Jota todavía espera, pero San Iker Casillas ha conseguido que Sara Carbonero acabe el Mundial de Sudáfrica convertida en la novia de España. Así se hace, le dicen desde las redes sociales al portero campeón del mundo. Iker ha conseguido llevarse el gato al agua. La gota ha pasado de chaparrón a borrasca. Quienes acusaban al de Móstoles de estar distraido por la reportera enamorada han acabado dando su brazo a torcer. Gracias a Sara hoy ¨la roja¨ España canta victoria. Primero fue el suplente Reina quien le dijo a Casillas por dónde iban los paraguayos a tirarle un penalti. Este domingo ha sido Sara la encargada de ayudar a Iker a parar a los holandeses. El beso del capitán español cierra un mundial apasionante. Rompemos hasta las estadísticas. España es la primera de los nueve paises que han alcanzado el título dejándose ganar el primer partido. Hasta en eso hay que ser diferentes. San Iker se lleva los guantes de oro que la FIFA no ha querido convertir en bota para el ahora barcelonista Villa. El fútbol y este oro han terminado siendo como el estatut y el tribunal constitucional. Ladran luego cabalgamos. Ahora Iker solo tiene que decirle a Sara cuando es la boda. Tele 5 y Jota tendrán la orpotunidad de darnos en directo la primicia. Mientras tanto hay que saborear el éxito, compartir las alegrias y hasta los besos. Aprovechar el oro y el primer impulso de los enamorados para aprender tambien que los goles, como las banderas y los idiomas que hablamos en España, son o deberían ser de todos y para todos. Y las exclusivas, dejarlas en Tele 5 para Sara Carbonero y San Iker Casillas.
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lunes, 12 de julio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
España
Nos va la marcha y no tenemos remedio. Estamos con el fútbol a vueltas. Será el opio del pueblo, sí, pero en estos tiempos que corren, el fútbol es su mejor fotografía. Me gusta ver, escuchar y leer comentarios de todo pelaje. Los hay blancos, amarillos y negros. Todos diferentes, como cada selección y cada
seleccionado. La pasión puede siempre colarse por una rendija. El truco pasa por ser frio a la hora de los análisis. Es dificil, pero no imposible. Si se consigue, el retrato de España es un calco de la mejor realidad. Hay una selección que puede llegar muy alto, pero su primer enemigo está en casa. Somos así y no habrá dios que nos cambie. El aficionado español es derrotista. Su naturaleza de siglos hace que siempre nos veamos volviendo a casa antes de lo previsto. Será un desastre no pasar a cuartos, no llegar a semifinales y no ganar la final. Si fuera al revés tampoco estariamos para tirar cohetes. La crisis aprieta y por una vez hasta casi ahoga. A estas alturas ni estamos para repartir primas. Ni estamos, por no estar, ni para gastar millones en fichajes. Y estos chicos ya no son lo que eran, dicho por ese brujo Aragonés que habla cada partido desde la tele de AlJazira. Somos ácidos hasta cuando queremos hacer coña del respetable. Ganar partidos es casi perderlos y perderlos es quedar eleminados. Animar es remar contra corriente. Hay que ser ofensivo, siempre vivir al ataque aunque sea contra molinos de viento. La esperanza es gran palabra para los vecinos de enfrente. Ver la viga en el ojo ajeno nos ha convertido en la mejor fábrica europea de ladrillos. Somos especialistas en dejar hablar a todos de todo. Sabios y sabrosos, con el siempre preciado adorno del peregil. Quemamos en la hoguera de las vanidades al primero que se nos cruza en el camino. Heroes o villanos, nos durán tanto como un caramelo a la puerta de un colegio. Viva España y el último que pida una subvención. La subvención al pizarrón ahora que el mundo se ha metido en la fiebre de la competencia. Estos chicos, si ganan el mundial, van a cobrar una pasta. Ese fue el primer aldabonado. Leña al mono, leña a la gallina de los huevos de oro. Hay que pedir al papa estado que nos proteja con su manto. Luchar contra los fichajes millonarios es una obligación en estos tiempos que corren. Es mejor subvencionar que hacer negocios para ganar dinero. España ha inventado su propio sistema. Hablan, luego cabalgamos. Somos el mejor estado para el bienestar en un bienestar que se nos escapa de las manos. Somos los mejores, porque somos los de siempre. Jugamos a perder aunque a veces hasta ganamos. Ganamos pero no lo sufiente. Metemos goles pero otros golean y tanto como nosotros hubiesemos tenido que golear La autocritica es nuestra ciencia y nuestro mejor desarrollo. Sí, pero... Somos así y no tenemos remedio.
