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jueves, 16 de julio de 2009

Mujeres y glamour

Mujeres. Son mujeres y son centro de atenciones. Una es la primera dama de los Estados Unidos. Es negra y descendiente de esclavos. Otra es latina, criada en el neoyorkino barrio del Brows por una viuda puertorriqueña. Michelle es la esposa del presidente. Sonia es la primera latina camino de sentarse en el Tribunal Supremo de la nación. La primera dama y la primera magistrada tienen en común representar a minorías. Queriéndolo o sin querer ellas solas son diferentes. Además son mujeres y en este mundo en el que vivimos ser mujer también imprime carácter. Estados Unidos no vive en la paridad. Obama tiene otros asuntos en su agenda. Vive demasiado preocupado por los problemas del mundo como para dedicarse a poner en su cabeza números que no sean los de la crisis económica que le quitan el sueño. El presidente de los Estados Unidos vive junto a Michelle un sueño hecho realidad. Todavía ahora hay quien se dedica a ponerle notas a los modelitos que usa su esposa. Mal gusto, pensarán muh@s después de recriminar a los medios seguir siendo tan machistas. La solución pasa por no hablar de trapos e intentar descubrir las esencias. Entonces, Sonia Sotomayor se pone seria y hace un examen en busca de nota. Cuatro días y muchas horas de preguntas provocan respuestas peligrosas. Nadie habla de los trajes de Sonia, pero su filosofía jurídica ha tenido que aguantar hasta acusaciones de discriminación. La magistrada no se anda con rodeos. Recuerda que los latinos como ella son inteligentes y se salen de la estadística. Sonia ha querido romper el cliché de minoría pero no ha podido renunciar a la que es su condición. La vida es así de fácil o así de complicada. Eres mujer, primera dama, primera magistrada, negra, latina... Todos van a recordártelo como si no saltase a la vista. Será una consecuencia más de la paridad en el país en el que menos piensan en la paridad. Otra cosa es la raza y describirte a ti mismo cuando llenas papeles oficiales. Michelle es afroamericana. Sonia es latina. Dos mujeres que trabajan por hacer a su manera un país más justo y libre. Dos mujeres que por su condición de serlo son parte de un glamour que nunca han sentido hasta ahora presidentes o jueces (tan solo en apariencia). Gajes del oficio y de las diferencias.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Latinos a go-go



Han pasado solo unas horas y la cantinela ya está en marcha... The New York Times no puede resistirse al movimiento. Hay que preguntar a los hispanos de Miami, Chicago o Nueva York sobre la propuesta Sonia Sotomayor. Estamos donde estábamos, donde han estado siempre los latinos. La minoria mayoritaria de los Estados Unidos vuelve a hablar por sus heridas. No hay cristiano que pueda pensar que Puerto Rico es igual que México. Ni mucho menos, que un cubano va a sentirse orgulloso porque un mexicano llegue al gobierno de Obama. Ser latino es más que un apellido, serlo en los Estados Unidos es llevar el carnet de identidad en la boca. Sonia Sotomayor es la linea,  pero no el bingo que permita a los analistas recomponer sus pensamientos. Otra vez estamos en las mismas. Los más rápidos en desenfundar hablan de la cuota Obama para con los latinos y su agradecimiento por haberle llevado a la Casa Blanca. Es mentira, pero queda bien para justificar lo que nunca tuvo justificación. Obama no ha contado con muchos latinos por ser negro. Hay que recordárselo a muchos mexicanos demócratas en California que acabaron tapándose la náriz para votar el pasado octubre. La idea de un presidente que favorece a los latinos es siempre socorrida. Funcionó con el último Buch, funciona ahora con Obama. Es la única solución, el necesario espíritu solidario con el que llegar a abrir la caja de los truenos. La asignatura pendiente son  doce millones de sin papeles. Latinos. La administración Obama ha repartido cargos y prevendas. Barack Obama no es tonto. Su travesía por el desierto le ha permitido hacerse con su particular libro de ruta. Hasta después de las elecciones, hasta después de ganar la Casa Blanca, el único que le defendía abiertamente en español era el trasquilado gobernador Bill Richardson. El resto, calladitos o utilizando el inglés como los de Obama usaban a los españoles para sacarles otros colores. La fiesta mas soprendente del Washington demócrata, antes de la coronación del nuevo presidente, fue la fiesta que los latinos organizaron en Union Station el domingo antes del 20 de enero. Todavía ahora algún mexicano recuerda aquel pastiche con particular vergüenza ajena. Obama dió muchas calabazas aquellos días. Problemas de agenda, se decía. Los latinos no vieron a su presidente bailar con la primera dama. Eso fue una primera señal de que los favores se ganan y no se regalan. Aquella fiesta tenía como estrella al español Alejandro Sanz. Muchos latinos no se lo han perdonado, no Alejandro, sí a los organizadores demócratas del presidente. Ser español en los Estados Unidos no es ser latino. Ser mexicano tampoco es ser salvadoreño, ni puertoriqueño, ni hondureño, ni argentino, ni chileno...  Claro que siendo realista, ahora hay que ser coreano para estar en la cabeza del Presidente. 

martes, 26 de mayo de 2009

Sonia Sotomayor, camino del Supremo

Sonia Sotomayor, 54 años, puede llegar a lo más alto de la carrera judicial. Hace medio siglo, Sonia era una niña boricua en las calles del Bronx neoyorkino. Ahora está a punto de convertirese en la primera mujer hispana que llega al Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Barack Obama sigue siendo el presidente sorpresas. Sonia Sotomayor había salido en los papeles como aspirante a suceder al juez Souter. Ahora, en la Casa Blanca esperan hacer el anuncio oficial. La niña que decidía estudiar leyes atraida por la serie televisiva Perry Mason será juez de jueces en la republica presidencialista de los Estados Unidos. Sonia ha hecho toda su carrera pisando fuerte y con una jeringuilla en la mano. Ese fue su primer expediente, casi antes que su primer aprobado. Recién llegada a Nueva York, desde Puerto Rico, debutaba como diabética. Un año más tarde, solo con con nueve, perdía a su papa y se veía condenada a ser toda una mujer. Sonia Sotomayor puede mezclar experiencia con sabiduría. Es el candidato que buscaba el presidente Obama después de una carrera judicial a la que tanto encubraron republicanos como demócratas. Desde esta mañana, los senadores estadounidenses sabrán que tienen pendiente un examen. Sonia seguirá mientras tanto en su juzgado federal de Nueva York impartiendo justicia. Este martes, tendrá que ponerse un poco más de insulina. Cuando las emociones son fuertes, los números se disparan. Y no todos los días se recibe la noticia de convertirse en la primera mujer que puede sentarse en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos diciendo muchas gracias en un perfecto español. Contestarios y críticos no van a faltarle en el intento. A estas horas ya hay pagina en la red faceboock bajo el slogan Stop Sotomayor.