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martes, 23 de marzo de 2010

Reforma sanitaria con vuelta de hoja

La mano izquierda de Barack Obama ha conseguido hacer ley una promesa electoral que después de un año largo parecía condenada al fracaso. El presidente de los Estados Unidos ha logrado una reforma sanitaria descafeinada que deja de nuevo dividido al país en dos mitades. Esta vez, la primera enseñanza que debería aprender la Casa Blanca es que las leyes en Washington se sacan solo adelante a cara de perro. El bipartidismo es tan radical como necesaria una mano capaz de mecer la cuna. La reforma sanitaria que desde hoy da sus primeros pasos no estará concluida hasta el año 2014. La letra menuda tendrá tiempo de adaptarse a las necesidades presupuestarias. Obama ha firmado con la izquierda pero se ha puesto a rezar para que el empleo crezca y el déficit pueda parar de crecer como ha crecido la desatención sanitaria hasta ser la eterna compañera de más de 35 millones de estadounidenses. La reforma que ahora llega ha sido calificada por casi todos de histórica. Seguro sanitario para todos y por obligación es la receta. Hay quien se atreve a calificarla de esquinazo definitivo a la era Reagan de la que Bush y sus adlateres supieron sacar pingües beneficios. Esta ley será tambien la mejor tarjeta demócrata para este año electoral donde todo puede ser posible. Ahora nadie puede dormirse en los laureles. Esperan tiempos difíciles. Hay lecciones que saltan a la vista. No será solo con esta ley con la que Obama se gane un segundo mandato. Además, Obama no habría sido nadie sin Nancy Pelosi quemándose las pestañas. Ella ha sido la encargada de sacar a los demócratas del atolladero. La primera y -quien sabe si la única- en haber comprendido como funciona Washington en la Colina del Capitolio. Los resultados saltan a la vista. No hay republicano convencido de haber dado a luz nada bueno. Ni un seguro médico de tercera división para los que nada tienen puede levantar la moral de los ofendidos republicanos. Hablar de subir impuestos, abuso de poder, alterar las reglas constitucionales, primar lo federal sobre lo estatal... siempre ha dado buenos resultados. Los cuchillos seguirán en alto para que unos y otros puedan montar sus trincheras particulares en los campos de batalla. La ley federal que aprueba la reforma sanitaria se encontrará mañana con la respuesta airada de algunos fiscales estatales. Nada nuevo bajo el sol, nada que no pueda convertirse en un nuevo duelo electoral este año en el debe renovarse la Cámara de Representates y un tercio del Senado. Así son las cosas, así y las que nos esperan... Descubrir antes que nada la aplicación real de la reforma sanitaria. Esperar, esperar a que la ley que obliga a tener seguro y pagárselo a 35 millones de ciudadanos no tenga que acabar siendo votada en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

lunes, 22 de marzo de 2010

Obama dice gracias

Barack Obama ha vuelto a hacColor del textoeColor del textorlo. El presidente de los Estados Unidos ha utilizado de nuevo los mensajes en internet. Sin perder un minuto, la buena nueva quemaba en sus manos. El Congreso -después del aprobado por los pelos de la Cámara de Representantes- puede ponerle en su mesa la Ley de la Reforma Sanitaria. Una norma tan importante para algunos como aquellos logros inolvidables conseguidos en el siglo XX. La Carta de los Derechos Civiles se antoja hoy para muchos como un preémbulo a la tan ansiada reforma sanitaria. Esta vez, dice el presidente, conseguimos garantizar de un plumazo el primer derecho de todos. El derecho a la salud después de haber llegado a este mundo. Obama solo sabe dar las gracias porque la letra menuda hay todavía que descubrirla. Las pautas generales son un primer escenario para obligar a cualquier ciudadano a tener un seguro para ese coche llamado salud. El secreto va a ser precisamente ese. Quien no tiene dinero no compra un coche y no se ve obligado a comprar ningun seguro. Esa es la diferenecia. La salud es un bien que obliga a todos. Desde hoy, la salud es un coche. Un coche que conducen los ciudadano estadounidenses y por el que cada uno tendrá que abonar su seguro. Esa es la madre de todas las batallas. Conseguir que los 35 millones de ciudadanos estadounidenses hasta hoy sin ambulancia pasen por ventanilla. Las soluciones no están todas escritas en las 153 páginas que van a tener que corregir en el Senado antes que Obama estampe su firma en la nueva ley. Las soluciones están en el día en día, en saber qué hay y seguirá habiendo seguros contra terceros y seguros a todo riesgo. Las diferencias no se borran de un plumazo, pero se corrigen. La caja de todos sigue temblando en los Estados Unidos, pero después de socorrer a los bancos bueno es pensar que van a socorrer a los que menos tienen. Un seguro de salud es un primer regalo para seguir luchando en este mundo en el que solo se puede estar vivo. Se acabaron las angustias dice el presidente Obama mientras otros le miran de reojo. Todo será cuestión de saber qué pasa con la pasta. Quien pone y de dónde sale la ayuda sanitaria a quienes la necesitan y no pueden pagarla. Cómo se controla el gasto desorbitado y la mala gestión de las ayudas ahora para mayores y necesitados. Qué van hacer las aseguradoras privadas con las reclamaciones de abusos y sus soluciones unilaterales al despedir a los asegurados que no les interesan. Cómo será y quien el responsable de dar y poner el cascabel al gato. Barack Obama lo sabe y por eso escribe. Lo primero, es lo primero. Gracias, muchas gracias a todos. Ahora solo queda volver a la carga, volver a empezar, con esa esperanza que mueve montañas sabiendo que nada es imposible.

