Afganistán. La noticia -portada del periódico The New York Times- asegura que la decisión presidencial viene después de meses de estancamiento en la colaboración con las autoridades del gobierno paquistaní. La practica en estos ultimos siete años, había sido primero informar y recibir después la autorización del gobierno de Pakistán. Desde el pasado julio, George Bush ha elegido hacer las incursiones de fuerzas especiales estadounidense sin autorización previa y después –como hizo el pasado miércoles- ofrecer la información y sus resultados al gobierno de Islamabab. "No queda claro exactamente qué figura legal ha invocado Estados Unidos para llevar a cabo redadas, aunque sean limitadas, en suelo de un país amigo" -dice el periodico- que recuerda tambien que el jefe del ejército de Pakistán, general Kayani, ha sido el primero en advertir que "se defenderá la soberanía y la integridad territorial del país cueste lo que cueste" sin "permitirse que ninguna fuerza externa lleve a cabo operaciones dentro de Pakistán".jueves, 11 de septiembre de 2008
Pakistán: primero atacar, despues avisar
Afganistán. La noticia -portada del periódico The New York Times- asegura que la decisión presidencial viene después de meses de estancamiento en la colaboración con las autoridades del gobierno paquistaní. La practica en estos ultimos siete años, había sido primero informar y recibir después la autorización del gobierno de Pakistán. Desde el pasado julio, George Bush ha elegido hacer las incursiones de fuerzas especiales estadounidense sin autorización previa y después –como hizo el pasado miércoles- ofrecer la información y sus resultados al gobierno de Islamabab. "No queda claro exactamente qué figura legal ha invocado Estados Unidos para llevar a cabo redadas, aunque sean limitadas, en suelo de un país amigo" -dice el periodico- que recuerda tambien que el jefe del ejército de Pakistán, general Kayani, ha sido el primero en advertir que "se defenderá la soberanía y la integridad territorial del país cueste lo que cueste" sin "permitirse que ninguna fuerza externa lleve a cabo operaciones dentro de Pakistán".viernes, 9 de mayo de 2008
Pakistán gana al Pentágono
estadounidense, con 33 años de servicio a sus espaldas y militar destacado en la primera guerra del golfo y en Kosovo, había sido comandante en jefe de la prisión militar de Guantánamo de 2004 a 2006. El nombramiento de Hood –anunciado el pasado marzo- fue de inmediato criticado por los medios de comunicación de Pakistán recordando que fue el general responsable de alimentar a la fuerza a los presos que se habían declarado en huelga de hambre y permitir vejaciones contra el Corán de su personal subalterno en la base militar de la isla de Cuba. Tanto el general Jay Hood como el Pentágono han declinado hacer declaraciones sobre una decisión que deja en evidencia la mala imagen que para los Estados Unidos representa Guantánamo, aun a pesar -dice The New York Times que es el periódico que coloca la noticia en su portada- aun a pesar de ser Pakistán un país clave en la lucha contra Alcaeda y el talibán y de haber elevado el rango militar del responsable que con una docena de hombres trabaja en su embajada de Islamabad. lunes, 19 de noviembre de 2007
EEUU recluta soldados en Pakistán
puedan acabar con sus buenas ideas. La noticia es portada del periódico The New York Times y es tan sorprende como real. Si la lucha contra alcaeda y el talibán se pone muy cuesta arriba, los jerarcas de la seguridad estadounidenses han pensado que buscar reclutas soldados entre las tribus de las fronteras con Afganistán puede ser la mejor solución para combatir el terrorismo. La idea aplicada ya en la región de Al Ambar en Irak solo debe engrasarse con millones de dólares, lo que sobra cuando se habla de guerras. El periódico insinúa que un nuevo recluta paquistaní podría ganarse un sueldo de 64 mil dólares, mucho dinero –tentación contante y sonante- como para poder renunciar a la supuesta aventura de tirar tiros por sus montañas jueves, 15 de noviembre de 2007
Musharrak si, Musharraf no
La administración Bush sigue deshojando todavía la margatira, sin decidir muy bien cual debe ser su mejor
estrategia a seguir en Pakistan, donde la suerte el general Musharraf -su amigo y aliado estos últimos seis años- es cuanto menos incierta. La misión del viaje a Islamabab del diplomático y segundo del ministerio de asuntos exteriores John Negroponte es todavía este jueves incierta para casi todos, a pesar de que fue en la reunión del miércoles en la Casa Blanca donde la secretaria de estado Rice y el jefe del Pentágono Gates hicieron su diagnóstico para que George Bush tuviese todas las cartas sobre la mesa. Los medios de comunicación estadounidenses se limitan a sondear fuentes que no citan para decir que la estrategia pasa por tener siempre alternativas. Una primera salida, la más inmediata, es conceder al ejercito paquistaní y a sus generales –el moderado Parvez Kayani es la alterntiva- un voto de confianza en la estabilización futura del país. Negroponte intentará tender puentes entre Musharraf y Bhuto cada vez mas imposibles porque el actual jefe del estado y del ejercito no quiere ni oir hablar de levantar el estado de emergencia. Las detenciones de los últimos días, la represión de una dictadura militar que se ve en peligro, no ayuda para que el amigo estadounidense pueda actuar sin manchase las manos. Los intereses pueden hasta resultar enfrentados, pues los combates del ejercito paquistani en las montañas y frontera del noroeste con restos del talibán y Alcaeda son al parecer desmoralizadores. Hace solo unos días se sabía que Musharraf autorizaba un intercambio de prisioneros. Veinticinco guerrilleros eran liberados a cambios de 230 soldados paquistanies detenidos el pasado agosto. La solución con Pakistán tendrá por desgracia que esperar, sin olvidarse los demócratas estadounidense -incluso algún candidato presidencial como el senador Biden- sin olvidarse de recordar que Pakistán con mas de doscientos millones de habitantes es una potencia con peligrosas y reales armas de destrucción masiva en sus mano que deberían haber preocupado mucho antes a esos halcones que tanto gustan de elaborar guerras preventivas en países a los que incluso –fue equivocado en el caso de Irak- se les supone programas nucleares que luego resultan inexistentes.
jueves, 18 de octubre de 2007
Solidaridad y preocupación con Pakistán
La inestabilidad en Pakistán, el amigo y aliado con armas nuclear, es la preocupación general que se multiplica en los medios de comunicación estadounidenses. En esos informativos de noche, en televisión, se hacia la pregunta del millón. ¿Quien se beneficia del atentado, el presidente Musarraf o el terrorismo? El gobierno estadounidense –a través del portavoz del ministerio de exteriores- dice rezar con los familiares de la victimas. "No hay justificación política para el asesinato de gente inocente. Estados Unidos -dice Tony Casey- apoya al pueblo pakistaní en la eliminación de las amenazas del terrrorismo y en la construcción de una sociedad abierta, democrática y pacífica.