan –diría
Gila- que tengan cuidado con el mortero, que el wifi está descompensado por los
disparos del enemigo y los suministros estadounidenses han llegado camuflados
entre los paquetes que Amazon envía al presidente El Assad¨
Hacer la guerra con un ipad es
casi tanto como intentar matar moscas a cañonazos. Afortunadamente la
diplomacia trabaja para recomponer la situación protagonizada por un dictadore
al que se le han subido a las barbas milicianos de tres al cuarto. El programa
de nivelación de morteros es una app gratuita al alcance de todos los mortales.
El problema es poder acceder a la tienda
de Apple , aunque por ser una aplicación de regalo ya no es necesaria una tarjeta de crédito. El complemento ideal son los mapas de Google,
también gratuitos, y el milagro es que el pelotazo no te caiga encima si el
mortero está equilibrado casi en vertical.
Gila diría que no hay peligro, que afortunadamente los enemigos son
amigos porque vienen todos juntos. Si Steve Jobs levantara la cabeza tomaría
parte activa en la contienda. Sus sofisticados modelos ipad pueden ser demasiado modernos ante tan alarde
guerrero. Claro que es posible, que sean los soldados, los morteros y hasta las
armas de destrucción masiva las que debieran reconvertirse de inmediato. Cuando
la capacidad de matar puede trasladarse en algo tan minúsculo como un
dedalillo, no hay modas que resistan… aunque solo sean las víctimas quienes salen en las fotos.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Siria y el póker
John McCain ganó en la comisión
de exteriores del senado pero perdió al póker en el juego virtual que disputaba en su iphone. McCain ha conseguido dar al gobierno del presidente Obama
autorización limitada para aplicar el uso de la fuerza en Siria, pero el
senador republicano por Arizona se sacó un as de debajo de la manga. La condición
del ataque, pasa por ¨degradar¨ al régimen de Bashar el-Asad. McCain ha sumado
su voto al de los diez senadores guerreros (siete demócratas) que frente a otros siete (dos demócratas) han abierto
una primera puerta. La puerta al examen que
sus compañeros en pleno harán a la vuelta de vacaciones a la más que posible
guerra contra Siria.
Hasta el regreso al trabajo en el
Capitolio, el próximo nueve de septiembre, los padres de la patria viven un
descanso no exento de sobresaltos. Cuando no son los tambores de guerra, son
los números rojos y ese llamado recorte fiscal (secuestro) los que asaltan sus sueños. Cuando se levantan, no dejan de
oir un coro de sin papeles y emigrantes dispuestos a recordarles sus muchas
obligaciones. Y antes de irse a la cama, los congresistas estadounidenses ven
como sus conciudadanos les niegan el pan y la sal convirtiéndoles en la
instuitución más vituperada del elenco nacional…
No está el horno para muchos bollos, ni aunque el presidente Obama sea
capaz de poner los pies encima de la mesa de su despacho oval y la Casa Blanca
nos lo enseñe en foto oficial que da la vuelta al mundo. Obama no está de
vaciones como sus señorias. Lo estuvo –es
verdad- pero regresó para coger los
toros por los cachos. Habló al mundo en sabado, para decirnos que no había
vuelta de hoja. Nos dejó con el agua al cuello, pero después y sin salir en las
fotos, se fue a jugar al golf con el vicepresidente
Biden que le había acompañado en la tarea.
El sueldo de un presidente, como el de su vicepresidente, y hasta el de
los representantes de los ciudadanos estadounidenses llevan incorporados todos
esos trances. Los actos públicos y hasta los privados pueden ser codiciados objetos
del deseo. Si un pie encima de la mesa del despacho oval llama tanto la atención
como lo que puede estar debajo de la mesa, no debería extrañarnos que un
senador juegue al póker de forma virtual en su iphone y hasta que pierda mientras se discute hasta
dónde castigar a los sirios por haber sido gaseados.
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