LA CARTA

Magin. For the first time in our nation's history, Congress has passed comprehensive health care reform. America waited a hundred years and fought for decades to reach this moment. Tonight, thanks to you, we are finally here. Consider the staggering scope of what you have just accomplished: Because of you, every American will finally be guaranteed high quality, affordable health care coverage. Every American will be covered under the toughest patient protections in history. Arbitrary premium hikes, insurance cancellations, and discrimination against pre-existing conditions will now be gone forever. And we'll finally start reducing the cost of care -- creating millions of jobs, preventing families and businesses from plunging into bankruptcy, and removing over a trillion dollars of debt from the backs of our children. But the victory that matters most tonight goes beyond the laws and far past the numbers. It is the peace of mind enjoyed by every American, no longer one injury or illness away from catastrophe. It is the workers and entrepreneurs who are now freed to pursue their slice of the American dream without fear of losing coverage or facing a crippling bill. And it is the immeasurable joy of families in every part of this great nation, living happier, healthier lives together because they can finally receive the vital care they need. This is what change looks like. My gratitude tonight is profound. I am thankful for those in past generations whose heroic efforts brought this great goal within reach for our times. I am thankful for the members of Congress whose months of effort and brave votes made it possible to take this final step. But most of all, I am thankful for you. This day is not the end of this journey. Much hard work remains, and we have a solemn responsibility to do it right. But we can face that work together with the confidence of those who have moved mountains. Our journey began three years ago, driven by a shared belief that fundamental change is indeed still possible. We have worked hard together every day since to deliver on that belief. We have shared moments of tremendous hope, and we've faced setbacks and doubt. We have all been forced to ask if our politics had simply become too polarized and too short-sighted to meet the pressing challenges of our time. This struggle became a test of whether the American people could still rally together when the cause was right -- and actually create the change we believe in. Tonight, thanks to your mighty efforts, the answer is indisputable: Yes we can. Thank you, President Barack Obama

jueves, 10 de septiembre de 2009

Mentiroso

No es normal. Ha sido como si un elefante se hubiese sentado en la Colina del Capitolio. El elefante republicano se llama Joe Wilson. Es un representante del Sur de Carolina. Anoche le llamó mentiroso al Presidente de los Estados Unidos. No es normal, por eso su imagen y sus gritos están en casi todos los medios de comunicación. La segunda oportunidad en la que Barack Obama se dirigía al Congreso de los Estados Unidos -Senado y Cámara de Representantes en sesión conjunta-en la segunda oportunidad salieron chispas. Hubo censura. No en el mensaje del presidente Obama. Sí en la pataleta airada de los conservadores más chillones. Algunos enseñaron la patita nada más verse en el hemiciclo. Un puño en alto, aunque sea el derecho pero siendo el del portavoz de la minoría puede resultar llamativo. Habia que verlo para creerlo. Había que estar en el ajo para entenderlo, para que las imágenes oficiales no pudieran ahorrarnos detalles. Hubo de todo, como en botica. Papeles al aire con los que se suponía primeros desarrollos de una hipotética y necesaria reforma sanitaria. Papelones o carteles con la incripción WHAT BILL?. Y gritos, gritos como el del representante Wilson llamando mentiroso al presidente de los Estados Unidos. La patata caliente sigue en el tejado. Se lanzan dardos envenenados, pero los números son reales como escarpias. La pobreza en el país más industrializado del planeta ha crecido del 12.5% al 13.2% en tan solo un año. Los estadounidenses sin cobertura sanitaria han saltado de los 45.7 millones a los 46.3. No pasa nada, las encuestas y los censos aguntan siempre lo que se les eche. No es lo peor, en el 2006 eran 47 los millones de estadounidendes sin seguro sanitario Quien no se consuela es porque no quiere. Unos llaman mentiroso al presidente. Otros, Obama sin ir mas lejos, solo dicen que cinco compañias son las encargadas de ofrecer seguros de salud en 34 estados de los 50 de la unión. En Alabama, solo BlueCross puede hacer y deshacer entre el 99% de sus ciudadanos. Es el país de Alicia y el país de las maravillas. Hasta esta mañana, el vicepresdente Joe Biden se atreve a pronosticar que para antes del próximo Thanksgiving la reforma sanitaria será una realidad.

