Cada anuncio de la Super Bowl era una historia diferente. Cuatro horas son muchas horas para aguantarlas delante del televisor. El secreto, contar la vida que pasa alrededor a la misma velocidad que pasa la vida. Ingredientes, pocos. Resultados extraordinarios. Clint Eastwood hace el resto, aunque sea solo para sembrar con su colaboración la esperanza con la que ahora vuelven a soñar en el estado de Michigan y en la ciudad del automóvil -Detroit- que tanto sufrió con la crisis que no escampa. Pagar 3.100 millones de dólares por treinta segundos que suele tener un comercial acaba siendo un lujo en dos minutos para la esperanza... Sueños estadounidenses, soñar hasta con el imposible como corresponde.
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lunes, 6 de febrero de 2012
martes, 8 de febrero de 2011
Dime que ves, te diré quien eres
Se puede, claro que se puede. La Publicidad es una ciencia capaz de ofrecer espectaculares resultados. No siempre es lo mismo, ni tan siquiera utiliza reglas comunes en un mundo donde todo es susceptible de verderse al mejor postor. Hay diferencias que saltan a la vista. En nuestro país, en España, las clases de publicidad se imparten en una facultad donde lo mismo se hacen periodistas que directores de cine. El resultado es evidente: publicitarios, informadores y cinematográficos acaban dándose de bruces en las colas del paro. Hay que inventar una Super Bowl para luego poder aguantar las consecuencias. Las difenrencias empiezan en la cocina y siguen por el cuarto de estar. Este domingo más de 111 millones de espectadores estadounidenses bebian y comian palomitas y galletas delante del televisior. Jugaban a que jugaban ver publicidad trufada con un poquito de deportes. Algunos piensan y segurirán pensando hasta el próximo año y los años venideros que es lo contrario. Se equivocan, es mentira. La Super Bowl es por encima de todo una superfiesta publicitaria. El mensaje, los mensajes son la realidad. Están todos y pueden digerirse de costa a costa y de norte a sur. Venden coches, películas, bebidas de siempre y hasta doritos envueltos en ilusiones de un mundo por venir... Son ellos y cómo ellos. Son como niños porque si no fueran como niños no entrarían en el reino de los cielos. No saben de culos ni de tetas, saben más de dibujos animados, de golpes sin sentido y hasta de ese pasado mejor y de película que se les escapa entre los dedos. Los buenos son así de tontos (o se lo hacen). Los malos se quedan fuera. Es solo un poquito de publicidad, un poquito de ese otro tarro de las esencias que permite a unos pocos recordar que si algunos ladran es porque siguen cabalgando.
PD.- Muy recomendable el artículo de Hank Stuever en The Washington Post.
PD.- Muy recomendable el artículo de Hank Stuever en The Washington Post.
sábado, 31 de enero de 2009
Obama repite en la Super Bowl
Obama vuelve a hacerlo… Estará en los anuncios de la Super Bowl para dirigirse a los soldados estadounidenses en misiones en el exterior. Misiones es el eufemismo de guerra, pero Obama sabe como apañárselas. La cita es en Tampa, estado de Florida, en el que se supone el mayor espectáculo del mundo. La final del fútbol americano pueden llegar a verla unos 100 millones de estadounidenses, sin contar los ciudadanos del mundo que se apuntan a ver tambien los balones fuera. Aquí y ahora no son pepinos sino anuncios publicitarios lo que está en juego. La
cadena NBC dice que sus tarifas para tan magno acontecimiento son de tres millones de dólares por cada treinta segundos. Cuánto tiempo hablará Obama es un misterio, tanto como saber con que atención van a seguirle esos hombres y mujeres de uniforme que desde Afganistán o Irak estarán frente al televisor comiéndose pizza y bebiendo cerveza como manda la tradición. Lo menos importante para Obama será si ganan los veteranos Steelers de Pittsburgh (sus favoritos) o los novatos Cardinals de Arizona. Por no saber, no es importante ni saber cuántos de esos 75 mil espectadores que vivirán el partido en directo han pagado oficialmente hasta 5 mil dólares su capricho de última hora. Qué importa incluso que sea Bruce Springsteen el encargado de amenizar un descanso que hiciera famosa en su día la teta de Janet Jackson. Barack Obama vuela alto. Sabe que una transmisión de la Super Bowl acaba siendo para las empresas de medición de audiencia uno de los 23 de los 50 espacios mas vistos de la televisión. Abogados de la Casa Blanca estudian ya como limitar la imagen comercial del presidente. Pero la vida sigue. Obama, el primero en muchas cosas, no ha conseguido todavía ser el político más visto por la caja tonta. Este domigo, sentado en Casa junto con un grupo de 15 congresistas, conseguirá su propósito con la Super Bowl. Otra cosa diferente es que entre col y col puedan verse lechugas. Los anuncios de este año, como los patrocinadores del gran evento, han cambiado y son diferentes. La crisis llama a las puertas de casi todos, menos de esos valientes que sin ser ya conejitas de Playboy o coches estadounidenses estilo Ford siguen atreviéndose a decir aquí estoy yo con mis soldados.
cadena NBC dice que sus tarifas para tan magno acontecimiento son de tres millones de dólares por cada treinta segundos. Cuánto tiempo hablará Obama es un misterio, tanto como saber con que atención van a seguirle esos hombres y mujeres de uniforme que desde Afganistán o Irak estarán frente al televisor comiéndose pizza y bebiendo cerveza como manda la tradición. Lo menos importante para Obama será si ganan los veteranos Steelers de Pittsburgh (sus favoritos) o los novatos Cardinals de Arizona. Por no saber, no es importante ni saber cuántos de esos 75 mil espectadores que vivirán el partido en directo han pagado oficialmente hasta 5 mil dólares su capricho de última hora. Qué importa incluso que sea Bruce Springsteen el encargado de amenizar un descanso que hiciera famosa en su día la teta de Janet Jackson. Barack Obama vuela alto. Sabe que una transmisión de la Super Bowl acaba siendo para las empresas de medición de audiencia uno de los 23 de los 50 espacios mas vistos de la televisión. Abogados de la Casa Blanca estudian ya como limitar la imagen comercial del presidente. Pero la vida sigue. Obama, el primero en muchas cosas, no ha conseguido todavía ser el político más visto por la caja tonta. Este domigo, sentado en Casa junto con un grupo de 15 congresistas, conseguirá su propósito con la Super Bowl. Otra cosa diferente es que entre col y col puedan verse lechugas. Los anuncios de este año, como los patrocinadores del gran evento, han cambiado y son diferentes. La crisis llama a las puertas de casi todos, menos de esos valientes que sin ser ya conejitas de Playboy o coches estadounidenses estilo Ford siguen atreviéndose a decir aquí estoy yo con mis soldados.
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