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viernes, 11 de julio de 2008




Delani, un camino a Mount McKinley



Denali es un camino que desde los anos 20 del pasado siglo lleva a la gran montana. Una carretera siempre en el horizonte permite -solo en autobus- tocar en la distancia los pocos secretos que en raras ocasiones ensenorea Mount McKenley. La montana mas alta de los Estados Unidos sigue cubierta de nieve. Sus mas de 5 mil metros raramente aparecen visibles al viajero, pero la oferta de aterrizar en sus glaciales es comun para quienes hacen de Alaska su vida y su negocio. Denali ha sido un territorio sagrado desde hace casi cien anos. Su santuario fue agrandado y modificado por el Congreso de los Estrados Unidos en 1980. Es un parque nacional cerrado al trafico privado. Hay que pagar por subir a un autobus que solo arana un territorio de fronteras invisibles. Las distancias a golpe de ojo se hacen necesariamente limitadas. Se paga por milla recorrida, pero si el parque tiene mas de 6 millones de acres, el autobus mas aventurero solo recorre 86 millas de ida y vuelta en mas de once horas. El paseo es por carrerta de alta montana y sin asfaltar. Llaman la atencion los viajeros. La tercera edad se lleva la palma. Lo mas gratificante es encontrarse con uno, dos o tres de los 300 osos que se han aduenado de estos lares. Ha sido encontrar una aguja en un pajar. Si las matematicas todavia sirven para medir los caminos que algun dia deberian llevar al cielo, en Denali hemos tenido la gran suerte de ver al 1 por ciento de la poblacion plantigrada. Fue un dia redondeo de los pocos en los que Mount McKinley ensena sus nieves y salen a correr o volar por sus caminos aguilas, mousses, caribous, zorros y cientos de mortales que viajan en autobuis convenidos de estar aranando lo mas parecido al paraiso.

jueves, 10 de julio de 2008

miércoles, 9 de julio de 2008

Denali, parque de autobus

Llegar a Denali es llegar al parque mas inmenso de los que pueden presumir en tierra firme el gobierno de los Estados Unidos. Denali es exagerdamente desproporcionado, tanto como Alaska donde seria sencillo meter tres veces Espana y dejar todavia sitio de honor para presumir de la recien ganada Copa de Europa. Denali es mas grande que el estado de Massachussets y es un parque con carretera de ida y vuelta donde nadie puede ir por libre. Los coches privados, las caravanas que deambulan por todas las carreteras del estado, hasta los ciclistas, tienen que respetar el stop sagrado del prohibido el paso. Denali es de los pocos parques nacionales en los que se ponen puertas al campo. Solo es posible visitarlo en excursiones programadas y preparadas. Autobuses que van y vienen, -gratuitos unos, pagados los mas- se reservan por adelantado y hacen el viaje a la medida del consumidor. Esta vez, aunque advertidos, hemos reservado dos dias de excursion y descubrimiento. La primera parte, parada y fonda, solo fue hasta Savage River. Queda para manana la segunda entrega. Nueve horas de excursion con la comida en la mochila y la esperanza de acercanos a ver las nieves del McKinley desde mas cerca aunque sea siempre desde la distancia.

Alaska: viajeros al tren

La conquista de Alaska se hizo a golpe de rail. Fue en 1923 cuando el presidente Warren G. Harding anadio realidades a la historia. Estados Unidos habia convertido antes a estas tierras heladas en su ultima frontera, compraba a la entonces Union Sovietica unas tierras a las que solo en los anos 20 se le ocurrio conviertir en el blanco objeto de su deseo. Llego el ferrocarril, nacia Alaska Railroad de sur a norte para abrir caminos insospechados. Llenaba de sentido lo que paso de ser busqueda de oro a petroleo y hoy a turismo de noche o de dia... segun la estacion del ano y las ansiedades de descubrimiento que lleve en su maleta el viajero. Alaska es un mundo tan diferente como diferente se hace y puede llegar a ser su descubrimento. El ferrocarril nos ha ofrecido la oportunidad de anadir curiosidades aun viaje que se antoja imposible. Alaska de dia es un estado para ricos o donde solo con dinero se puede intentar descubrir alguno de sus innumerables secretos. El ferrocarril, como la carretera, como los caminos mas accesibles solo te acercan hasta alguno de esos lugares de ensueno que tan solo privilegiados van a poder ver y tocar con la ayuda de la chequera y los viajes casi privados. Alaska en la aurora del verano tiene veinticuatro horas de luz para hacer mas interminables los suenos. El viaje de Anchorage a Denali en tren es buena prueba de lo mucho que se lleva el viento. Pasar y ver pero no tocar es como una maxima a sumar a la que preside un ferrocarril casi centenario. La vida en Alaska, -ahora siempre de dia, manana siempre de noche- la vida en Alaska es vida que pasa por una compania ferroviaria que presume y es capaz de colgarse medallas. Mas de 2000 empleados a los que paga con 83 millones de dolares, quinientos mil viajeros y 8 millones de toneladas de carga al ano van a ser solo la punto de un iceberg que esconde realidades paralelas. El tren, como Alaska, es parte de sus muchos secretos. Esta vez, el tren se nos ha ofrecido como la posibilidad de llegar mas lejos... tan lejos como ese mana que viene desde allende las montanas, los hielos y hasta la ultima frontera y que todos llamamos petroleo.