viernes, 13 de marzo de 2009

La reforma sanitaria que no llega

La reforma sanitaria en los Estados Unidos es una de la tres patas al banco que Barach Obama quiere instalar en el parque del futuro. Sus mensajes repiten desde hace tiempo una asignatura pendiente en un país donde más de una cuarta parte de la población carece de seguro sanitario. La visita al médico para tratar a un enfermo, la infección con fiebre que necesita de antibióticos, la vacuna obligatoria con la que presentarse en la escuela, las medicinas recetadas para aliviar los dolores... todo vale y todo de paga en un pais donde la sanidad es parte del gran negocio. A finales del pasado año, mi familia estaba asegurada por 1.400 dólares mensuales. A pesar de esa tarifa alta, una parte fija de las consultas -25 $, generalmente- y muchas medicinas se acababan pagando en su totalidad. Las empresas de seguros sanitarios y las farmacéuticas son al final quienes marcan e imponen su ley. La reforma debería empezar por reconocerlo, pero los padres de la patria saben que esa revolución podría acabar menoscabando sus propias influencias. Hace unas semanas, la Casa Blanca organizaba una cumbre de salud a bombo y platillo. Es difícil entender y explicar en español de qué va esta fiesta y mucho más difícil todavía si se pretende seguir en los medios de comunicación. El debate -si quiere hacerse de verdad- promete ser de colisión de trenes. Siempre queda la formula descafeinada, la formula que por desgracia es la que en estos días parece llevar las de ganar. Estados Unidos estudia su futuro sanitario sin contemplar el llamado sistema de pagador único. Esa filosofía esconde una solución a priori altamente peligrosa: acabar con los intermediarios y en primera persona con las agencias o aseguradoras privadas. Barack Obama lo sabía y lo sabe, pero ha preferido tener cerrarada esa puerta para soñar con lo posible. El Congreso estudia un proyecto descafeinado con el que aplacar las mas urgentes necesidades. Mas ciudadanos asegurados pero con aseguradoras a las que pagar incluso desde el gobierno. John Conyers, democráta por Michigan, se encarga hasta donde le dejan de ser el pepito grillo de las conciencias. Hace unos dias trataba de que Marcia Angell y Quentin Young fueran invitados a la cumbre sanitaria de la Casa Blanca. Se quedó con las ganas, entre otras muchas razones porque el presidente Barack Obama sabe muy buien como se las gastan y qué defienden la primera mujer en ocupar el cargo de editora jefe del New England Journal of Medicine y el que fuera el médico del Rev. Martin Luther King Jr. cuando éste vivía en Chicago. La reforma sanitaria que algunos quieren y que nadie hoy explica en los Estados Unidos es la que trata de evitar pagar por la salud a intermediarios que finalmente han acabado convirtiéndola en un gran negocio.

jueves, 28 de febrero de 2008

Alerta, hepatitis y SIDA

Cuarenta mil pacientes del Centro de Endoscopia de Nevada, clínica situada en Las Vegas, cuarenta mil pacientes han sido convocados con urgencia después de que el centro sanitario descubriera que seis de sus enfermos habían sido infectados con con hepatitis C por una mala practica médica.(()) Las primeras noticias, conocidas anoche, se han multiplicado hoy a través de medios como radio y televisiones –escuchamos el planteamiento que ofrecía hace unos minutos la CNN- advirtiendo que el Centro de Endoscopia trata de evitar la alarma pero quiere al mismo tiempo prevenir mas que lamentar posibles contagios no solo de hepatits sino con el virus del sida. Las autoridades sanitarias de Nevada han tomado ya cartas en el asunto. El Centro de Endoscopia advierte que los contagios pueden haberse originado desde hace años –se habla de operaciones, transfusiones y anestesias practicadas en el 2004- aunque los primeros casos y la primera alerta ha sido detectada desde el pasado enero. La próxima semana serán 40 mil los pacientes de este centro de Las Vegas quienes recibirán cartas para presentarse a revisión.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Irak sale por un pico sanitario

La caja de las cuentas de la guerra en Irak ofrece números extraordinarios incluso para el dia que se acabe. La organización Médicos por la Responsabilidad Civil ha presentado un estudio en el que calcula en 650 mil millones de dólares el gasto de atención medica que deberá dedicarse a los heridos y veteranos de esa contienda que hasta el momento, eleva la cifra de heridos por encima de los 60 mil con el porcentaje mas alto de amputaciones que se recuerde en la historia. La organización médica aprovecha para hacer su interpretación particular de la desproporción manifiesta que existe entre muertos 3800 y esa gran cantidad de heridos casi de uno a ocho que arroja hasta ahora la guerra de Irak. El contraste se hace aun mayor si se compara con otros conflictos. En Vietnam la proporción era de un muerto por cada tres heridos y en la segunda gran guerra de uno a dos. Mejores armaduras de protección y nuevas y mas eficaces técnicas médicas en el campo de batalla explicarían todas estas cifras.