los milagros Madoff, noble francés con castillo de familia, marinero de postín... Thierry se ha ido a pique encerrado en su oficina y después de elegir para cenar una alta dosis de barbitúricos. Suicidio en la neoyorkina Madison Avenue. Lo que faltaba para que la caja de los truenos del timo Madoff no acabe de cerrar ni capítulo, ni historia. Thierry Magon de La Villehuchet tenía 65 años y pasaba por ser un empresario de altos vuelos. La noche del pasado lunes, cosa sorprendente para sus mas allegados compañeros, Thierry elegía quedarse en el despacho del que la policía le sacaba con los pies por delante y en sábana blanca a primeras horas del martes. Su vida y milagros ha quedado retratada en la bíblia económica que quiere seguir siendo The Wall Street Journal. Nada es lo mismo, pero Thierry debe haber encontrado así su último minuto de gloria. Su verdadera historia quedará sellada por otra pirámide de silencio muy distinta a la que por todo el ancho mundo ha dejado un reguero de estafas que supera los 50 mil millones de dólares. Los ricos tambien lloran por Navidad. Paradojas. Thierry Magon -que no Magoo- estaría vivito y coleando si sus huestes de seguridad, el vigilante nocturno de sus oficinas, hubiese podido abrir la puerta cerrada de ese despacho en el que oficializaba el rito del suicidio como última inversión. Lástima, el vigilante no había tenido nunca la llave de la puerta de su jefe.miércoles, 24 de diciembre de 2008
Suicidio en el caso Madoff
los milagros Madoff, noble francés con castillo de familia, marinero de postín... Thierry se ha ido a pique encerrado en su oficina y después de elegir para cenar una alta dosis de barbitúricos. Suicidio en la neoyorkina Madison Avenue. Lo que faltaba para que la caja de los truenos del timo Madoff no acabe de cerrar ni capítulo, ni historia. Thierry Magon de La Villehuchet tenía 65 años y pasaba por ser un empresario de altos vuelos. La noche del pasado lunes, cosa sorprendente para sus mas allegados compañeros, Thierry elegía quedarse en el despacho del que la policía le sacaba con los pies por delante y en sábana blanca a primeras horas del martes. Su vida y milagros ha quedado retratada en la bíblia económica que quiere seguir siendo The Wall Street Journal. Nada es lo mismo, pero Thierry debe haber encontrado así su último minuto de gloria. Su verdadera historia quedará sellada por otra pirámide de silencio muy distinta a la que por todo el ancho mundo ha dejado un reguero de estafas que supera los 50 mil millones de dólares. Los ricos tambien lloran por Navidad. Paradojas. Thierry Magon -que no Magoo- estaría vivito y coleando si sus huestes de seguridad, el vigilante nocturno de sus oficinas, hubiese podido abrir la puerta cerrada de ese despacho en el que oficializaba el rito del suicidio como última inversión. Lástima, el vigilante no había tenido nunca la llave de la puerta de su jefe.viernes, 1 de agosto de 2008
Anthrax, un caso con misterioso suicidio
La noticia tiene sorpresa por partida doble y es portada de la edición de hoy en Los Angeles Times. El FBI había puesto hilo para llegar a descubrir los atentados con amtrax que aterrorizaron al país después del 11 de septiembre del 2001, unos envíos postales de polvos blancos que llegaron a costar la vida a cinco personas.(()) Esta es la entrevista que hace unos minutos la CNN hacia a Tom Ivins, confirmando el suicidio de su hermano Bruce, científico especialista en biodefensa que se ha pasado los últimos 18 años dedicado a la investigación en los laboratorios nacionales de Maryland a las puertas de Washington DC. Los Angeles Times, como tambien confirma Bruce Ivins, relaciona el aparente suicidio del científico con las investigaciones del FBI que –dice Bruce- le relacionaban con el caso desde hace año y medio. El envío de cartas con ántrax es uno de los casos sin resolver que desde mayo del 2001 trae en jaque la policía. El científico Bruce Ivins fallecía el pasado martes en un centro hospitalario después de ingerir una dosis mortal de barbitúricos.