seleccionado. La pasión puede siempre colarse por una rendija. El truco pasa por ser frio a la hora de los análisis. Es dificil, pero no imposible. Si se consigue, el retrato de España es un calco de la mejor realidad. Hay una selección que puede llegar muy alto, pero su primer enemigo está en casa. Somos así y no habrá dios que nos cambie. El aficionado español es derrotista. Su naturaleza de siglos hace que siempre nos veamos volviendo a casa antes de lo previsto. Será un desastre no pasar a cuartos, no llegar a semifinales y no ganar la final. Si fuera al revés tampoco estariamos para tirar cohetes. La crisis aprieta y por una vez hasta casi ahoga. A estas alturas ni estamos para repartir primas. Ni estamos, por no estar, ni para gastar millones en fichajes. Y estos chicos ya no son lo que eran, dicho por ese brujo Aragonés que habla cada partido desde la tele de AlJazira. Somos ácidos hasta cuando queremos hacer coña del respetable. Ganar partidos es casi perderlos y perderlos es quedar eleminados. Animar es remar contra corriente. Hay que ser ofensivo, siempre vivir al ataque aunque sea contra molinos de viento. La esperanza es gran palabra para los vecinos de enfrente. Ver la viga en el ojo ajeno nos ha convertido en la mejor fábrica europea de ladrillos. Somos especialistas en dejar hablar a todos de todo. Sabios y sabrosos, con el siempre preciado adorno del peregil. Quemamos en la hoguera de las vanidades al primero que se nos cruza en el camino. Heroes o villanos, nos durán tanto como un caramelo a la puerta de un colegio. Viva España y el último que pida una subvención. La subvención al pizarrón ahora que el mundo se ha metido en la fiebre de la competencia. Estos chicos, si ganan el mundial, van a cobrar una pasta. Ese fue el primer aldabonado. Leña al mono, leña a la gallina de los huevos de oro. Hay que pedir al papa estado que nos proteja con su manto. Luchar contra los fichajes millonarios es una obligación en estos tiempos que corren. Es mejor subvencionar que hacer negocios para ganar dinero. España ha inventado su propio sistema. Hablan, luego cabalgamos. Somos el mejor estado para el bienestar en un bienestar que se nos escapa de las manos. Somos los mejores, porque somos los de siempre. Jugamos a perder aunque a veces hasta ganamos. Ganamos pero no lo sufiente. Metemos goles pero otros golean y tanto como nosotros hubiesemos tenido que golear La autocritica es nuestra ciencia y nuestro mejor desarrollo. Sí, pero... Somos así y no tenemos remedio.jueves, 20 de agosto de 2009
Noche en el Nou Camp

Las noches de fútbol en el Nou Camp tienen muy poco que ver con las noches del Gamper. Esta noche fue diferente, tan diferente que fue la primera en la que Enya y Mario se apuntaron a vivirla en directo desde las gradas de un estadio compartiendo ilusiones. Lo menos importante, el resultado. Jugaron los chicos de la cantera frente a un Manchester City que dicen recogerá en Europa la antorcha encendida por el Chelsea. Barça de Pep con presentación a la catalana. Fue un quiero y no puedo, pero para mis chicos suficiente. Estábamos en el Camp Nou y nos lo habíamos ganado a pulso. Pasamos por taquilla, las taquillas que en un abrir y cerrar de ojos vendieron cerca de 98 mil entradas. Todos pagan porque la causa humanitaria se lo merece. Camiseta de estreno y camiseta única para la ocasión. Cambios y mas cambios. Un fiesta con sabor agridulce por el resultado y mucho peor entre bambalinas. Lo que no se ve, lo que no sale por televisión es deplorable. Agua caliente a 38 grados. Colas insoportables para llegar a la nada. Perritos calientes, lomos o butifarra para esconderse en entrepanes que se abren a mano. Dinero, euros que van y vienen entre el color blaugrana de una noche ardiente. Esto es lo que siempre marcará las diferencias. La improvisación al poder y nunca más una reclamación que pueda sobre pasar a la mala leche. Es este el país de la inocencia. Todo es posible, hasta pasar una noche de lo que pudo ser fútbol en las gradas del Nou Camp. Una noche en Barcelona, una noche en medio de la llamada crisis que tambien ha cerrado por vacaciones.
