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viernes, 11 de marzo de 2011

11M, siete años

Hace siete años escuchaba desde Washington un informativo llamado España a las 8 que se convertía en especial por el atentado (atentados) en los trenes de Atocha. Cuando clareaba el día en la capital de los Estados Unidos -cuatro horas después de la masacre- recibía la llamada del embajador de España. Javier Rupérez era tajante: ha sido ETA. Después, a mediodía, la CIA y los servicios de inteligencia estadounidenses decían otra cosa. Tiene visos de ser un atentado con la firma de Alcaeda. A esa hora, Radio Nacional de España daba la noticia. Luego recibí la orden de callarme y no volver a recordarlo. El 11M no fue ni será nunca un atentado terrorista con solo víctimas. Fue y sigue siendo un atentado con mucha política y con muchas consecuencias que todavía no se han acabado de corregir. Leo en estas horas comentarios y muchos interrogantes pero -después de años y pasadas otras elecciones generales- me pregunto cómo los españoles no salimos a la calle para proclamar que no nos traten como a tontos. Tontos como fuimos el 11M, sin parlamento porque era casi jornada de reflexión, sin poder decir lo que politicamente debía o podía decirse, sin casi capacidad para hablar sino hablaba el gobierno que estudiaba cómo gestionar una crisis sin contar con nada ni con nadie. Por qué no un gabinete de crisis, por qué no una llamada a los líderes políticos que colgaban de los carteles publicitarios pidiendo votos a la ciudadania y a los que nunca no se les ocurrió una foto unitaria y urgente de condena. Aquel 11M de hace siete años debería habernos enseñado muchas cosas para corregir en el futuro. La más importante pasa por no hacer del terrorismo una moneda de cara o cruz. Si es ETA gano yo, si alcaeda ganas tú. Lo urgente sería no quitar la voz a los representantes del pueblo porque sea casi jornada de reflexión. Dar a los ciudadanos la capacidad de ser mayores de edad para decidir que leer o escuchar antes de votar. Incluso en las puertas del colegio electoral como pasa en paises a los que crucificamos sin conocer. Dejar que las radios y televisiones públicas se olviden de repartir minutos constitucionales en los que no cuentan los del gobierno de turno, ni los que les ayudan a esconder sus vergüenzas... Somos todavía tontos para no mirar al futuro con mas esperanza y exigir que torpezas pasadas no puedan volver a repetirse. Las victimas se merecen nuestro homenaje, nuestro recuerdo, nuestro respeto pero si aquellos desalmados que les quitaron la vida mañana vuelven... podrán reirse de nuestra democracia como se rieron hace siete años. Hace unos cuantos meses me dieron una sorpresa todavía más siniestra. El presidente Aznar aquel día 11M de hace siete años nunca quiso hablar ni recibir al jefe de nuestro espías. Todavía más, el hombre que controlaba y mandaba a nuestros servicios de inteligencia solo fue recibido en el Palacio de la Moncloa en una ocasión. Fue cuando le pidieron que dejase la embajada de Marruecos para hacerse jefe del CSID. Algunas cosas no tienen ni pies ni cabeza. Lástima porque con el terrorismo deberíamos hacer pocas bromas.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Sentencia 11 M, de más a menos


EstadosUnidos despertaba con una sentencia transmitida casi en directo y se acostaba sin practicamnte noticias de la solucuión judicial al atentado del 11 de marzo en los trenes de cercanias a Madrid.(()) Solo 17 segundos era lo que dedicaba el telediario nocturno de la ABC, el mas visto de este pais, a dar cuenta de unas penas que aquí siguen sin entederse.(()) Los cuarenta mil años impuestos a un condenado son astronomicos, pero se reducen a 40 porque no hay pena de muerte en españa. Con este preámbulo en los medios, no es de extrañar que la secretaria de estado –su portavz Sean McCormack haya dicho que respeta la decision de la justicia española,pero ante la insitencia de la agencia EFE ratificase lo que es un sentimiento muy extendido: ¨Ya hemos visto en otras ocasiones y en otros países como otras sentencias sobre actos terroristas no han salido como a nosotros nos hubiera gustado”

¿Por qué no nos entienden?

Estados Unidos se preguntaba después del 11 de septiembre porque el mundo no les quería. Este primer día de noviembre –pasados cinco años largos de caerse las torres gemelas, romperse un lado del Pentagono y estrellarse un avión en medio del campo- un españolito podría preguntarse a la sombra de la Casa Blanca porque los Estados Unidos no nos entienden. El miércoles de la sentencia del 11 M fue un día muy largo, tan largo que todavía hoy se ven sus consecuencias en los medios escritos que, como este país -tan inmenso como un continente- han preferido ir de más a menos- de prestarnos atención casi en directo a terminar olvidándonos en sus telediarios nocturnos y en sus páginas editoriales. Aunque la importancia de una noticia nunca debiera medirse por segundos, aquí desde que se enteraron de que siete presuntos terrroristas eran declarados inocentes y a los más castigados se les imponían penas de 40 mil años que a lo sumo se reducirían a 40 -porque en España –les decian- ni hay cadena perpetua, ni pena de muerte, los estadounidenses –por lo general- descolgaron. Pasaron olímpicamente de esos europeos que siguen sin enterarse de lo que para ellos es un principio básico: quien la hace la paga y no hay mas que hablar. Salvo a estas horas -tan espesas y tan de noche- para seguir preguntándonos: ¿qué hacemos para qué no nos entiendan?.

miércoles, 31 de octubre de 2007

La sentencia del 11M en Estados Unidos

Seguimiento en directo de radios y televisiones estadounidenses –interrupciones como la que escuchamos a siete minutos de que aquí fueran las ocho de la mañana- para dar cuenta de la sentencia del juicio sobre los atentados del 11 de marzo que -en español- podía incluso seguirse en directo.(()) Reportajes en las cadenas hispanas, testimonios sobrecogedores e imágenes en directo desde la madrileña Casa de Campo desde donde han informado e informan aquí corresponsales y enviados especiales. La noticia es portada de medios digitales como el periódico The New York Times con foto y un titular escueto 21 culpables por las bombas en los trenes de Madrid. (()) Todos los medios –como escuchábamos en la cadena FOX- ponen el acento en las astronómicas condenas que alcanzan en algunos casos los 40 mil años, aunque solo se cumplan cuarenta -explican- porque la pena de muerte no existe en España.