jueves, 25 de junio de 2009
Un milagro llamado fútbol
Milagro sobre la hierba. Estados Unidos es tan diferente como España cuando habla de fútbol. A veces, lo curioso pasa por leer curiosos titulares de portada en periódicos tan sesudos como The New York Times. La ocasión la pintan calva. El milagro ha sido ver como Estados Unidos ganaba por dos goles a cero al mejor equipo del mundo. Los
calificativos son todos copiados literalmente de la crónica que en adelanto digital se decanta por explicar lo que muchos españoles no saben. Aquí el fútbol, además de ser palabra reservada al llamado fútbol americano, debe llamarse soccer de andar por casa. No tiene excesivo predicamento pero apuesto a que muy pronto, si este país se lo propone, darán que hablar y se vestirán de oro en alguno de los próximos mundiales. El deporte rey de Europa llegaba a los Estados Unidos como condición previa para poder organizar aquí el campeonato del mundo del 94 en el siglo pasado. Ha llovido poco desde entonces y es ahora el día en que los estadounidenses comparan el milagro de haber ganado a la selección de España con el triunfo que en los 80 su selección de jockey hielo conseguía frente a la Unión Soviética. Está claro que en todos los países hay un Marcelino que llevarse a la cabeza. La única diferencia es cómo se tiran los cohetes y qué conclusiones menos deportivas suelen acompañar a estas noticias. La roja -como llaman ahora a la selección que pasea por el mundo el ser la última campeona de Europa- la roja ha caido después de igualar con Brasil la racha de victorias. Seguro que la hazaña es tan diferente como el final de esta historia. Estados Unidos siempre tiene una palabra de consuelo para el que pierde, aunque llamar perdedor a cualquiera es uno de los insultos más socorridos en la edad escolar. España es el mejor equipo del mundo -lo dice The New York Times- solo que ahora es el equipo que con un milagro sobre la hierba ha conseguido verse superado por una selección de profesionales que entre sus mejores hombres solo consiguen chupar banquillo en las ligas europeas. Los medios de comunicación estadounidenses lo siguen sin ruido. Somos difetentes, pero antes de engañarse o engañarnos mejor leer (aunque solo sea en enciclopedia de bolsillo) para saber de primera mano como llegan los milagros.
calificativos son todos copiados literalmente de la crónica que en adelanto digital se decanta por explicar lo que muchos españoles no saben. Aquí el fútbol, además de ser palabra reservada al llamado fútbol americano, debe llamarse soccer de andar por casa. No tiene excesivo predicamento pero apuesto a que muy pronto, si este país se lo propone, darán que hablar y se vestirán de oro en alguno de los próximos mundiales. El deporte rey de Europa llegaba a los Estados Unidos como condición previa para poder organizar aquí el campeonato del mundo del 94 en el siglo pasado. Ha llovido poco desde entonces y es ahora el día en que los estadounidenses comparan el milagro de haber ganado a la selección de España con el triunfo que en los 80 su selección de jockey hielo conseguía frente a la Unión Soviética. Está claro que en todos los países hay un Marcelino que llevarse a la cabeza. La única diferencia es cómo se tiran los cohetes y qué conclusiones menos deportivas suelen acompañar a estas noticias. La roja -como llaman ahora a la selección que pasea por el mundo el ser la última campeona de Europa- la roja ha caido después de igualar con Brasil la racha de victorias. Seguro que la hazaña es tan diferente como el final de esta historia. Estados Unidos siempre tiene una palabra de consuelo para el que pierde, aunque llamar perdedor a cualquiera es uno de los insultos más socorridos en la edad escolar. España es el mejor equipo del mundo -lo dice The New York Times- solo que ahora es el equipo que con un milagro sobre la hierba ha conseguido verse superado por una selección de profesionales que entre sus mejores hombres solo consiguen chupar banquillo en las ligas europeas. Los medios de comunicación estadounidenses lo siguen sin ruido. Somos difetentes, pero antes de engañarse o engañarnos mejor leer (aunque solo sea en enciclopedia de bolsillo) para saber de primera mano como llegan los milagros.
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